Obama y los demócratas exigen el control de las armas después de la masacre de Sandy Hook

E. García-Buenos Aires

Después de la matanza de Sandy Hook, en Newton (Connecticut), en la que murieron 27 personas, los demócratas han pedido un control en la venta de armas.En la foto, los padres de una víctima lloran a su ser querido

El Partido Demócrata de los Estados Unidos, después de la matanza llevada a cabo por Adam Lanza en la escuela primaria de Sandy Hook, en Newton (Connecticut), en la que murieron 27 personas, pidió un mayor control de armas en el país. En Estados Unidos, existen poderosos lobbies generalmente vinculados a la derecha política y social que presionan al Gobierno para que no ponga límites a la ventas de armas. Hasta ahora ningún gobierno ha conseguido acotar este negocio, que genera cada año miles de millones de dólares. Coincidiendo con la visita del presidente Barack Obama a Newtown para sumarse a la vigilia por las 27 víctimas de la masacre de Sandy Hook, donde dijo que “no podemos volver a tolerar una cosa así. Estas tragedias tienen que terminar, y para ponerles fin es necesario que cambiemos”, varios dirigentes demócratas anunciaron una inmediata iniciativa legislativa para prohibir algunas armas de fuego e imponer mayores controles a la venta de otras. A pesar de la indignación general que el trágico suceso del pasado viernes provocó  en la opinión pública, es más que probable que esta iniciativa sea rechazada por el Congreso controlado por los republicanos. Obama dijo que el país necesita de “acciones significativas” para frenar masacres como las que se producen en Estados Unidos de forma bastante frecuente. En esta línea, dirigentes demócratas muy relevantes anunciaron que la limitación legal de la venta de armas será una prioridad en la legislatura que comienza el próximo mes de enero. La senadora Dianne Feinstein, quien en 1994 introdujo la ley que prohibió durante una década los fusiles de asalto, planteó que  presentará una propuesta en el Senado para volver a prohibir de forma completa y definitiva todo tipo armamento de uso militar. Se dan las circunstancias de que un fusil semiautomático de asalto fue, precisamente, el arma que Adam Lanza usó en Sandy Hook para acabar con la vida de la mayor parte de sus víctimas, todas ellas con varios tiros en el cuerpo, según el informe forense. La propuesta de Feinstein fue respaldada por otro influyente senador demócrata, Charles Schumer, quien declaró: “Quizá esta espantosa tragedia ayude a que nos unamos para impedir que vuelva a producirse un horror semejante”. Un congresista demócrata del Estado de Connecticut, John Larson, junto a un grupo de diputados de su mismo partido, promueve  que la prohibición de los fusiles de asalto sea acompañada de otras medidas, como la obligación de comprobar los antecedentes de cada comprador de armas en cualquier punto del país y la retirada del mercado de los cargadores que son capaces de incorporar hasta 20, 30 o 40 balas.

Frente municipal

En el mismo orden de cosas, un grupo de alcaldes contrario a la venta libre de  armas de fuego liderado por el de Nueva York, Michael Bloomberg, se movilizó  para presionar al Congreso y la Casa Blanca a tomar medidas firmes. Bloomberg pidió al presidente que envíe al Congreso una propuesta a favor de la prohibición de las armas.  El alcalde de Filadelfia, una de las ciudades más golpeadas por la violencia, defendió también la prohibición de la venta de armas y consideró que “no necesitamos más discursos, necesitamos acción”. Diversas organizaciones ciudadanas se pronunciaron en la misma línea. “Sinceramente, creemos que esta vez es diferente, que esto puede permitir un cambio”, dijo Dan Gross, presidente de la Campaña Brady, el principal grupo contrario a las armas. A pesar de cierto optimismo, algunos observadores políticos creen que el cambio no va a ser nada fácil porque los poderosos grupos favorables al negocio de las armas se movilizarán para evitarlo. Por ejemplo, después del tiroteo de 2011 en Tucson (Arizona) en el que resultó gravemente herida la congresista Gabrielle Giffords, el Departamento de Justicia preparó una serie de medidas para el control de armas de fuego que fueron finalmente paralizadas por cuestiones electorales. En esta ocasión Obama actúa con más firmeza, pero la Asociación Nacional del Rifle (NRA), aunque no se ha pronunciado sobre la última matanza, no se quedará quieta y hará todo lo posible por evitar cualquier cambio legislativo. Y es casi seguro que el Partido Republicano hará lo mismo.

Segunda enmienda de la Constitución

Estados Unidos es un país que  adora las armas. Esa es una realidad. Un 69% de la población confiesa haber disparado alguna vez y un 47% reconoce que tiene al menos un arma en su casa, según encuestas del Instituto Gallup. La cultura de las armas suele ser fomentada y utilizada por la NRA, que defiende un  negocio muy lucrativo que ha crecido considerablemente  en los últimos años. La Segunda Enmienda de la Constitución señala que “siendo necesaria una bien regulada milicia para la seguridad de un estado libre, el derecho del pueblo a tener y portar armas no debe de ser infringido”. Algunos juristas creen que esa enmienda se refiere exclusivamente a un periodo anterior a la creación de un ejército nacional, cuando las milicias eran aún el principal cuerpo de protección de los ciudadanos. Estados Unidos se ha formado y evolucionado a lo largo de su historia con un espíritu de desconfianza hacia el Estado que empuja  a muchos ciudadanos a asumir ellos mismos que tienen que armarse y ejercer  la responsabilidad de proteger a sus familias. La existencia de armas en manos privadas provoca  unos 30.000 muertos y unos 14.000  suicidios  cada año.