La oposición a Mursi no agacha la cabeza y rodea el palacio presidencial en El Cairo

Mohamed Mestiri-Túnez

La oposición liberal y de izquierda egipcia no agacha la cabeza y sigue en pie de guerra contra el presidente Mohamed Mursi. En la foto, un grupo de manifestantes rodea el palacio presidencial en El Cairo

La oposición al presidente de Egipto, Mohamed Mursi, que aspira a convertirse en un dirigente intocable  e incuestionable, no agacha la cabeza frente al ‘raïs’ y sigue firme en las calles de El Cairo, sobre todo en la Plaza Tahir, símbolo de la revolución que derrocó a Hosni Mubarak, y en otros lugares, como el palacio presidencial, que ayer por la tarde fue rodeado por miles de personas. La oposición liberal y de izquierda se opone radicalmente al proyecto de Constitución  aprobado recientemente por la Asamblea Constituyente de mayoría islamista y salafista y que será sometido a referéndum popular el próximo 15 de diciembre. Decenas de miles de personas se concentraron el martes por la tarde en la Plaza Tahir y en otros lugares de El Cairo para expresar su oposición a este proyecto de Carta Magna y su rechazo a Mursi. Muchos manifestantes pidieron la dimisión del presidente y también corearon consignas contra los Hermanos Musulmanes que lo apoyan. Grupos masivos de descontentos se dirigieron al palacio presidencia, situado en el barrio cairota de Heliópolis, donde  forcejearon con el cordón de seguridad. “El pueblo quiere la caída del régimen”, gritaron algunos manifestantes, mientras la Policía disparaba granadas lacrimógenas para dispersar a la muchedumbre. La agencia Reuters aseguró que Mursi había abandonado el palacio por motivos de seguridad, lo que dio alas a muchos opositores, que ya se veían en la calle hasta que derrocaran al jefe del Estado. Pero el Ministerio del Interior desmintió la noticia y aseguró que el presidente Mursi había abandonado el palacio después de haber acabado su jornada laboral.

Peligro para la democracia

La oposición laica, tanto las corrientes liberales de centroderecha como las de izquierda, piensan que el proyecto de Constitución es peligroso para la democracia, porque no garantiza completamente el ejercicio de las libertades públicas y pone trabas a otros cultos que no sean el musulmán. Es lo que declararon líderes como Mohamed El Baradei, antiguo responsable de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), y Hamdine Sabbaji, un político de la izquierda naseriana que llegó tercero en las elecciones legislativas del 24 de junio. La oposición dejó claro que el presidente Mursi tiene una última oportunidad para rectificar su estrategia política islamista y asumir que tiene que ser el jefe del Estado de todos los egipcios, y, por lo tanto, también de los ciudadanos que no comulgan con las ideologías islamista y salafista, defienden un Egipto laico, o no son musulmanes. Para eso, la oposición cree que Egipto necesita una nueva Asamblea Constituyente más equilibrada y abierta a todas las tendencias ideológicas, políticas y sociales. Mursi no parece estar por la labor. Es más, en su forcejeo con la oposición, intenta dividir a los jueces, acercándose a la cúpula del poder judicial, como el Consejo Superior de  Justicia. No lo tendrá fácil, porque una mayoría de magistrados, alentados por el sindicato Club de los Jueces,  están en contra de Mursi e instituciones como la Alta Corte Constitucional y la Corte de Casación están en huelga indefinida contra el presidente.

Huelga de la prensa

Además del aparato judicial, Mohamed Mursi también tiene ahora que hacer frente a la prensa escrita. Un total de 12 periódicos independientes y de oposión decidieron no salir a la calle el martes como forma de protesta por los artículos sobre la libertad de prensa en el proyecto de Constitución. El rotativo en inglés  Al-Masry Al-Yom rechazó los intentos del poder por controlar y teledirigir a los medios. El periódico en inglés se dirigió a sus lectores en estos términos: “Usted lee este mensaje porque el Egipto independiente se opone a las continuas restricciones contra las libertades de los medios después de que centenares de egipcios  hayan dado su vida por la libertad y la dignidad”. Los periódicos pro-gubernamentales, como Al-Ahram, salieron a la calle con normalidad, pero las cadenas privadas de televisión como ON-TV se unirán hoy miércoles a la protesta de los medios escritos críticos con el poder.