Los indignados mexicanos y europeos se unen para hacer frente a la crisis

C. Zamorano-México DF

Los indignados europeos y mexicanos se han dado cita en México DF para denunciar las repercusiones de la crisis del capitalismo y buscar soluciones no violentas a este sistema

Tras una primera jornada en la que se concentraron los testimonios de activistas de los países árabes, el lunes le tocó el turno a Grecia, España y México. La jornada, que comenzó a las 9 de la mañana, en México DF, contó con la presencia de Ellie Ismaidilou, periodista griega multimedia que vive, trabaja y estudia en Nueva York, así como de los activistas españoles César Ruano, Manuela Sánchez y Luis Ramón García, quienes aportaron su testimonio y sus reflexiones sobre el nacimiento, el desarrollo y la prolongación del movimiento de los indignados que sigue teniendo gran presencia en España. Además, participaron representantes de los colectivos mexicanos @másde131 y #YoSoy132, grupos que surgieron en la ciudad de México en mayo de 2012 y que hablaron de cómo se originó su proceso de evolución y los recientes acontecimientos acaecidos a raíz de las protestas el día de la investidura del nuevo presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y que acabaron con actos violentos y numerosas detenciones que han provocado un claro malestar social. En esta línea y para hablar sobre la situación actual de México y su futuro inmediato, tuvo lugar una mesa redonda en la que participaron Fabricio Mejía, Paco Ignacio Taíbo II y Jenaro Villamil, escritores y periodistas que analizaron de forma crítica la actuación de manifestantes y fuerzas de seguridad durante la jornada del 1 de diciembre. También estuvo presente Alan Page, quien habló de la aparición del movimiento Occupy Wall Street, el pasado 17 de septiembre de 2011, con grandes repercusiones no sólo en Nueva York, sino en otras importantes ciudades de Estados Unidos como Chicago, Okland y Washington. Page hizo  un  relato y una síntesis interpretativa del movimiento.

¿Por qué en México?

Con el movimiento #YoSoy132, México se incorporó a la geografía de la disidencia internacional en mayo de 2012, en la coyuntura de una elección presidencial en la que generó grandes impactos y expectativas. México ha sido un país históricamente ligado a los movimientos de liberación de América Latina, en su gestación o en su solución, desde la Revolución Cubana hasta la Sandinista y fue, en 1994, con el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (E.Z.L.N.), el escenario de la primera insurrección en la que se utilizó Internet como herramienta estratégica de comunicación política. Todos los movimientos desarrollados recientemente en el mundo árabe, Europa, Estados Unidos y América Latina, tienen como característica principal el haber utilizado las redes sociales como instrumentos de convocatoria y movilización. Pero, y esto es algo que se aborda en la Cumbre de Indignados, entre esos movimientos se dieron también significativas divergencias en su surgimiento, desarrollo y su desembocadura.

Lucha no violenta

El propósito central de la Cumbre es relatar y analizar las insurrecciones sociales y los movimientos de protesta que surgieron, entre 2010 y 2012, como experiencia de comunicación política a través de Internet y las redes sociales en países de la Primavera Árabe como Egipto, Túnez, Siria, Libia y Marruecos, y en Grecia, España, Estados Unidos, Chile y México. El encuentro tiene como objeto, también, discutir algunas de las precondiciones que estuvieron detrás de la aparición de esos movimientos, como la crisis del sistema capitalista global que ha generado en las últimas décadas grandes franjas de exclusión social. Un tema que está siendo eje central de las exposiciones es el de las formas no violentas de lucha contra los sistemas autoritarios. La Cumbre, según sus protagonistas,  no es pues la oportunidad, como se suele argumentar desde la derecha, para realizar el elogio de la violencia sino para tratar de entender el por qué y el cómo de estas novedosas formas de insurrección social se orientaron por otro camino utilizando las tecnologías más avanzadas para combatir al poder.