Egipto camina hacia el enfrentamiento civil

Mohamed Mestiri-Túnez

Egipto camina hacia el enfrentamiento civil. En la foto, un grupo de islamistas partidarios del presidente Mohamed Mursi se enfrentan a manifestante laicos y de izquierda en las calles de El Cairo

Egipto camina peligrosamente hacia el enfrentamiento civil entre partidarios y detractores el presidente Mohamed Mursi, que desencadenó recientemente una crisis política y social al aprobar un decreto constitucional que le da plenos poderes y le sitúa por encima de la ley. La aprobación por la Asamblea Constituyente dominada por los islamistas y sus aliados salafistas  del proyecto de nueva Constitución  que será sometido a referéndum el próximo 15 de diciembre, empeoró la situación. El vicepresidente del Gobierno, el ex juez reformista Mahmud Mekki, ofreció negociar el texto constitucional a la oposición liberal y de izquierda, pero no logró rebajar la tensión en la calle, y el miércoles se produjeron violentos enfrentamientos en El Cairo entre islamistas y militantes de izquierda ante el palacio presidencial. A golpe de cócteles molotov y piedras, los dos bandos se pelearon salvajemente durante horas. Al menos cinco personas murieron y centenares resultaron heridas en esos enfrentamientos que no auguran nada bueno para Egipto. En ese contexto, es prácticamente imposible que gobierno y oposición lleguen a algún tipo de acuerdo. Todo lo contrario: muchos egipcios temen lo peor, el baño de sangre. La crisis política llegó al poder ejecutivo y tres consejeros de la presidencia, Amr el Leithi, Seif Abdel Fattá y Ayman al Sayad, presentaron su dimisión en señal de protesta por los enfrentamientos entre los bandos islamista y laico, que empezaron por la tarde en las cercanías del edificio del palacio del presidente. Seif Abdel Fattá manifestó  a la cadena de televisión Al Yazira  que no querían “permanecer en silencio”, y  acusó a los Hermanos Musulmanes de “perjudicar” al país y a la revolución”. Lo que empezó siendo un enfrentamiento entre unos pocos centenares de personas acabó convirtiéndose en una muchedumbre de miles de individuos dispuestos a todo con tal de imponer su fuerza. Hasta algunos periodistas y fotógrafos fueron agredidos por manifestantes airados. Las tropas de los Hermanos Musulmanes y de sus amigos salafistas fueron especialmente violentas con los laicos que acampaban cerca del palacio presidencial, y no dudaron en utilizar navajas y palos para acabar con ellos. En las batallas campales, según algunos periodistas, se oyeron incluso disparos.

Peleas cuerpo a cuerpo

Según las imágenes difundidas por la televisión egipcia, los manifestantes arrojaron cócteles molotov, botellas vacías y piedras, después de la llegada de más detractores del presidente. Partidarios de ambos bandos se enzarzaron también en peleas cuerpo a cuerpo, mientras las ambulancias evacuaban a los heridos. Los islamistas y los salafistas mostraron su peor cara y dejaron claro que no piensan tolerar que la calle sea de los laicos liberales de centroderecha o de izquierda. Los enfrentamientos obligaron a cerrar dos de las grandes arterias de la ciudad, Salah Salem y El Oruba, que llevan al aeropuerto de El Cairo, lo que provocó grandes atascos. En el primer momento de las revueltas contra Mursi, los Hermanos Musulmanes fueron reacios a salir a la calle, e incluso llegaron a desconvocar alguna manifestación de apoyo al presidente, pero la situación ha cambiado y ahora están dispuestos a defender a su líder a cualquier precio, incluso al precio de la violencia. La violencia empezó hace unos días en otras ciudades del Delta del Nilo y se extendió después a El Cairo.

Nuevas protestas

Así las cosas, los líderes de los bandos laico e islamista no piensan tirar la toalla y han anunciado nuevas movilizaciones. En este sentido, el Partido de la Libertad y la Justicia, que es la marca electoral de los Hermanos Musulmanes, declaró al diario Al Ahram que a sus adversarios hay que pararles los pies porque “conspiran contra el presidente electo”. Los islamistas pusieron una denuncia ante la Fiscalía General que acusa a líderes opositores como Mohamed el Baradei, Hamdin Sabahi y Amr Musa, de participar en una “conspiración sionista” para derrocar a Mursi. La denuncia desvela una supuesta   reunión secreta entre Musa y Tzipi Livni, la antigua jefa de la diplomacia israelí. Por su parte, la oposición alertó que “un régimen que no es capaz de proteger a su gente, y se pone del lado de su grupo y de matones, es un régimen que ha perdido su legitimidad y lleva Egipto a la violencia y a un baño de sangre”. Así lo dijo El Baradei, elegido esta semana coordinador del Frente de Salvación Nacional (FSN), una coalición que agrupa a los principales partidos opositores. Occidente, que está preocupado por la grave situación interna de Egipto, pidió calma y diálogo a gobernantes y oposición. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, planteó la necesidad de “diálogo en las dos direcciones”. La Unión Europea (UE) expresó su “inquietud” por lo que ocurre en Egipto e hizo un llamamiento a los bandos enfrentados para que recapaciten y lleguen a un acuerdo. Mientras, Mahmud Mekki, reafirmó la decisión de celebrar el referéndum sobre la Carta Magna el día 15. La oposición reiteró de nuevo su postura a favor de se configure una nueva Asamblea Constituyente que refleje de verdad la diversidad ideológica, política y social de Egipto.