¿Fomenta el Parlamento sueco el terrorismo?

Ahmed Bensalh

Para Ahmed Bensalh, el reconocimiento de la RASD por el Parlamento sueco es una maniobra de engaño llevada a cabo por el Frente Polisario y Argelia para dañar los intereses de Marruecos. En la foto, armamento del Polisario en los campamentos de Tinduf (Sáhara argelino)

Hace un par de semanas, el parlamento sueco reconoció a la autoproclamada república saharaui como “Estado”. En el trasfondo de la resolución del reconocimiento que huele a chamusquina, se oculta, según adelantan los congresistas suecos, que éstos han sido engañados por la maquinaria propagandística separatista. Es una maquinaria que funciona y es posible gracias a la ayuda financiera (petrodólares), mediática (propaganda), logística (armamento) y diplomática (pasaportes) de Argelia, que acusa a Marruecos de practicar el “saqueo ilegal” de los recursos naturales y la “transgresión” de los derechos humanos en el Sáhara. La actitud sueca ha ido peor todavía, porque los diputados  no se limitaron a sólo reconocer a los separatistas, sino que instaron al primer socio de Marruecos, la Unión Europea, a excluir de sus exportaciones marroquíes al Sáhara, so pretexto de que tales exportaciones son ilegales y violan el Derecho Internacional, que desconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. Se trata sin cortapisas de engañar con desfachatez a la opinión pública sueca y la comunidad internacional haciendo uso de argumentos falsos y falaces.

Los argumentos adelantados por los separatistas dirigidos por Argelia y los cándidos congresistas suecos buscan que se pronuncien las demás monarquías escandinavas y hagan lo mismo y provoquen a la monarquía marroquí, que no traga la cúpula castrense argelina aún nostálgica de los golpes de Estado sanguinolentos, y así de paso manchar su imagen reformista y aperturista. Esos argumentos son absolutamente inútiles y fútiles. Peor todavía, el desesperado objetivo argelino de debilitar a Marruecos, su antagonismo en la carrera librada para el liderazgo del Magreb y, naturalmente, acorrralar a Marruecos, soberano desde hace ocho siglo atrás, para que pueda Argelia -nacida en 1962, fecha de la independencia del colonialismo francés- convertirse en locomotora del Magreb, nunca tendrá lugar.

No cabe duda de que la maliciosa maniobra argelina que ha logrado infiltrarse en las decisiones soberanas suecas consiste en dirigirse a los gobiernos escandinavos, vía Suecia, cabeza de turco, insinuándoles levantarse contra la “injusticia” que sufren en la Unión Europea los países nórdicos, mientras los países del sur de Europa –que resisten mejor a la nociva maquinaria argelina –, jugando así la carta de la crisis económica que los salpica, para poder tener un incondicional aliado en la UE que pueda defender sus intereses hegemónicos y que sea un interlocutor suyo en condiciones de blanquear su imagen en las capitales de la UE. La última estupidez de Argelia, que es patológica, megalómana y esquizofrénica, ha sido aumentar el presupuesto del Ministerio de  Defensa, inmediatamente después de haber decidido Marruecos incrementar razonablemente su presupuesto de defensa un 6 % para que alcance unos tres mil millones de euros. De hecho Argelia aumentó el suyo un 14.2%, para que alcance unos 10.000 millones de euros, o sea, un 5% de su Producto Interno Bruto. No obstante, a Marruecos no le preocupa en absoluto la carrera armamentística unilateral argelina, porque no tiene enemigo alguno. Tal vez contrincantes, y encima Marruecos está muy preocupado por dotar al país de los servicios básicos (hospitales y universidades) y las infraestructuras aeroportuarias necesarias, y está invirtiendo masivamente en energías (térmica, solar y eólica).

Volvamos a lo que íbamos, en concreto al reconocimiento irresponsable, pero soberano, de los separatistas por el Congreso sueco. La única explicación sensata y juiciosa que tiene el reconocimiento de ese “Estado”, enclavado en el suroeste argelino, es que es un caldo de cultivo del terrorismo integrista, según muchos informes internacionales, y  en sí  fomenta el terrorismo. Un flagelo transfronterizo que todo el mundo combate a todo trance para que no llegue a las puertas de Europa y, desde luego, desestabilice su seguridad y estabilidad. De hecho, el reconocimiento de los separatistas por el parte del Parlamento sueco, podría dar a entender, aunque sé que no es el caso, que Suecia fomenta el secuestro de occidentales a cambio de millonarias sumas de rescate que ingresan esas bandas terroristas como también fomenta el lucrativo negocio del tráfico de armas y las mafias del narcotráfico y de la inmigración clandestina de los subsaharianos. Esto demuestra  que la resolución sueca es instintiva e irreflexiva. Al día siguiente, el Ministerio sueco de Exteriores rechazó su intención de reconocer la república fantasma. A su vez, la embajadora de Suecia acreditada en Rabat dijo que su país no reconocerá a la autoproclamada república, haciendo hincapié en el compromiso de su país con las negociaciones del Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara para alcanzar una solución mutuamente aceptable. En palabras de la diplomática, citando la agencia de noticias oficialista de Marruecos, “la postura de Suecia acerca del Sáhara se basa en el derecho internacional. Apoyamos el proceso de la ONU llevado a cabo por Christopher Ross. Confiamos en él para encontrar una solución justa, duradera, mutuamente aceptable por todas las partes y basada en el derecho internacional”. La embajadora sueca dijo incluso que la moción votada por el Parlamento de su país por iniciativa de la oposición “no tendrá ningún impacto sobre la posición oficial de Suecia sobre la cuestión del Sáhara ni sobre las relaciones de Suecia con Marruecos”. Al revés, dijo la diplomática que la cooperación sueco-marroquí, según se recoge de la misma fuente oficialista “se remonta lejanamente en la historia”. Reproduciendo su declaración, dijo la embajadora: “Tenemos profundas relaciones que tratamos de desarrollar desde el punto de vista económico y político”, y apostilló  que en 2013 se llevará a cabo la celebración del “250 aniversario del tratado sueco-marroquí del comercio, la paz y la navegación”.

Se trata entonces de una desesperada ofensiva separatista financiada por los petrodólares argelinos, propiedad del pueblo argelino, pero desdichadamente en manos de sus generales sangrientos, para arremeter contra Marruecos y dañar sus intereses supremos, partiendo de la plataforma sueca, para que pueda Argelia convertirse en alternativa en el Norte de África. Esa campaña hostil contra Marruecos, país plural, institucional, democrático y liberal, es absolutamente inalcanzable y desesperada.  ¿Por qué toda esta hostilidad? Porque Marruecos es el intragable país norteafricano para Argelia,  porque es su rival en la batalla por el liderazgo del Magreb, una parte del mundo considerada, a su vez, objeto de rivalidad entre las superpotencias mundiales, Estados Unidos y China. Ahora bien, conviene contestar precisa y concisamente al Parlamento sueco, diciendo a sus congresistas que Marruecos es la antítesis de la desinformación y la intoxicación separatista dirigida  por Argelia. Marruecos es un país que cada vez más anda imponiendo una cultura de derechos humanos, y es un país que supera a los países de la región en libertad y emancipación. Es el único país que ha sabido pasar página de su pasado ruin y el único también que se ha reconciliado con sus ciudadanos torturados y reprimidos arbitrariamente. Es también el único país que ha dado justicia a la mujer en el mundo arábigo-musulmán y el único que tiene refrendados bastantes convenios internacionales de derechos humanos que pocos países tienen suscritos. Es un país de derechos, libertades, justicia, igualdad, instituciones y de una democracia en flor, orgullo de la mayoría de los marroquíes.

Al revés, la represión está en la otra parte, en el suroeste argelino que acoge la mayor y apocalíptica cárcel al aire libre en el mundo, dirigida manu militari por los generales argelinos. En estos campamentos (en Tinduf) reinan los secuestros de cooperantes, el pensamiento único, la tortura sistemática, la persecución abusiva y la reprimenda arbitraria. No hay ni derechos, ni libertades, ni instituciones. El suroeste argelino, cortado del mundo, es la mayor vergüenza humana del siglo XXI. Los militares argelinos retienen arbitrariamente a miles de saharauis, desafiando las leyes internacionales, so pretexto de que Argelia vela por convicción por la liberación de los pueblos, mientras que en realidad concibe a esos secuestrados saharauis como una moneda de cambio para chantajear y presionar desesperada e inútilmente a la comunidad internacional. En contestación a los falaces argumentos adelantados por los diputados suecos, movilizados por los separatistas, a su vez instrumentalizados por Argelia, pues los recursos naturales a los que sugirieron sin tener la audacia de precisar, son el fosfato y las riquezas pesqueras. En realidad, esas alegaciones adelantadas son el colmo del ridículo y el absurdo en todas sus manifestaciones, porque el Sáhara es un territorio pobre y carente de los suficientes recursos en condiciones para aprovisionar a la población saharaui y, encima, el Sáhara vive de la solidaridad nacional. Por lo tanto, no hay ni explotación ni saqueo de recursos.

Con respecto al yacimiento de fosfatos de  El Aaiún al cual insinúan, pues tienen que saber que sólo representa el 1% de las reservas nacionales, porque la producción mayoritaria de los fosfatos está en el noroeste de Marruecos. Si quieren saber los ingeniosos diputados suecos, engañados por las separatistas, este yacimiento fosfático se ha puesto en marcha por la potencia administradora, Marruecos, por razones y consideraciones sociales, para atender las necesidades y expectativas de los saharauis, mayoritariamente afincados en Marruecos. Hablando de los recursos pesqueros, orgullo de los saharauis, los manipulados congresistas suecos tienen que saber que se trata de una inversión privada marroquí-española hecha posible por las pymes mixtas con miras a poner en marcha una industria pesquera en el Sáhara. En definitiva, cuando el Parlamento sueco manifiesta diciendo que Marruecos no responde a la legalidad internacional, contestamos diciendo que son alegaciones falsas, porque se trata de una propaganda ponzoñosa retomada a ciegas de la intoxicación separatista. El Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, el árbitro internacional, no habla en sus resoluciones de “ocupación”.

Y cuando dicen los legisladores suecos que las Naciones Unidas piden a Marruecos la celebración de un referéndum, contestamos a la opinión pública sueca e internacional diciendo que no es así, porque las resoluciones del Consejo de Seguridad hablan de una solución política negociada, mutuamente aceptable, teniendo en consideración los esfuerzos serios, creíbles y realistas hechos por Marruecos en 2006. En referencia a la autonomía presentada en el marco de la regionalización avanzada. Independientemente de ese lamentable accidente de tráfico ocurrido, el reino de Marruecos seguirá siendo un socio, un vecino, un amigo y un incondicional aliado de la UE, velis nolis los separatistas cuyos hilos mueve Argelia, porque la asociación marroquí-comunitaria remonta a los primeros días de recobrar la independencia y porque se trata de una irreversible asociación comprometida y estratégica. Y también  porque Marruecos está convencido de que podrá crecer y prosperar política, económica y culturalmente con la UE. Entonces, ya se pueden preocupar aún más los separatistas, porque habrá más Estatutos Avanzados y más Acuerdos de Libre Comercio conseguidos por mérito propio por Marruecos,  porque  la UE no concede nada por la  cara o a cambio de petrodólares.

*La dirección de Correo Diplomático no comparte necesariamente la opinión de sus colaboradores