Berlusconi se burla de Europa y de la prima de riesgo

Jean-Claude Dufour-París

Silvio Berlusconi (en la foto) se burla de Europa y de la prima de riesgo, y busca su revancha. Por eso se presenta a las elecciones italianas en 2013

Silvio Berlusconi no puede quedarse callado, incluso cuando Italia atraviesa de nuevo una grave crisis política, que estalló después de que Mario Monti anunciara que no piensa seguir como jefe del Gobierno. La decisión tuvo repercusiones negativas en las primas de riesgo de Italia y de España. Después de anunciar que se presentará a las próximas elecciones, Il Cavaliere se despachó a gusto ayer martes contra políticos e instituciones. Afirmó que la prima de riesgo es “una estafa” que “no importa a nadie”; acusó a Monti de llevar a cabo una política “germanocéntrica”, es decir de servir a los intereses de Berlín y no a los de Roma, y anunció sin pestañear que estudia llegar a un pacto con los nacionalistas de derecha radical de la Liga Norte. El ex presidente del Gobierno, que ha protagonizado en su vida política numerosos escándalos, incluso sexuales, hizo estas declaraciones durante un programa de televisión del Canale Cinque. Mientras la UE, y sobre todo Italia y España, siguen con preocupación la evolución de los mercados después de que Monti anunciara que tira la toalla, Berlusconi no se cortó ni un pelo para quitarle importancia a las turbulencias políticas y económicas italianas y europeas. Monti decidió no seguir en el Gobierno técnico que dirige tras saber que Berlusconi se presentará a los comicios de 2013. El pasado lunes, el ‘premier’ italiano recibió el apoyo de los líderes europeos durante la entrega del Premio Nobel de la Paz a la UE, pero este gesto no apaciguó a los mercados ni sosegó la agitada vida política italiana. Ajeno a estos problemas, Il Cavaliere, en sus declaraciones al canal de televisión, no descartó retomar la vieja denominación de Forza Italia para el partido que lidera, que ahora se llama el Pueblo de la Libertad (PDL). El martes por la tarde, Berlusconi se reunió con el líder de la Liga Norte, Roberto Maroni, para llegar a un acuerdo de alianza nacional para las próximas elecciones.

La revancha de Il Cavaliere

Silvio Berlusconi es incansable. Tras más de un año alejado de la primera fila de la política, vuelve a la escena pública con fuerza y sin medio, y de paso aleja a los jueces quisquillosos que investigan su ajetreada vida personal y empresarial. Berlusconi se ríe de todo y de todos, y no ha olvidado que en noviembre de 2011, cuando compareció en la cumbre del G20 en Cannes, sus socios europeos, sobre todo Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, lo rehuyeron. Berlusconi estaba muy tocado por diversos escándalos, sus antiguos amigos políticos lo habían abandonado y la crisis económica no dejaba de golpear a Italia. Más de un año después, Berlusconi se ha repuesto de los golpes recibidos y demuestra que los analistas se equivocaron cuando afirmaron que estaba políticamente muerto. Berlusconi quiere su revancha sobre Monti y los tecnócratas, pero también sobre las instituciones comunitarias como el Banco Central Europeo (BCE). Por eso mismo, el pasado 6 de diciembre, el PDL retiró el apoyo parlamentario al Gobierno de Monti al boicotear un voto de confianza en el Parlamento. Berlusconi sabe que aunque Monti consiguió seducir a Bruselas, los mercados financieros y la gran patronal italiana, es un personaje muy impopular en Italia, porque sus duras reformas económicas no gustan a una mayoría social. Monti y los tecnócratas están acorralados y Berlusconi está convencido de que su hora ha vuelto a llegar; se presenta ante los italianos como el hombre providencial que “sacará a Italia del precipicio”, según sus propias palabras. Las encuestas dan al PDL 14% de votos, pero una alianza sólida con la Liga Norte podría abrirle la puerta del poder. Es cierto que muchos italianos, incluso entre los sectores conservadores, están cansados de Berlusconi y no han olvidado los escándalos que protagonizó en los últimos años. Y algunos magistrados siguen con lupa las actividades del ex jefe del gobierno. Pero por lo visto, a Berlusconi no le importa, porque Il Cavaliere no ha dicho su última palabra.