Mali se hunde un poco más en el abismo tras la destitución golpista de su primer ministro

Ahmed Chabi-Rabat

Mali se ha hundido un poco más en el abismo político e institucional tras el golpe de Estado que destituyó al primer ministro (en la foto), Cheick Modibo Diarra

Mali es uno de los países más pobres de África. Su Estado es débil, el norte del territorio está controlado por grupos terroristas yihadistas y  los tuaregs secesionistas del MNLA, y los militares son adictos a los pronunciamientos. El pasado 22 de marzo, unidades militares al mando del capitán Amadú Haya Sanogo derrocaron a Amadú Tumani Turé e implantaron un Consejo Nacional para la Restauración de la Democracia y el Estado. Nueve meses después, el país sigue en una situación deplorable tanto desde el punto de vista político como institucional y económico, y para acabar de empeorar las cosas, un grupo de uniformados arrestó el lunes al primer ministro transitorio, Cheick Modibo Diarra, y le obligó a dimitir. Todos los ministros siguieron el mismo paso. Según los militares que se alzaron contra Diarra, el je del Gobierno estaba poniendo en peligro el diálogo entre diversas fuerzas políticas que debería conducir este maltrecho país a una transición a la democracia. Según la versión oficial, el primer ministro, que fue detenido en su residencia, situada a las afueras de Bamako, estaba a punto de viajar en avión a Francia donde tenía que someterse a una revisión médica.  Al parecer, en las últimas semanas antes de este nuevo golpe de Estado incruento, las tensiones entre Diarra y los militares golpistas aumentaron notablemente. Los uniformados ocuparon también las instalaciones de la Radio y la Televisión de Mali (ORTM) e impidieron por la fuerza la difusión de unas declaraciones  del primer ministro, quien tuvo que esperar varias horas para leer un corto comunicado en el que dijo: “Hombres y mujeres que estáis preocupados por el futuro de nuestra nación, vosotros esperáis la paz. Yo, Cheick Modibo Diarra, renuncio por ese motivo junto a todo mi Gobierno”. El portavoz de los militares alzados, Bakary Mariko, aseguró que lo que ha ocurrido en Mali “no es un nuevo golpe de Estado”, sino una destitución del primer ministro, porque “Cheick Modibo Diarra no ha cumplido con las dos misiones que le encomendaron: la liberación del norte de Mali y la organización de elecciones transparentes. Trabajaba para su agenda personal”. Mali está dirigido por un triunvirato, compuesto por el jefe del Gobierno, el presidente interino y la junta militar. Según algunos analistas, en la cúpula del Estado hay luchas por el poder y las diversas tendencias político-militares no se ponen de acuerdo para sacar al país de la crisis. El origen del principal desacuerdo entre los militares y el primer ministro depuesto se encuentra en que mientras Diarra defiende una intervención armada extranjera en el norte de Mali para acabar con los grupos terroristas, el capitán Sanogo se opone. Los golpistas sólo piden a la comunidad internacional ayuda financiera y logística para reconquistar el norte de Mali. La ONU tiene que pronunciarse en los próximas días sobre la intervención militar en la parte norte de Mali, pero el nuevo golpe de Estado podría retrasar la decisión.

Preocupación francesa

Francia, que tiene mucho interés en controlar políticamente a Mali, expresó el martes su “preocupación por la situación de Bamako” y condenó las circunstancias de la dimisión del primer ministro.  Diarra “se ha visto en la obligación de dimitir. La antigua junta tiene que acabar con sus intervenciones en los asuntos políticos del país”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores galo, Philippe Lalliot. Mali se encuentra desde hace un año en una situación muy delicada, una vez que fuerzas salafistas vinculadas a la red de Al Qaeda tomaron la histórica ciudad de Tombuctú y pasaron a controlar parte del norte del país, una zona geográfica conocida con el nombre de Azawad y de similares dimensiones a las de España. El Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO) controla también varias ciudades del Azawad, y en ese territorio se mueven los tuaregs islamistas de Ansar Dine, que mantienen estrechas relaciones con Argelia, y los independentistas del MNLA. El pasado lunes, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) dieron el visto bueno a la  misión militar que tendrá  como objetivo entrenar y asesorar al Ejército de Malí en la resolución de la crisis territorial. Estaba previsto que la misión europea comience  a funcionar a principios de 2013 con la presencia de 200 militares y otros 200 para protegerlos.