Los indígenas ecuatorianos plantan cara a Correa por los planes petrolíferos

Carlos Zamorano-México-DF

Los indígenas de Ecuador bajan a la calle contra el presidente izquierdista Rafael Correa, porque no están dispuestos a que el Estado abra nuevos yacimientos petrolíferos, que destruirían 3.700.000 hectáreas del Amazonas


El movimiento indígena ecuatoriano ha dicho basta  al presidente izquierdista Rafael Correa, porque no está dispuesto a que el Estado abra nuevos yacimientos petrolíferos. Las distintas etnias indígenas, que en otra época  apoyaron masivamente a Correa, denuncian que los planes de los poderes públicos significarían la destrucción de 3.700.000 hectáreas del Amazonas. Correa, que es un político ideológicamente próximo a dirigentes como el venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales, no quiere ceder, porque considera que la expansión de la industria petrolífera es necesaria para el desarrollo económico del país. Los indígenas no comparten la visión del presidente y resistirán hasta que el poder retroceda. El Estado ecuatoriano llevaba 10 años sin abrir un concurso para la exploración de yacimientos de petróleo, y lo que quiere hacer ahora es impulsar su plan en 16 zonas de la selva amazónica. El presidente de la Confederación de las Nacionalidades  Indígenas de Ecuador (Conaie), Humberto Cholango, anunció que “nuestro rechazo es total y seguiremos resistiendo hasta el final”. La población indígena del Amazonas teme que la expansión petrolífera, además de destruir el equilibrio ecológico de una amplia región, acabe también con la cultura y el modo de vida de sus habitantes. En este sentido, la Universidad Andina Simón Bolívar llevó a cabo un estudio en el que indica que impulsar yacimientos de petróleo en la región amazónica podría afectar de forma irreversible la biodiversidad y el patrimonio cultural único. El área mantiene aún el 85% de su territorio cubierto de bosques primarios y el 54% de su población es indígena, de las comunidades kichwas, shuar, achuar, záparas y cofán, entre otras. Los indígenas aseguran también que las multinacionales extranjeras que inviertan en el proyecto, como la española Repsol, no tienen sus operacione garantizadas, porque los contestatarios interpretan ese desembarco económico como una forma de neocolonialismo.

“Una caricatura de revolución”

El movimiento indigenista, al que se han unido grupos ecologistas, asegura que Rafael Corre lleva a cabo “una caricatura de revolución” en Ecuador y sirve los intereses económicos y políticos de la oligarquía local y de los países occidentales. Así se lo hizo saber hace unos días al Gobierno  un grupo de descontentos frente al hotel Marriott de Quito, donde se presentó la apertura de licitaciones para la expansión petrolífera. El jefe del Estado salió al paso de las críticas diciendo que las multinacionales tendrán garantizados sus intereses y que los mayores beneficiados del proyecto serán las comunidades indígenas. Correa aseguró que de Ecuador “no saldrá ni un sólo dólar hasta que no hayamos vencido la pobreza”. Por otra parte, según informa Elvira García desde Buenos Aires, un líder campesino de Paraguay, Vidal Vega, que reclamaba al Gobierno de Federico Franco (conservador) las tierras para los trabajadores pobres del campo, fue asesinado a tiros por unos sicarios. La víctima, de 46 años, era militante del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) y  un testigo fundamental para la investigación sobre la muerte de 11 campesinos y seis policías durante el desalojo de unas tierras propiedad de un ex senador del oficialista Partido Colorado, el pasado mes de junio. Esos hechos le costaron la presidencia a Fernando Lugo. El Partido Colorado estuvo en el poder durante seis décadas y fue la única organización permitida durante la brutal dictatdura de Alfredo Stroessner.