La USFP celebra su IX congreso para definir el “socialismo del siglo XXI” y superar su crisis

Abdelillah Ennour-Larache

La USFP, el histórico partido de los socialistas marroquíes, celebra su IX Congreso para definir el “socialismo del siglo XXI” e intentar superar la grave crisis interna. En la foto, un grupo de dirigentes y militantes de la USFP durante un mitin en la ciudad de Agadir

El partido marroquí más importante y emblemático, la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), celebrará los días 14, 15 y 16 de diciembre su IX Congreso cerca de Rabat. Unos 1.800 congresistas asistirán a este evento, que cuenta con un presupuesto de 600.000 euros, y cinco candidatos aspiran al puesto de futuro primer secretario del partido: Driss Lachgar, Fatahallah Ualalu, Habib El Malki, Ahmed Zaïdi y Mohamed Talbi. Cinco programas políticos compiten entre ellos en este congreso. Todos pretenden, en primer lugar, presentar una solución organizativa  a las enormes dificultades  de identidad ideológica  y de asentamiento político y social que paralizan desde hace muchos  años al partido. Estos programas intentan también inventar una nueva forma institucional frente a hipotéticas acciones gubernamentales con la perspectiva de ganar las próximas elecciones legislativas de 2016, si es que se mantiene este calendario. El contexto político nacional marroquí se caracteriza por una transición democrática inacabada, y este elemento condiciona, en su origen, todos los programas de los candidatos a la primera secretaría del partido. Las convulsiones geopolíticas profundas que vive la región magrebí y la grave crisis económica y financiera mundial han condicionado la redacción de los programas de los cinco candidatos. Estas preocupaciones se manifiestan claramente en los programas de los cuatro principales candidatos. Para Habib El Malki, Fatahallah Ualalu y Ahmed Zaïdi, la USFP sufre una parálisis política  y organizativa, y la causa principal es que el partido se ha alejado de las preocupaciones socioeconómicas de su electorado popular. El cuarto candidato, Driss Lachgar, estima que la USFP tiene que asumir una acción política de confrontación con el poder gubernamental y también con el Majzén. En mi calidad de miembro de la USFP desde hace muchos años, quiero señalar algunos problemas que sufre nuestro partido. En este artículo para Correo Diplomático, no pienso tomar partido por ninguno de los cinco candidatos, pero sí analizar lo que ocurre en nuestras filas. Como ya he señalado, es evidente de que nuestro partido se ha alejado de su electorado popular, y por este motivo sufrimos una crisis política y electoral tan grave.

Evitar la violencia

En primer lugar, quiero recordar al lector que Marruecos ya vivió, entre los años sesenta y noventa, los graves problemas de violencia política que ahora sufren otros países como Túnez, Libia, Siria y Egipto. No tenemos que volver a esa época, porque sería nefasto para el pueblo pero también para la USFP. Tenemos que consolidar los avances que hemos conseguido durante la transición a la democracia, para luego concluir esta transición de una vez por todas. Los candidatos Ualalu, Malki y Zaïdi defienden esta tesis. La opción de la confrontación con el sistema del Majzén de Lachgar me parece un error. Tenemos que analizar los errores que hemos cometido y ver por qué motivos la USFP ha perdido tanto voto popular, que en muchos casos se va para los islamistas del PJD. Creo que uno de los motivos, y es un motivo muy grave, es que amplios sectores de nuestro partido están implicados en la corrupción política. Eso, muchos de nuestros antiguos electores no nos lo perdonan. En segundo lugar, durante años estuvimos en el gobierno, y esto nos desgastó. Gobernamos con partidos como el Istiqlal, que es de derecha, y el PPS, que es de izquierda, y no conseguimos llevar a buen puerto muchas de las reformas prometidas. Este desgaste y la corrupción nos han llevado a la desastrosa situación que vivimos hoy en día. Somos miembros de la Internacional Socialista y ni siquiera hemos sido capaces de explicar y convencer a nuestros amigos socialistas sobre los motivos por los cuales defendemos la marroquinidad del Sáhara occidental. Esto demuestra que nos faltan ideas. Estamos anquilosados y vivimos todavía en el pasado en muchos aspectos ideológicos y políticos. Tenemos que hacer un gran esfuerzo por definir el socialismo del siglo XXI en Marruecos. ¿Queremos un proyecto socialdemócrata y moderno o queremos otra cosa? Es una pregunta a la que el Congreso tiene que dar una respuesta. Tenemos que ser capaces en este congreso de elaborar una alternativa política y económica a los islamistas y los conservadores. El contexto internacional es muy difícil, y Marruecos, en contra de lo que dice Europa, no es ningún modelo de estabilidad política. Afirmar esto es una gran mentira, es pura hipocresía. ¡Cómo vamos a ser estables con la cantidad de graves problemas sociales que tenemos! El IX Congreso de la USFP tiene que dar respuestas a todos estos problemas que he planteado. Es una cuestión fundamental si queremos superar la crisis que sufre el partido y que vuelva a ocupar el lugar que le corresponde en Marruecos.