Monti tranquiliza a los mercados después del anuncio de su dimisión

Clara García-Rabat

Mario Monti intenta calmar a los mercados después del anuncio de su dimisión

El primer ministro italiano, Mario Monti, intentó ayer calmar “las reacciones de los mercados”, que  “no deben ser dramatizadas”, después del anuncio de su dimisión. Esta decisión dejó a sus socios europeos preocupados, especialmente a España, porque es un país muy vulnerable a los vaivenes de la crisis económica. Monti se mostró confiado en que el nuevo gobierno que resulte de las próximas elecciones generales de Italia “será altamente responsable” y orientará su política  hacia la Unión Europea (UE). Monti hizo estas declaraciones en una breve rueda de prensa, en Oslo,  junto al primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, cuando se le pidió que comentara la escalada de la prima de riesgo italiana después de que comunicara su intención de no seguir como jefe del Gobierno, una vez que se haya aprobado  la Ley de Presupuestos en el Parlamento. En este contexto, Silvio Berlusconi anunció que volverá a presentarse a las elecciones. A pesar de las palabras tranquilizadoras del político y tecnócrata italiano, los mercados castigaron a España e Italia, los dos grandes países periféricos más golpeados por la crisis de la eurozona. La prima de riesgo italiana subió hasta los 348 puntos y la española hasta los 426 puntos. Como explicaron algunos expertos, la subida de este indicador, que equivale al diferencial entre el bono español a 10 años y el alemán del mismo plazo, se justificó, porque el rendimiento de los títulos del Tesoro a este plazo aumentó hasta el 5,6%. En términos políticos más que estrictamente económicos, el deterioro de las primas española e italiana fue la respuesta que dieron los mercados al anunció de la dimisión de Monti. Este aumento de la prima de riesgo es un golpe duro a la relativa estabilidad que tanto España como Italia lograron desde que el Banco Central Europeo (BCE) anunció, a principios del paasdo mes de septiembre, un plan para garantizar la estabilidad y el futuro del euro. El Gobierno español, que es reticente a solicitar un rescate por miedo a que su autonomía en materia económica se reduzca aún más,  ha podido acceder sin problemas a los mercados de financiación. Habrá que ver lo que pasa en los próximos días a causa de las turbulencias políticas italianas.

Medidas impopulares

Mario Monti, una vez que Silvio Berlusconi abandonó el poder, prometió a los italianos que iba a llevar a cabo profundas reformas que el país necesita desde hace años, pero les pidió grandes sacrificios, lo que no gustó a los sindicatos y los partidos de izquierda. El descontento se expresó en la calle en numerosas huelgas, manifestaciones y protestas, y poco a poco el tecnócrata Monti acabó siendo muy impopular. Las principales capitales europeas llevan meses preocupadas por esa impopularidad. La situación es tan compleja que algunos analistas políticos no descartan que Berlusconi pueda ganar las elecciones de 2013. Los sondeos apuntan en otra dirección, pero es tal el caos social y el descontento que vive el país que todos los escenarios son posibles. Italia no es Grecia, es una gran economía y su futuro político condiciona notablemente al conjunto de la UE. Bruselas  sigue con lupa lo que pasa en el país de  Il Cavaliere y de líderes políticos y económicos poco presentables. Después del lunes negro, muchos dirigentes europeos esperan y desean que la situación de Italia vuelva a calmarse y que no empeore la de España.