Francia fortalece en Marruecos “un partenariado de excepción”

P. Soto-Rabat

Francia no quiere perder su hegemonía en Marruecos y se prepara para sellar un “partenariado de excepción” con el país norteafricano. En la foto, una muestra del futuro tren de alta velocidad entre Tánger y Casablanca, cuyo proyecto está en manos de empresas francesas

Francia fue hasta finales del año pasado el primer inversor y socio comercial de Marruecos. Ya no lo es porque su vecina del Sur, España, le arrebató esta posición este año. Los dos países, que son firmes aliados y mantienen excelentes relaciones diplomáticas, son competidores, y Marruecos, por su situación geográfica, su estabilidad política y su economía en crecimiento es un lugar en el que Madrid y París se disputan mercados y áreas de influencia. Pero a pesar de la buena situación económica, política y diplomática de España en Marruecos, la posición de Francia sigue siendo hegemónica en el país magrebí. 750 empresas francesas, muchas de ellas del CAC 40 (el equivalente francés del Ibex 35), operan en Marruecos. Francia lleva décadas bien implantada en Marruecos, y su influencia en los círculos dirigentes del país y en amplios sectores de las clases altas y medias es considerable. Lo es desde el punto de vista social, cultural y lingüístico. España, por razones históricas, llegó más tarde a Marruecos y al conjunto de África del Norte, y su influencia está muy por detrás de la de Francia. Pero cada vez menos. “En un mundo globalizado como el nuestro, Francia se ha quedado un tanto dormida y disfruta con demasiada facilidad de sus glorias pasadas. España, en cambio, quiere estar con los grandes de este mundo y poco a poco lo está consiguiendo. A pesar de la crisis económica, las empresas españoles están demostrando un dinamismo sorprendente en todo el mundo y también en Marruecos. Y la lengua y la cultura españolas tienen cada vez más seguidores en Marruecos. España tiene mucho que hacer en Marruecos y Francia se ha quedado un poco rezagada”, apunta un observador de la vida política marroquí. Esta idea de que Francia ha tocado techo en Marruecos y España tiene todavía mucho que hacer en este país se ha abierto camino entre bastantes políticos, diplomáticos y hombres de negocios marroquíes, y el  Gobierno del islamista Abdelilah Benkirane está a partir un piñón con el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Excepto en algunos círculos ardorosamente pro-franceses que recelan de lo español, la apertura a España entre la clase dirigente marroquí es “total”, asegura un diplomático. Por eso mismo, “Francia ha firmado grandes contratos con Marruecos y económicamente está bien asentada en este país, pero no está dispuesta a cederle a España la hegemonía”, indica la misma fuente diplomática.

Reunión de Alto Nivel

Por ello, cobra especial importancia la visita oficial de dos días que inició ayer en Marruecos el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, para copresidir con su homólogo marroquí, Abdelilah Benkirane, la 11ª Reunión de Alto Nivel (RAN). Bajo el lema “Marruecos-Francia: Un Partenariado de Excepción al Servicio de la Juventud”, los dirigentes de los dos países quieren fortalecer los lazos económicos y políticos y “dar un nuevo impulso” a las relaciones bilaterales, según París. El inquilino de Matignon encabezó una nutrida delegación de ocho ministros, como los de Asuntos Exteriores e Interior, Laurent Fabius y Manuel Valls, altos funcionarios y expertos y un centenar de empresarios. El salto cualitativo que Francia quiere dar a sus relaciones con Marruecos se concretará en la firma de acuerdos económicos del orden de 300 millones de euros. Un contrato en el ámbito de las energías renovables con la empresa gala EDF, tres  para la construcción de la línea del Tren de Alta Velocidad marroquí entre Tánger y Casablanca y cuatro convenios relativos al sector bancario son algunos de los acuerdos que los dirigentes de ambos países van a sellar. La delegación francesa asistió a la ceremonia de inauguración del tranvía de Casablanca, que tuvo lugar en presencia del rey Mohamed VI. Las obras para  el tranvía más importante de África han durado tres años y la inversión del proyecto llevado a cabo por el grupo francés Alstom ha sido de 5,3 millones de euros. El primer ministro francés será recibido  por el rey Mohamed VI y varias reuniones entre los representantes de los dos Gobiernos  hacen parte del programa de la visita. Las decisiones sobre las relaciones bilaterales “para los dos próximos años”, según fuentes de Matignon, se tomarán hoy jueves.

Viaje a Argelia

La cumbre franco-marroquí se celebra una semana antes de la visita que el presidente François Hollande llevará a cabo en Argelia el 19 y 20 de diciembre. Fuentes de Matignon aseguraron que “las fechas entre los dos desplazamientos son  una mera coincidencia”. “Esto no es un concurso de belleza o una competición”, recalcó un diplomático francés. Después de ciertas tensiones entre Francia y Argelia, las relaciones entre los dos países se han serenado, sobre todo desde que el jefe del Estado galo reconoció oficialmente la responsabilidad de su país en la masacre que llevó a cabo la Policía en una manifestación del Frente de Liberación Nacional argelino (FLN) en París, el 17 de noviembre de 1961. Los movimientos diplomáticos de París en el Magreb causan mucho interés en  Argel y Rabat, que son los dos principales actores políticos en la región. Francia se sitúa al margen de esta rivalidad magrebí, pero la antigua potencia colonial en la región siempre ha priorizado las relaciones con Marruecos. Algunos analistas plantean la posibilidad de que con Hollande en el Palacio del Elíseo, esta dinámica pueda  cambiar a favor de Argelia, pero esta hipótesis es rechazada por la mayoría de los expertos en las relaciones franco-magrebíes. Dichos analistas piensan que Marruecos, que goza de mayor estabilidad política y económica, es el país clave para Francia en el Magreb, como también lo es para España, y señalan que Argelia, a pesar de sus enormes riquezas en hidrocarburos, es un país más imprevisible y sujeto a  las luchas entre los diversos clanes militares y oligárquicos.