Egipto vota “sí” en el referéndum constitucional en un clima de división

Mohamed Mestiri-Túnez

Egipto da un “sí” mayoritario a la nueva Constitución en el referéndum organizado por el presidente Mohamed Mursi. La oposición denuncia un fraude generalizado. En la foto, un grupo de militares vigilan la consulta

Los Hermanos Musulmanes, la gran fuerza islamista que ganó las últimas elecciones legislativas y apoya al polémico presidente Mohamed Mursi, anunciaron ayer el triunfo del “sí” en la primera ronda del referéndum sobre el proyecto de nueva Constitución, celebrada el sábado pasado en Egipto. A la espera de que se den los resultados oficiales, el Partdio Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, aseguró que los partidarios de la nueva Constitución ganaron en ocho de las 10 provincias del país, mientras que el “no” se impuso en El Cairo y en otra región. Según los islamistas, el “sí” ganó la batalla a la oposición, compuesta mayoritariamente por laicos liberales y la izquierda, en Alejandría (55,6%), Asiut (76,5%), Sohag (78,8%), Dakahilia (55,1 %), Asuán (76,4 %), el Norte del Sinaí (78,3 %), Sharqiya (65,9 %) y el Sur del Sinaí (63,9%). El “no” triunfó en la capital con el 56,9% de los sufragios y en Garbiya, con el 52,1 %. Si se confirman los datos de los Hermanos Musulmanes, Mursi, que provocó hace varias semanas una crisis política al aprobar un decreto constitucional que lo situaba por encima de la ley, al que luego tuvo que renunciar para frenar el descontento, habría ganado la batalla política a la oposición. Y en ese caso Egipto quedaría dividido en dos partes, una mayoritaria que apoya a Mursi y los islamistas y otra laica de centroderecha y centroizquierda minoritaria, pero política y socialmente relevante. Mientras los medios estatales han comenzado a publicar cifras oficiales de resultados en algunas circunscripciones, y la televisión egipcia informó de que el “sí” había alcanzado el 60% y el “no” el 40%, el Frente de Salvación Nacional, que agrupa a la mayoría de la oposición, denunció “irregularidades generalizadas en el referéndum” y acusó a los islamistas de querer falsear los resultados de la consulta para lograr la aprobación del texto de la nueva Carta Magna. El FSN anunció su postura poco después de que seis ONG pidieran que se repita esta primera vuelta de la consulta y denunciaran la falta de una supervisión judicial completa y la obstrucción intencionada de la votación en algunos colegios electorales. Las ONG criticaron también una campaña religiosa en las mezquitas para influir en la voluntad de los ciudadanos y para declarar apóstatas a quienes rechacen la Constitución. La oposición laica rechaza este proyecto, porque lo considera hecho a la medida de los islamistas y del sector de los salafistas que apoyan a Mursi, que controlan la Asamblea Constituyente. Aseguran que el proyecto constitucional recorta derechos y libertades y abre la puerta a la instauración de un régimen teocrático y antidemocrático en Egipto.

Fraude masivo

Los sospechas de fraude inundan las redes sociales en Egipto. El hecho de que una mayoría de jueces hayan boicoteado el referéndum para demostrar su rechazo al presidente Mursi, hace temer que el poder, ante la penuria de representantes de la Justicia en la vigilancia de la consulta,  manipulara masivamente los resultados de la primera ronda. Los islamistas y los salafistas controlan muchas redes de ayuda social a la población, están infiltrados en todas partes y tienen una gran influencia en los sectores populares, mientras que la oposición laica es más débil y su fuerza se concentra fundamentalmente en la clase media urbana.