El Barcelona ya se siente campeón

Enrique Yunta (*)

Busquets celebra el segundo tanto del Barça justo al filo del descanso. El equipo azulgrana ya se ve campeón de la Liga después de haberle metido cuatro goles al Atlético de Madrid

El Barcelona se contiene para celebrar algo que se da por hecho, virtualmente campeón de invierno con tres jornadas de antelación y lanzado en solitario hacia un título del que ya nadie se atreve a poner en duda. Está más lejos que nunca después de superar a un Atlético que se desbravó antes de lo esperado (4-1) y ya ni siquiera piensa en el Real Madrid porque está a 13 puntos, aplaudido en el Camp Nou el patinazo blanco ante el Español. Con la versión más comprometida que se le recuerda, el Barça respiró para liquidar a su inmediato perseguidor y asoma al parón navideño con una sonrisa de oreja a oreja, avalado por una estadística que le recuerda que nunca ha desaprovechado una renta de nueve puntos. Está en otro mundo, juega otra Liga. El Barça vuela en solitario. El Camp Nou se despidió de 2012 con un partido soberbio, precioso en los preliminares y compensado con un recital de golazos para dignificar la cita entre los dos mejores. Lo son y lo seguirán siendo después de otra jornada porque así lo indican los números y porque el Barcelona y el Atlético se reconocen más allá del resultado, tan meritoria la manera de ganar de los azulgrana como encomiable el esfuerzo rojiblanco al principio. Al Atlético se le puede reprochar la falta e espíritu cuando se vio en apuros y un plan alternativo, pero pese a todo recupera sensaciones del pasado ahora que el equipo se cree un grande de verdad, ahuyentados los males endémicos y victimistas que le han perseguido durante todos estos años. Obligó al líder a un ejercicio de superación tremendo, aunque se agotó pronto y no le bastó para darle sentido a este campeonato que se decide a mediados de diciembre.

Falcao mete miedo

Se escapa el Barcelona de forma irremediable, paciente para sumar una victoria trascendental y estirar un día más el estratosférico récord de Vilanova. Son 46 puntos de 48 posibles y cada tarde parece más equipo, aplicado en cualquier circunstancia. No era nada fácil resolver un encuentro tan exigente como el de este domingo y ese mérito se le atribuye al Atlético sin discusión, perfecta su puesta en escena en un estadio del que había salido trasquilado de forma sonrojante en las últimas cinco visitas. Sin sorpresas, Simeone únicamente le dio continuidad a lo que se viene haciendo durante todo este curso y casi le sale bien la apuesta, entregado como siempre a un delantero descomunal como Falcao. El colombiano dibujó un bellísimo paisaje para el Atlético en el primer acto. Se alimenta del gol y venía de hacer cinco en su última faena, hombre de moda cuyo precio trasciende a lo que se fije en una simple servilleta o a lo que diga una cláusala de rescisión. Antes de su acierto, se estrelló con el palo en su presentación y cruzó demasiado un disparo a la carrera, calcada esta ocasión a la jugada del gol. Fue a partir de un robo de Diego Costa a Leo Messi, con el colombiano propulsado para dejar atrás a Busquets y finiquitada con una sutileza genial para burlar a Valdés, un golazo en toda regla, el premio al buen hacer rojiblanco.El problema es que le duró poco y todavía no se lo explica. Fue mejor como para irse al descanso con el marcador en contra, superado por dos pasajes del todo inesperados. Marcó Adriano un tanto de bandera que destrozó la escuadra de Courtois y Busquets, al filo del intermedio, recogió un balón antes de detener el mundo en el área pequeña con una frialdad asombrosa. Pasó a ser un partido totalmente diferente, disminuido el Atlético ya que el tortazo fue duro y nunca se repuso del golpe. El Barça mantuvo su manual, encantado con la pelota, y masticó la victoria con la misma receta de cada velada. Llegó el momento de Messi sin que ya se celebren sus récords y el desenlace sirvió para que el Camp Nou, antes del «oé, oé, oé» colectivo y las burlas hacia Mourinho, transmitiera su afecto a David Villa, definitivamente un futbolista secundario para Vilanova. No parece que se necesite su olfato y menos con este Messi, quien dio carpetazo a la historia con su undécimo doblete de la temporada, con su 25 gol en la Liga y con el 90 de este 2012. Él tiene el poder.

(*) Esta crónica ha sido publicada previamente en el diario madrileño ABC, en su edición del 17 de diciembre de 2012)