Cuando el deporte reúne

Choukri Douichi-Fez

El deporte une a la gente y crea sentimientos de identificación y de construcción de la comunidad de ciudadanos

Sin ser nada sociólogo, o especialista en psicología colectiva, la mera observación de los grupos humanos  nos permite sugerir que el sentimiento de identificación y que la construcción de la  comunidad se acometen, al menos parcialmente, a través de movimientos de emulación, rivalidad e incluso de animosidad, entre sus componentes. Y en este sentido, las competiciones deportivas desempeñan un papel importante por lo populares y movilizadoras que son. Por supuesto, no se trata aquí de un ensayo analítico o de teorización sobre dinámicas sociales o políticas. Es más bien un comentario sobre algunas (exactamente tres) decisiones a nivel de instituciones deportivas a escala europea para subrayar su incidencia, en este Viejo Continente, en la subjetividad individual de cada uno de los ciudadanos de este espacio.

Bueno, primero hay que destacar la decisión del comité ejecutivo de la UEFA referente a la organización de la Eurocopa 2020, que se disputará a lo largo de todo el continente. Es decir celebrarlo en varias ciudades en lugar de uno o dos países anfitriones. Al principio, la idea fue del presidente de la UEFA, Michel Platini, que fue aprobada el jueves 6 de diciembre por las federaciones. El número como el nombre de las ciudades en cuestión no serán conocidos hasta la primavera 2014, cuando el proceso de licitación será llevado a cabo. En todo caso, oficialmente, las motivaciones de esta decisión son la de dar la oportunidad de acoger parte de la fiesta en varias localidades del continente que de otra manera no podrían hacerlo. Más aún cuando las selecciones serán de 24 en lugar de 16. Lo que supondría un esfuerzo económico prohibitivo especialmente en estas épocas de vacas flacas. Pero lo relevante en nuestro caso es el hecho de rebasar las fronteras políticas para que cada uno de los partidos previstos se celebre en una ciudad “cualquiera”, independientemente de los dos países rivales. Y que cada ciudadano tenga la posibilidad de gozar del espectáculo como si fuera uno del campeonato local. Una genialidad para acorralar el ostracismo geográfico hacia un límite nunca conocido hasta ahora.

Para atajar el ostracismo temático, ya que la Eurocopa es sólo una atracción para una franja de la población interesada por el fútbol, el pasado 29 de septiembre llegó  la decisión por unanimidad  de la Asociación de Comités Olímpicos europeos de poner fin a la excepción de Europa siendo el único continente que todavía no organiza juegos polideportivos. Así, Bakú, capital de Azerbaiyán, será en 2015 la primera ciudad donde tendrán lugar una miniaturización de los juegos olímpicos europeos (sólo una quincena de disciplinas). La tercera noticia es la sentencia del tribunal de arbitraje deportivo (TAS, por sus siglas en francés) dirigida hacia la UEFA para integrar a Gibraltar como miembro de pleno derecho. Pese a la posición de España que  vetó la admisión de la roca bajo soberanía británica desde hace muchos años, el máximo organismo del fútbol europeo no tiene más remedio que obedecer a la resolución del tribunal de agosto 2011, admitiéndole primero como miembro provisional, y a partir del próximo congreso, en mayo de 2013, como miembro entero. Sin embargo, más allá del contenido político de esta resolución, nos quedamos con la tenacidad del deporte  para no dejar a nadie fuera de la competición. Para que nadie se encuentre extorsionado de sus aspiraciones de ser representado en el juego de la inclusión europea.