El pueblo saharaui tiene derecho a su autodeterminación y Marruecos a respetarlo

Ricardo Sánchez Serra-Lima

El periodista peruano Ricardo Sánchez Serra defiende que el pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación, y piensa que Marruecos debe de respetar esta opción. En la foto, el autor del artículo entrevista al presidente de la RASD y líder del Frente Polisario, Mohamed Abdelaziz, en los campamentos de Tinduf (Sáhara argelino)

Hace algunos años me llamó un amigo periodista y me dice: “Tú que escribes temas internacionales ¿podrías redactar un artículo sobre el Sáhara Occidental? Si gustas te envío material…“. “¿Saha qué?” Le pregunté. “…No me envíes información aún, déjame investigar y después te lo solicitaré, gracias”. Lo primero que encontré y fue decisivo para tomar una postura en mi vida y valioso para el derecho internacional, es una consulta al Tribunal Internacional de La Haya. “La conclusión del Tribunal es que los materiales e información presentados a él no establecen ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental y el reino de Marruecos o la entidad mauritana”.  Agrega “por tanto, el Tribunal concluye que no ha encontrado vínculos jurídicos de tal naturaleza que puedan afectar a la aplicación de la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General a la descolonización del Sáhara Occidental y, en particular, al principio de autodeterminación a través de la libre y genuina expresión de la voluntad del pueblo del territorio”. (16 de octubre de 1975). Además, me quedé admirado por las numerosas resoluciones de la Asamblea General de la ONU, del Consejo de Seguridad y del Comité Especial de Descolonización, las cuales apoyan la libre autodeterminación del pueblo saharaui, cuyo territorio no autónomo debe ser descolonizado. Me enteré posteriormente de numerosas anécdotas en contra del pueblo saharaui, pero ninguna valedera como para que la nación saharaui no tenga su Estado. Lo jurídico acompaña al pueblo saharaui y creo sinceramente que la ONU está en deuda con él.

Los argumentos marroquíes no los considero válidos y que se politice la aspiración de una nación, acusándola si es de tendencia de izquierda o de derecha, si tal o cual país está detrás de ella, o que si tiene poca población o si no es viable. Además de difamarla con falsas acusaciones de radicalidad islámica o vinculados al terrorismo y narcotráfico.

Esos argumentos no son dignos, ni ciertos; lo válido es lo jurídico e histórico, lo ético, moral, decente; lo noble, justo y honesto. Tampoco es lícito referirse solo a lo histórico. Señalar que en el siglo XII o XIII había un “Gran Marruecos” -y que se haya recordado nuevamente en la década del 50-, es tan extraño como que Italia pida todos los territorios que hayan pertenecido al Imperio Romano y que el Perú solicite todos las comarcas que correspondieron al Imperio Incaico. Contra ello la respuesta de la Corte de La Haya que he mencionado: no existe “ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental y el reino de Marruecos o la entidad mauritana”.

Desprestigiar a sus jueces y señalar que eran europeos y que no conocían las costumbres árabes, no es serio. Cabe recordar que hoy integra la Corte un juez de nacionalidad marroquí. Y, en la actualidad, se ventila en ese foro un diferendo limítrofe marítimo entre el Perú y Chile. Sea cual fuere el fallo, esos países no podrán aducir que los magistradas eran de otro mundo y que no conocían las costumbres latinoamericanas. Lo concreto es que existe un referendo pendiente desde 1991 y que debe realizarse con auspicio de la ONU. El derecho a la libre autodeterminación no debe encasillarse, es un concepto amplio, es el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno. En este caso, no basta un referendo que mencione solo la anexión o autonomía; debe incluirse, igualmente la independencia, si se pretende respetar la esencia de un principio fundamental del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos. Continuar con el statu quo, es potencialmente peligroso para la paz y la seguridad internacionales.