Buteflika defiende una “nueva etapa” en las relaciones con Francia

Ahmed Chabi-Rabat

Abdelaziz Buteflika defiende un acercamiento estratégico con Francia, la antigua potencia colonial. Por su parte, François Hollande apuesta también por el mismo objetivo y quiere convertir a Argelia en su aliado prioritario en África del Norte

Argelia espera y desea iniciar una “nueva etapa” en las relaciones con Francia, la antigua potencia colonial, que sirva a “los intereses de los dos pueblos”. Así lo manifiesta el presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, en una entrevista con la AFP, que fue difundida ayer por la agencia argelina de noticias APS. Buteflika  apuesta por “une relación fuerte y dinámica con Francia fundada sobre la densidad de las relaciones y los numerosos intereses que unen a nuestros dos países”. En la misma línea, el mandatario argelino destaca: “Con Francia tenemos muchas posibilidades y queremos cumplir el desafío de construir un partenariado que resista a las contingencias y que supere el marco de las relaciones comerciales”. Buteflika recuerda la ‘Declaración de Argel’ firmada en marzo de 2003 por ambos Estados, “que ha marcado la intención común de construir un partenariado fundado sobre lo que une a los dos países, es decir la historia, la proximidad geográfica, las relaciones humanas y las numerosas interdependencias bilaterales”. Para el presidente Buteflika, “esta ambición tiene plena vigencia por parte argelina, y queremos darle un contenido concreto y operativo a través de un partenariado excepcional al que los dos pueblos aspiran”. Para alcanzar este objetivo, según Buteflika, hay que “intensificar el diálogo político a todos los niveles”. Según algunos expertos en las relaciones franco-argelinas, Francia, desde que François Hollande llegó a la presidencia de la república, está reorganizando su diplomacia en el Magreb. París apuesta por una relación estratégica con Argelia por motivos económicos, porque este país rico en hidrocarburos  es un gran mercado para las empresas galas, pero también geopolíticos. Hollande no piensa seguir el mismo camino que Nicolas Sarkozy, que estableció una relación preferente con Marruecos.

Factores políticos y económicos

En primer lugar, cabe destacar un factor sentimental en ese cambio de orientación. El presidente francés se encuentra más a gusto en Argelia, donde hizo unas prácticas de la Escuela Nacional de la Administración (ENA) en la embajada de Francia en Argel, a finales de los años 70, que en Marruecos, país al que apenas conoce. Hollande está obsesionado por el pasado colonial francés en Argelia, y por eso, desde que llegó al Palacio del Elíseo, ha tomado algunas iniciativas a favor de la reconciliación, al reconocer, por ejemplo, que su país cometió crímenes horrendos en la antigua colonia durante la guerra. En el círculo de colaboradores más cercanos al actual presidente galo se encuentran varios asesores de origen argelino, lo que también juega a favor del acercamiento entre París y Argel. Asimismo, Argelia tiene un peso económico, político y geoestratégico en el Magreb mucho más decisivo que Marruecos. Por ello, Francia desea que Argelia sea un elemento clave en la lucha contra el terrorismo islamista en el norte de Mali y en amplias zonas del Sahel, y no ignora que los dirigentes argelinos son muy activos en la región y su diplomacia puede ser un puente entre Europa y varios Estados africanos. La existencia de una importante comunidad de origen argelino en Francia -más de un millón de personas- va a jugar un peso importante en las decisiones políticas que tome Hollande. Si el presidente francés ha hecho esfuerzos a favor de reparar el daño causado por Francia a los argelinos durante la guerra de la independencia, ha sido por convicción personal, pero también porque aspira a superar el trágico pasado del colonialismo para  acercarse mucho más  Argelia y lograr con este país un acuerdo bilateral de naturaleza estratégica.