El frío y la pobreza matan en Anfgu

Dunia Benjadra-Anfgu (Medio-Atlas)

El frío, la pobreza y el olvido de las autoridades matan a los más débiles -los niños-en el pueblo de Anfgu, situado en el Medio Atlas. En la foto, una mujer de ese pequeño pueblo cruza un puente rudimentario

El desarrollo económico y la modernización que vive Marruecos no están llegando a todo el país. Amplias zonas sigue sumidas en el subdesarrollo, el analfabetismo y la falta de servicios públicos elementales. La idea del “Marruecos útil”, es decir el eje Casablanca-Rabat-Kenitra que se inventó el general Louis Hubert Lyautey durante el Protectorado francés en Marruecos, sigue vigente, a pesar de que algunas regiones tradicionalmente muy atrasadas del país, como el norte, han mejorado sustancialmente en los últimos años. Pero no es el caso del pueblecito de Anfgu, enclavado en el empobrecido Medio Atlas, donde en 2006 murieron 33 personas a causa del frío. 26 eran bebés. La historia se ha repetido este año ante la indiferencia de los poderes públicos y de gran parte de la sociedad. Localizado a unos 200 kilómetros de Khenifra, Anfgu está situado en una zona montañosa tan bella como abandonada de la mano de los hombres. Es una población humilde y de difícil acceso. Para llegar al pueblo desde Tunfite, hay que ir por un auténtico camino de cabras. Las cimas nevadas del Medio Atlas dejan al viejaro con la boca abierta. La belleza del paraje no nos debe hacer olivdar que en esa región viven seres humanos que en su inmensa mayoría son berberófonos y en su vida no han conocido otra cosa que no sea la miseria y el abandono. Viven casi como animales. Trabajan de sol a sol, pero apenas si pueden comer, visten pobremente y muchos niños están desnutridos. Mientras en los cenáculos políticos y económicos de Rabat y Casablanca los prohombres del poder se llenan la boca de palabras muy bonitas como democracia y desarrollo, en Anfgu la vida es una lucha diaria contra la adversidad. Los habitantes de este pequeño pueblo   de casas de adobe y calles pedregosas situado a 1.600 metros de altitud sólo tienen a su favor la solidaridad colectiva y la creencia en Dios para salir adelante. Como cada año, el frío llegó al Medio Atlas, y en Anfgu murieron cuatro niños, la mayoría bebés entre tres y 13 meses por infección pulmonar. Casi cada año mueren niños de frío, como en plena Edad Media. El frío también es clasista y mata más a los pobres que a los ricos. Los habitantes de Anfgu y las pocas ONG que les ayudan están convencidos de que las rudas condiciones climatológicas de la región volverán a matar en este pueblo.

Viaje real

Después de la tragedia de 2006, los medios de comunicación del mundo entero se hicieron eco de la miseria de los habitantes de Anfgu. La solidaridad se puso en marcha, la ayuda alimentaria se multiplicó. Poco a poco, Anfgu fue resucitando. El rey de Marruecos, Mohamed VI, realizó una visita oficial a esta región marginada en 2009. Fue un viaje histórico que permitió poner en  marcha una serie de proyectos de desarrollo regional en materia de infraestructuras viarias y sanitarias. Tres años después, una vez pasada la euforia del viaje real, “todo sigue igual. Hay un dispensario, es cierto, pero está vacío y ningún médico trabaja en sus instalaciones”, cuenta a Correo Dioplomático un militante del movimiento amazigh que ha organizado una caravana de solidaridad con Anfgu. El movimiento amazigh marroquí es prácticamente el único que denuncia el abandono de esta región. Ha puesto en marcha una campña de solidaridad para recoger ropa, comida, medicamentos y todo tipo de ayuda humanitaria para los habitantes de Anfgu. El pasado 7 de diciembre, una manifestación de apoyo a la población de Anfgu recorrió las calles de Nador. La historia se repite. La miseria, que es buena compañera de las duras condiciones climatológicas del Medio Atlas, golpea a los más débiles de Anfgu:  los niños. Mientras, en Rabat miran a otro lado.