La coalición en el poder gana las elecciones en Rumanía

Piotr Kowalski-Varsovia

La coalición gubernamental de socialistas y liberales ha ganado las elecciones en Rumanía y se ha impuesto al presidente del país, el conservador Traian Basescu. En la foto, el primer ministro saliente, el socialista Victor Ponta, rodeado de seguidores

La coalición de centroizquierda en el poder en Rumanía, la Unión Social-Liberal (USL) capitaneada por el primer ministro socialdemócrata, Victor Ponta, ganó ampliamente las elecciones legislativas del pasado domingo, y dejó en muy mala posición al presidente, el conservador Traian Basescu. La USL consiguió el 58,6% de los votos en el Parlamento y el 60% en el Senado. “Se trata de una victoria contra el régimen de Basescu”, aseguró el copresidente de la USL, el liberal Crin Antonescu. La USL tendrá en la nueva legislatura el control de prácticamente dos tercios del Parlamento rumano, lo que le dará mucho margen de maniobra a Ponta, un personaje controvertido y que ha sido acusado por la Unión Europea (UE) de ser un político autoritario que quiere gobernar sin cortapisas de ningún tipo y controlar los principales poderes del Estado. El primer ministro saliente dejó claro que quiere seguir gobernando Rumanía, que es el país más pobre de la UE, junto con Bulgaria, y afirmó que su orientación política en el nuevo ejecutivo será  “pro-europea y pro-atlantista”. “Somos miembros de la Unión Europea y de la OTAN y nuestro futuro está dentro de la familia europea”, dijo Ponta. El dirigente socialista intentó de esta forma tranquilizar a Bruselas, pero también tuvo palabras conciliadoras con su rival, el presidente Basescu, al decirle que tras su victoria en las urnas “este es el día que termina la guerra política”, porque “Rumanía necesita estabilidad”. Ponta también anunció que piensa aliarse con el partido que representa a la minoría húngara en el país, la Unión Demócrata de los Húngaros de Rumanía (UDHR), con el objetivo de lograr una gran mayoría política y social. La conservadora Alianza Rumana de Derecha (ARD), a la que pertenece  Basescu,  que no se presentó a las elecciones, obtuvo el 18% de los votos y el populista Dan Diaconescu se confirmó como tercera fuerza política del país, con el 13%. A pesar de la amplia víctoria del centroizquierda, el presidente Basescu no comunicó el lunes si piensa designar a Ponta para dirigir el nuevo gobierno. Constitucionalmente, el jefe del Estado tiene plena libertad para elegir al primer ministro, pero no está claro que quiera nombrar a su principal rival. Y es que Basescu no ha olvidado que Ponta maniobró hace unos meses para destituirlo de la jefatura del Estado, lo que fue duramente criticado por la UE. El liberal Crin Antonescu advirtió el domingo que la única opción que contempla es que Ponta sea primer ministro. Pero como señala un medio rumano, “Ponta ha ganado la batalla, pero no ha ganado la guerra”.

Muchas incógnitas

Así las cosas, la incógnita podría durar varios días e incluso semanas, lo que sería muy negativo para Rumanía, que sufre una grave crisis económica y está en manos de la UE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Rumanía recibió un préstamo de estos organismos de 5.000 millones de euros, y la inestabilidad política podría complicar la negociación de una nueva ayuda financiera. La participación electoral fue, como siempre ocurre en Rumanía, débil, al no superar el 41%. Muchos de los rumanos que acudieron a las urnas lo hicieron con el objetivo de castigar a Basescu, que en 2010 impulsó una política de austeridad que consistió en bajar los sueldos a funcionarios  un 25% y subir el  IVA entre el 19% y el 24%. La situación poselectoral de Rumanía es muy complicada. Como señala el experto electoral Barbu Matescu, “si la USL no acepta otro candidato que no sea Ponta para primer ministro, el nuevo Parlamento suspenderá a Basescu. En ese caso, el presidente provisional puede nombrar a Ponta primer ministro y, aunque Basescu ganara el referéndum y no fuera destituido finalmente, ya no podría revocar a Ponta de su puesto”. Para el analista Emil Hurezeanu, la situación quizá no sea tan complicada y pueda acabar en “una cohabitación entre Ponta y Basescu”. Esto último parece bastante improbable. Rumanía causa muchos quebraderos de cabeza a la UE, porque no ha llevado a cabo hasta el fondo las reformas exigidas por Bruselas en el ámbito de la modernización de la administración pública y la lucha contra la corrupción. El país balcánico sufre tensiones sociales muy fuertes debido a la pobreza y las desigualdades, y la crisis ha acentuado estos problemas.