La obsesión por el Majzén

Por Paco Soto

La obsesión por el Majzén marroquí de algunas mentes calenturientas es realmente sorprendente. Estas mentes, que no suelen aceptar opiniones contrarias a sus dogmas, ven la mano del Majzén en todas partes

Desde que me hice cargo de la dirección de Correo Diplomático, hace un par de meses, he tenido que aguantar una larga lista de insultos de personajes turbios o simplemente desequilibrados. Me han acusado de todo, menos de haber organizado el asesinato del presidente estadounidense John F. Kennedy. Esos insultos, aunque no son gratos, me traen sin cuidado, porque sé que vienen de individuos que no tienen ni medio gramo de honorabilidad, son seres rabiosos que lo único que saben hacer es eructar veneno. Un amigo periodista marroquí me recomendaba hace unos días muy amablemente que no conteste a los insultos de los provocadores. No le falta razón. No voy a contestar a esos energúmenos cuyo coeficiente intelectual es seguramente inferior al de un mosquito. Ahora bien, lo que sí quiero dejar claro, porque eso me importa, es que Correo Diplomático no es un órgano de prensa del Majzén o de no sé qué poderes ocultos marroquíes. Correo Diplomático fue fundado hace poco más de un año por una empresa legal que se llama Global Media Strategic Consulting. Es una empresa marroquí, pero que yo sepa esto no es un delito. Esta empresa tiene diferentes negocios y uno de ellos es Correo Diplomático, y yo soy el director de publicación de este diario digital sobre actualidad internacional. Es un diario en español hecho en Marruecos, pero no es un medio marroquí. Nuestra línea editorial, no me cansaré de decirlo, no la dicta nadie, ni el Majzén, ni los servicios secretos, ni ningún poder fáctico. Hablemos de Marruecos. No somos tontos y sabemos perfectamente que este país tiene que dar todavía grandes pasos para ser un Estado democrático y de derecho. Existen muchos problemas económicos, sociales y políticos, pero, a pesar de los pesares, este país ha experimentado  cambios positivos en los últimos años.

Celebramos estos cambios, pero nos parecen insuficientes. A lo que no vamos a dedicar  nuestro tiempo es a insultar a los marroquíes, o a los daneses, los argelinos o los portugueses, y a lanzar basura sobre Marruecos. Criticar lo que no funciona de un país, nos parece una tarea necesaria; despreciar a un pueblo es para nosotros intolerable. Es lo que hacen en España casi a diario una serie de periodistas mediocres, profesores universitarios fracasados, políticos demagogos y creadores de opinión pública sin escrúpulos. Es gente que a malas penas puede esconder su ignorancia y reprimir su xenofobia y odio al “moro”. No vamos a contemporizar con esos individuos, pero nos esforzaremos por dialogar y polemizar con todas las personas honestas y de buena voluntad. Somos un medio democrático, aceptamos la pluralidad de ideas sobre todo tipo de cuestiones. Sobre el conflicto del Sáhara occidental, para que quede claro,  estamos abiertos incluso a los independentistas del Frente Polisario. Nuestra línea editorial sobre esta cuestión no es ni pro-marroquí ni pro-Polisario, y no nos gustan los sectarios de mala fe y los oportunistas que pululan en ambos bandos. Creemos que hablando se entiende la gente. Si después de todo lo que he dicho hay alguien que siguen creyendo que defendemos la política exterior del Majzén,  le aconsejo que vaya a hablar con un psiquiatra. O simplemente que deje de decir idioteces. En nuestras páginas de opinión escriben personas de diversas ideologías y convicciones políticas, y las posturas que defienden no coinciden a veces con nuestra línea editorial. Es normal que eso ocurra. Sé que hay individuos que están obsesionados por el Majzén, aunque probablemente muchos utilicen esa palabra sin saber exactamente lo que significa. Pues que se informen, que lean un poco más y que viajen, y a lo mejor se les caerá de los ojos esa venda que les impide ver más allá de la punta de la nariz. Algunos de los que trabajamos en Correo Diplomático llevamos muchos años en el periodismo y nuestras trayectorias son intachables. Nunca hemos cobrado de ningún fondo de reptiles ni hemos mejorado nuestra nómina con dinero de obscura procedencia. ¿Pueden decir lo mismo esos turbios personajes que nos atacan?