La justicia confirma la cadena perpetua contra el criminal de guerra serbio-bosnio Lukic

Piotr Kowalski-Varsovia

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) ha confirmado la condena a cadena perpetua de un antiguo paramilitar serbio-bosnio, Milan Lukic (en la foto, el individuo de la izquierda), por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en Bosnia

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), con sede en La Haya, confirmó el martes la condena a cadena perpetua  de un antiguo paramilitar serbio-bosnio, Milan Lukic, por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en el conflicto armado de Bosnia, que duró de 1992 a 1995 y causó 100.000 muertos entre civiles y militares. Además de esta dura condena confirmada, la Cámara de Apelación del TPIY redujo la pena de 30 años de encarcelamiento pronunciada contra el primo del criminal de guerra, Sredoje Lukic, a 27 años, según  comunicó el juez Mehmet Güney durante la audiencia. Milan Lukic de 45 años, y su primo Sredoje Lukic, de 51, fueron reconocidos culpables de exterminación de civiles musulmanes en Bosnia, crímenes que cometieron siendo el número uno y dos de las  ‘Águilas Blancas’, un grupo paramilitar serbio-bosnio  de Visegrado (sureste de Bosnia). Los dos criminales de guerra fueron condenados el 20 de julio de 2009, respectivamente, a cadena perpetua y a 30 años de reclusión, pero sus abogados apelaron, porque consideraron que la sentencia no era justa y no se basaba en pruebas. Entre otros delitos, Milian y Sredoje Lukic fueron reconocidos culpables de haber asesinado a sangre fría, el 14 de junio de 1992,  a “59 mujeres, niños y personas mayores, todos musulmanes de Bosnia”. Las víctimas fueron encerradas en una casa que fue incendiada por los paramilitares, quienes dispararon a todas aquellas personas que intentaban salvarse de las llamas saltando por las ventanas de la edificación. Los jueces  de la Cámara de Apelación sólo rectificaron el balance de víctimas, al estimar que los muertos fueron 53 y no 59. En el primer juicio, los magistrados calificaron los delitos de los dos primos de “ejemplo de los peores actos de inhumanidad que una persona pueda infligir a otras”. Trasladado a La Haya en febrero de 2006, Milan Lukic fue detenido antes en Argentina en agosto de 2005 después de haber escapado de la justicia durante un lustro. Este juicio en apelación se celebró poco  después de que fueran absueltos de crímenes de guerra el general croata Ante Gotovina y el antiguo primer ministro de Kosovo, Ramush Haradinaj. Ambas absoluciones, que fueron celebradas por todo lo grande en las calles de Zagreb y Pristina, fueron mal recibidas en Serbia, donde muchos ciudadanos piensan que el TPIY fue creado exclusivamente para perseguir y condenar a los criminales serbios y no a sus homónimos de otras naciones de la antigua Yugoslavia.

Guerra de Bosnia

La guerra de Bosnia fue un conflicto armado entre los nacionalistas bosnios y serbios en la actual Bosnia y Herzegovina entre el 6 de abril de 1992 y el 14 de diciembre de 1995. El conflicto fue provocado por diversos factores de orden político, social y religioso que se acrecentaron con el desmoronamiento del Estado federal yugoslavo y la exaltación de los nacionalismos en todos los bandos. Después de la independencia de Eslovenia, que fue pacífica, y de Croacia, donde la guerra causó muchas bajas, destrucción y dolor, los líderes serbio-bosnios como Radovan Karadzic y serbios como Slobodan Milosevic se fijaron el objetivo de proteger a los suyos allí donde vivieran, como en Bosnia y Herzegovina. En febrero de 1992, una mayoría de bosnios decidió en referéndum su independencia de Yugoslavia, en una votación boicoteada por la población de origen serbio. Los bosnios formaron su propio Ejército y los serbio-bosnios también, el Ejército de la República Srpska (VRS). En una primera etapa, los serbio-bosnios ocuparon el 70% del territorio, pero los bosnios consiguieron derrotarlos gracias a la ayuda croata que recibieron. Se desencadenó una cruenta guerra entre los dos bandos, que finalizó en 1995 gracias a la intervención de la OTAN. Los líderes serbio-bosnios acabaron firmando un armisticio y la guerra finalizó con la firma de los Acuerdos de Dayton, en París, el 14 de diciembre de 1995.