El ‘K-pop’ y el ‘K-drama’, un éxito casi planetario

Fanou Adjani Souag-Rabat

El ‘K-pop’ y el ‘K-drama’ son un fenómeno cultural surcoreano que se ha extendido por todo el planeta

Desde hace cinco años, la fiebre mediática coreana ha invadido toda Asia. Ese fenómeno se denomina ‘Hallyu’, la ola coreana. El fenómeno empezó con los ‘dramas’, unas series de televisión que tuvieron mucho éxito. Ahora, esta cultura coreana se ha convertido para los asiáticos en una cultura alternativa que propone un modelo de expresión asiática moderno. Corea del Sur sabe combinar la modernidad gracias a su alto nivel de crecimiento económico, casi como el de Japón, y a sus ‘dramas’, que utilizan valores tradicionales muy queridos por los asiáticos, como el respeto a los mayores, la piedad, las ceremonias familiares, etc. La cultura popular coreana se ha convertido en digna representante de la cultura asiática, porque se inspira de sentimientos comunes. Al contrario de lo que ocurre en China, que sigue conservando esa etiqueta de país poco amistoso y dirigido por un régimen comunista, y de Japón, que aún sufre las consecuencias de un pasado turbulento en sus relaciones con otros países asiáticos. El modelo coreano es el más atractivo.

Después de haber conquistado Asia, la máquina de guerra ‘K-pop’ y ‘K-drama’ ataca ahora al resto del mundo. En primer lugar, si analizamos este producto cultural, nos damos cuenta que en Corea las estrellas del pop y de la televisión tienen muchas tablas y un gran profesionalidad. En el caso del ‘K-pop’, que se ha impuesto recientemente, pero está arrasando por todas partes con sus canciones pop, hay tres grandes productoras, SM, JYP y YG, que seleccionan los candidatos que quieren ser estrellas del pop, les forman y les obligan a aprender idiomas como el inglés, el japonés y el chino. Lo hacen para satisfacer al público de los países que hablan esas lenguas. Está siendo un éxito. Estas productoras cuidan muchas las canciones, para que tengan ritmo y un par de frases en inglés. Es más, los nombres de los grupos y de las canciones suelen ser muchas veces en inglés, y por eso llegan con tanta facilidad a un amplio público. La presentación es también muy importante. Los chicos tienen que ser rebeldes y corteses y un poco afeminados. Las chicas tienen que ser bonitas, pero no demasiado atrevidas. Corea del Sur es un sociedad conservadora y la gente no aprecia los excesos.

El éxito de esta moda se debe también a las redes sociales como Facebook y a las comunidades de ‘fans’ que intercambian los últimos vídeos, las últimas series, y organizan cursos de baile ‘K-pop’. Youtoube también tiene una cadena exclusiva para el ‘K-pop’ y el ‘K-drama’ coreanos. El marketing desempeña un papel muy importante en este fenómeno, porque abundan las escenas donde la riqueza material es puesta en valor: vestimenta y accesorios de marca, productos de belleza, artilugios de último modelo, teléfonos móviles, lectores mp3, pantallas de plasma, coches, muebles y casas lujosas… Hasta los actores y los cantantes tienen un físico que demuestra que han triunfado, su estética es perfecta. Las agencias de publicidad se disputan las imágenes más populares y lucrativas.

Este fenómeno transmite la imagen de un país fuerte, enérgico y dinámico. Corea del Sur se ha convertido en un país de referencia en materia de buen gusto, moda, arte del buen vivir, y todo esto lo ha conseguido gracias al impacto que ha tenido esa ola cultural coreana. Las empresas del país han sabido aprovecharse de esa imagen para implantarse en mercados muy alejados. Venden de todo: cosméticos, textil, artilugios electrónicos y muchos productos de marketing, como peluches, llaveros, etc. No hay duda de que gracias al ‘K-pop’ y al ‘K-drama’ Corea del Sur está en la cresta de la ola.