Merkel impone sus tesis al acuerdo europeo sobre el control bancario

J.C. Dufour-París

Angela Merkel se ha apropiado la victoria europea sobre el control bancario y ha impuesto sus criterios a sus socios comunitarios

La canciller de Alemania, Angela Merkel, se apropió ayer de la victoria política que significó que los ministros de Economía y Hacienda europeos  acordaran ceder al Banco Central Europeo (BCE) la vigilancia de sus principales entidades bancarias a partir de marzo del 2014. La medida será aprobada por el Parlamento europeo en febrero o marzo del año que viene. Los titulares de Economía comunitarios cumplieron de esa forma con el mandato de los jefes de Estado y de Gobierno de cerrar este espinoso asunto antes de final de año y de transmitir una señal a la ciudadanía de que los países de la zona euro están en la labor de corregir sus deficiencias. Alemania, que es la locomotora económica de la Unión Europea (UE), impuso sus tesis a los socios europeos y saludó esta decisión, porque lleva tiempo pidiendo la aplicación de políticas económicas a favor de la competitividad y el control del gasto público. Y Merkel lo recordó en su discurso ante el Bundestag (Cámara baja alemana). La canciller se posicionó a favor de crear “estímulos financieros definidos, limitados y temporales” para que Europa recupere su capacidad de competir en los mercados internacionales. Pero aclaró que su propuesta “no debe malinterpretarse”, porque “con Alemania no va a ser posible negociar nuevas fuentes financieras” que incluyan fondos públicos. Ciertamente, Merkel describió en términos positivos el acuerdo alcanzado  en la UE, pero afirmó que los ministros de Economía y Hacienda aceptaron las “principales condiciones” que Alemania llevó a las negociaciones. Entre ellas, una de las más importantes, que el BCE separe claramente su política monetaria de la supervisión bancaria. En la misma línea, la líder democristiana valoró como un éxito de Berlín que el BCE no controle las cajas de ahorro ni las cooperativas de ahorros. Entidades alemanas como el Deutsche Bank, el Commerzbank y varios  bancos regionales y una sóla caja de ahorros quedarán bajo control del BCE. Pero Alemania sale bien parada, porque sólo seis de los 200 bancos que vigilará el BCE son alemanes. En el caso español, el 90% del sector financiero  será supervisado por el BCE. Merkel también valoró positivamente que la UE aplique en un futuro próximo el impuesto a las transacciones financieras. La canciller alemana  transmitió un mensaje de apoyo a los países de la zona euro que atraviesan las mayores dificultades, como Grecia, Portugal, España e Italia.

Concesión a Berlín

Los expertos valoraron positivamente la intensa reunión de 14 horas de los titulares de Economía comunitarios, porque a medio plazo el acuerdo permitirá romper el “círculo vicioso” en el que se ha instalado el sistema bancario, sobre todo en Irlanda, Chipre y España, pero algunos de estos analistas  señalaron que las prisas por alcanzar un acuerdo  dejaron  a los gobiernos bastante desarmados para negociar con Alemania. Según este acuerdo, únicamente los bancos con activos superiores a 30.000 millones de euros, o equivalentes al 20% del PIB de su país, además de aquellos con filiales en tres Estados de la UE, deberán ser supervisados por el BCE. Este límite reduce de 6.000 a 200 el número de entidades afectadas directamente por la reforma comunitaria. Francia, que no ve con buenos ojos la rebaja  de la supervisión bancaria deseada por Alemania, porque la mayoría de sus bancos  estarán afectados,  tuvo que aceptar el acuerdo. El único consuelo para París fue que, en caso de problemas, la institución financiera presidida  por el italiano Mario Draghi hará valer su autoridad sobre cualquier entidad, al margen de cuál sea su tamaño. Lo que quiere Angela Merkel es aplazar a todo costa el verdadero problema: la recapitalización directa de bancos a través del fondo de rescate europeo sin cargo a los Tesoros nacionales con la deuda de entidades privadas como acaba de hacer España pidiendo un préstamo para inyectar fondos al sector. El  sistema  bancario europeo es un instrumento para los socios de la zona euro, pero también está abierto a los demás países de la UE. Por ahora,  Reino Unido, Suecia y la República Checa han decidido quedarse fuera.

Apoyo a Monti

En otro orden de cosas, en la reunión que los líderes del Partido Popular Europeo (PPE) celebraron  en Bruselas para preparar la cumbre de la UE hubo una sopresa: el ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y el actual jefe de Gobierno, Mario Monti, acudieron a la convocatoria. Monti es independiente y no suele   participar en las reuniones del PPE, pero esta vez se sumó a la cita en la que también estuvieron presentes dirigentes como el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy,  la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Según la agencia italiana Ansa,  Merkel pidió a Monti que se presente a las próximas elecciones en Italia, que tendrían que celebrarse en febrero del año que viene.