“La UE es un factor de democratización de Marruecos”

Paco Soto-Rabat

Eneko Landaburu, experimentado diplomático y embajador de la Unión Europea (UE) en Rabat, cree que “la UE es un factor de democratización de Marruecos”, y aboga por fortalecer los lazos económicos, políticos y diplomáticos entre Bruselas y el país norteafricano

Eneko Landaburu es el embajador de la Unión Europea (UE) en Rabat. Este político y diplomático de origen vasco fue durante más de dos décadas un hombre influyente en el seno de la Comisión Europea, y conoce a la perfección los mecanismos comunitarios. Fue director general de Relaciones Exteriores de la UE. Afable y comunicativo, Landaburu analiza en esta entrevista con Correo Diplomático las relaciones entre la UE y Marruecos, que califica de excelentes. Considera que “Marruecos tiene que dar grandes pasos para convertirse en un Estado de derecho, pero es evidente que ha evolucionado en materia de derechos humanos y se han abierto espacios de libertad  notables en el país”.

– Pregunta: ¿Qué lectura hace usted de las relaciones políticas, diplomáticas y económicas entre la UE y Marruecos?

– Respuesta: “Las relaciones han dado un salto cualitativo. No hay nubarrones en el cielo ni tampoco hay puntos antagónicos. Las relaciones económicas son muy importantes, sobre todo gracias al papel que dentro de la UE desempeñan España y Francia. La relación comercial va viento en popa, las inversiones se han incrementado, y muchas empresas europeas, viendo la mala situación económica del Viejo Continente, han decidido abrirse paso en Marruecos. Quiero también destacar que las relaciones políticas entre la UE y Marruecos atraviesan una etapa muy buena. Marruecos tiene un acuerdo preferencial con la UE, y ningún país árabe, de momento, lo ha conseguido. Bruselas y Rabat coinciden en muchos aspectos de la política exterior, y han impulsado el diálogo y la aproximación sobre muchos problemas. En el ámbito de la cooperación al desarrollo, la UE es el primer donante en Marruecos. Países como España, Francia, Reino Unido, Alemania e Italia desempeñan una función muy positiva en este área”.

– P: En su opinión, ¿qué repercusión política tiene en Marruecos esa estrecha relación con la UE?

– R: “Mire usted, la UE es un factor a favor de la modernización y democratización de Marruecos. Este país ha dado pasos significativos en la construcción de un Estado de derecho. La UE hace grandes esfuerzos por acompañar a Marruecos en su proceso de democratización, ayudamos a la sociedad civil y también hemos hecho un esfuerzo notable en materia de igualdad entre hombres y mujeres. En este sentido, hemos entregado 45 millones de euros a Marruecos para que mejore la situación de la mujer en todos los aspectos”.

– P: ¿Por qué motivos la UE decidió llegar a una alianza estratégica con Marruecos?

– R: “Porque este país, aunque sigue teniendo muchos problemas y hay mucha gente que está descontenta y protesta, ha evolucionado en términos políticos en los últimos años. Queremos ayudar a Marruecos a que dé pasos más firmes en su democratización. Existe una proximidad entre Europa y Marruecos, hay varios millones de marroquíes que viven y trabajan en la UE. Marruecos puede ser un buen embajador de la UE en el mundo árabe. En fin, por todos estos motivos que he citado nos interesa una relación muy estrecha con Marruecos”.

– P: Pero hay voces críticas en Europa que dudan de que Marruecos esté viviendo un proceso de democratización.

– R: Bien, esto es una opinión. Yo no soy tan negativo. Marruecos tiene que dar grandes pasos para convertirse en un Estado de derecho, pero es evidente que ha evolucionado en materia de derechos humanos y se han abierto espacios de libertad  notables en el país. La UE comparte valores comunes con Marruecos, y esto es importante para todos, pero sobre todo para Marruecos, porque le obliga a seguir caminando firmemente por la vía de la democratización. En 2008, después de varios meses de negociación, Marruecos firmó con la UE un acuerdo de estatuto avanzado que le permite una relación muy estrecha desde el punto de vista económico y político con Europa”.

– P: ¿Qué aspectos destacaría de este acuerdo de estatuto avanzado?

– R: “En primer lugar, permite ampliar la cooperación económica y social entre el bloque europeo y Marruecos. Los Parlamentos europeo y marroquí e importantes organismos económicos y sociales han estrechado lazos y lo mismo ocurre en el ámbito estudiantil: se ha incrementado el flujo de universitarios marroquíes que se van a estudiar a países de la UE. En segundo lugar, hemos intensificado el diálogo político, y eso es bueno porque nos permite resolver problemas y mantener posturas comunes en temas delicados. En el terreno de los derechos humanos, si bien queda mucho por hacer, la UE ha sido un factor de evolución en Marruecos en esa materia. Por último, quiero dejar claro que Marruecos jamás será miembro de pleno derecho de la UE, porque no es un país europeo. Esto es evidente. Ahora bien, el hecho de que tenga una relación tan estrecha con sus socios europeos es positivo, porque, directa e indirectamente, obliga a este país a democratizarse e integrarse mejor en el tejido económico europeo. Marruecos tiene ante sí a 500 millones de consumidores europeos, y esto es un reto económico muy importante para las empresas de este país. La construcción de Tánger Med en la capital del Estrecho y del nuevo puerto de Nador es un reflejo de esa nueva dinámica entre este país y la UE. Además, como ya he dicho, Marruecos puede ser un buen embajador de Europa en el mundo árabe y un puente entre las empresas europeas y África”.

–  P: ¿La crisis económica, política e institucional que vive la UE no es un problema que frena esta integración entre Marruecos y sus vecinos del Norte?

– R: “La UE tiene que resolver sus problemas internos y unificar políticas, ideas y criterios, y hablar con una sola vez. Es difícil pero necesario. Tenemos que profundizar y extender nuestras relaciones con Marruecos y los países del Sur por el bien de todos. Los 100 millones de habitantes del Magreb necesitan de nuestras inversiones y de nuestra cooperación, y la UE necesita que el Magreb resuelva sus problemas internos e impulse su construcción política y económica”.

– P: ¿Qué problemas estructurales  no ha resuelto Marruecos?

– R: “Todavía tiene que crear unas mejores condiciones para la actividad económica. Y para mejorar el clima de negocios, tiene que reformar la justicia y luchar contra la corrupción, que es un problema endémico. Para que Marruecos sea un país moderno necesita de una justicia eficiente e independiente. El país también tiene que mejorar la movilidad de las personas y Europa tiene que ayudar a esa movilidad de los marroquíes, por ejemplo, facilitándoles los visados y abandonando cualquier tipo de veleidad represiva. El nivel de pobreza sigue siendo muy elevado y el analfabetismo es escandalosamente alto. La UE intenta sobre esta cuestión cooperar modestamente con Marruecos. En el ámbito económico, Marruecos tiene un grave problema de déficit comercial con la UE, importa mucho y exporta poco. Eso no es bueno, porque puede generar reacciones proteccionistas que no beneficiarían a nadie”.

– P: En España, muchos agricultores se quejan de que Marruecos practica dumping social con sus exportaciones agrarias a la UE. ¿Qué puede hacer Bruselas para solucionar esta cuestión?

– R: “Marruecos tiene una economía abierta y Europa también. Tenemos que tener en cuenta los intereses de los agricultores y de otros sectores productivos, pero no podemos poner barreras proteccionistas. Quiero recordar que los países en desarrollo también tienen que tener una oportunidad para alcanzar un mayor nivel de bienestar. La exportación es una forma de mejorar la economía de un país. Los europeos no podemos ser tan egoístas. España, en otra época, también se benefició mucho de las ayudas europeas. Hay que llegar a un justio equilibrio entre los intereses europeos y las necesidades de desarrollo de los países del Sur”.

– P: ¿Cree que en el futuro las relaciones  entre la UE y Marruecos serán tan buenas como ahora?

– R: “Esto va a depender de cómo evolucione Europa y de lo que ocurra en Marruecos. La UE, como ya he señalado, tiene que dar respuesta a sus problemas a medio plazo y fortalecer la integración y la unión política. Si logramos este objetivo tendremos capacidad para acercarnos mucho más al Sur del Mediterráneo. En un mundo donde las zonas económicamente poderosas han cambiado geográficamente, juntos los europeos nos salvamos, pero solos perdemos influencia. Paralelamente a este proceso, si Marruecos consigue una economía más pujante y competitiva, además de sostenible, si la clase media se consolida y si la democratización se completa, creo entonces que unas muy buenas perspectivas de cooperación entre la UE y Marruecos están aseguradas. Tenemos un gran futuro junto, si estratégicamente remamos en la misma dirección”.