La oposición mantiene el pulso con Mursi y rechaza el referéndum constitucional

Mohamed Mestiri-Túnez

La oposición a Mohamed Mursi sigue en la calle y quiere que el presidente anule el referéndum constitucional del próximo sábado. En la foto, militares egipcios vigilan a un grupo de descontentos.

La oposición egipcia, compuesta mayoritariamente por corrientes laicas, liberales y de izquierda, mantuvo ayer el pulso con el presidente Mohamed Mursi. Continuó con sus movilizaciones callejeras masivas y rechazó las promesas a  favor del diálogo hechas por el primer mandatario. Además, la oposición pidió a Mursi que desconvoque el referéndum del próximo sábado sobre el proyecto de nueva Constitución, que fue aprobado en la Asamblea Constituyente por los islamistas y la corriente salafista que apoya al presidente. Si Mursi no accede a esta petición, la oposición  boicoteará la consulta o votará no. El Frente de Salvación Nacional, que agrupa a la mayoría de la oposición,  denunció la legitimidad de la consulta popular, porque el borrador de nueva Carta Magna se aprobó sin consenso, y consideró insuficiente la anulación, por parte de Mursi, del decreto constitucional que le daba plenos poderes. Por su parte, el opositor Movimiento 6 de Abril aseguró que “lo que está pasando es una manipulación y una continuación del engaño en nombre de la ley y la legitimidad”. Así las cosas, Egipto vivió  una nueva jornada de movilizaciones de partidarios y detractores de Mursi. Decenas de miles de personas se manifestaron en las calles de El Cairo y de las principales ciudades del país en una nueva demostración de fuerza que puso al descubierto que la división social y política es cada vez mayor en el país de los antiguos faraones. Por fortuna, como las manifestaciones de ambos grupos se llevaron  a cabo en lugares distintos, prácticamente no se produjeron enfrentamientos. El ministro de Defensa, Abdelfattah al Sisi, convocó para hoy miércoles a “todos los componentes del pueblo a un diálogo nacional”. Algunos observadores temen que la tensión vaya en aumento a medida que se acerca el día del referéndum.

Poder militar

A pesar de las declaraciones conciliadoras de diversos responsables gubernamentales, el Ejército, por orden de Mursi, está autorizado desde hace varios días a mantener el orden y puede practicar detenciones. Además, será el encargado de vigilar el buen desarrollo del referéndum constitucional, en lugar de los jueces, porque este colectivo se ha rebelado contra el jefe del Estado. Para calmar a los descontentos, Mursi se  sacó de la manga una nueva declaración constitucional que da el visto bueno a nuevos juicios contra los responsables de la represión de la época de Hosni Mubarak. El decreto establece que en caso de que el sí no sea mayoritario en el referéndum, Mursi convocará elecciones para una nueva Asamblea Constituyente de 100 miembros en tres meses. Ahora, la oposición tendrá que decidir claramente si el sábado hace campaña por el no o boicotea el referéndum. Por su parte, los Hermanos Musulmanes, que apoyan a Mursi, hicieron saber de nuevo que harán campaña a favor de la consulta y pidieron a los contestatarios que cesen con sus protestas. Cuando faltan tres días para el referéndum, muchos opositores siguen en las calles de El Cairo, y en la Plaza Tahrir pueden verse pancartas con consignas contrarias a la Constitución fraguada por islamistas y salafistas. En la madrugada del martes, se oyeron disparos contra grupos de manifestantes que acampaban en Tahrir. Para los detractores de Mursi, estos ataques son provocaciones del poder para asustar a la población. Por otra parte, el primer ministro egipcio, Hisham Kandil, solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) que se aplace la firma de un préstamo por valor de cerca de 4.000 millones de euros a causa de la delicada situación política que atraviesa el país.