Marruecos pone en marcha la ‘reconquista’ inmobiliaria de España

C. García-Rabat

Muchos marroquíes de clase media y clase media alta compran bienes inmobiliarios en España, sobre todo en el sur. En la foto, una ciudad de la costa andaluza

Los marroquíes que decidan comprar un piso por unos 160.000 euros en España habrán  alcanzado dos objetivos: ser propietarios y disponer de un permiso de residencia. El Gobierno de Mariano Rajoy anunció hace unas pocas semanas una medida que favorece la compra de bienes inmuebles por parte de extranjeros que quieran poseer una propiedad en España y a la vez obtener autorización para residir legamente en el país. La crisis y el stock de viviendas sin vender en España han obligado al Gobierno del PP a tomar esta medida. El semanario marroquí en francés Challenge, en un reportaje escrito por el periodista Karim Douichi, se adentra en esta realidad anunciada por el secretario de Estado español de Comercio, Jaime García-Legaz. La medida tuvo “el efecto de una bomba en los salones casablanqueses y rabatíes”, asegura el citado semanario. Y es que la decisión gubernamental española se dirige fundamentalmente a los nuevos ricos rusos y chinos y a la incipiente clase media marroquí. Según cuenta a Challenge José R., empleado en una agencia inmobiliaria en la ciudad andaluza de Fuengirola, “los turistas marroquíes son numerosos. Desde hace un tiempo, ya no quieren solamente alquilar apartamentos para pasar sus vacaciones, y se interesan por las ofertas de compras”. Cuenta José R. que en los dos últimos años vendió una decena de casas a ciudadanos marroquíes con alto poder adquisitivo en el municipio de Manilva, que está situado a 40 kilómetros del puerto de Algeciras. Este pueblo se ha convertido en una especie de Meca para los compradores marroquíes. Situado en una zona preciosa y dotado de excelentes infraestructuras y servicios, Manilva es también “un paraíso para los turistas, especialmente para los que proceden de Gran Bretaña y Alemania”, señala Challenge. Los marroquíes empezaron a interesarse por España en 2009. Abdellatif I., propietario de una empresa en Meknes, no piensa abandonar su país para instalarse en una España en crisis y sin trabajo; tampoco le interesa obtener el permiso de residencia español. Pero sus dos hijos estudian en Madrid y en Barcelona. Por eso mismo, Abdellatif I. se puso en contacto con José R., quien le convenció de que comprara un apartamento situado en una residencia alejada de dos kilómetros de la playa. El apartamento tiene 102 metros cuadrados y cuesta 60.000 euros. El empresario marroquí no se lo pensó dos veces y después de realizar una serie de trámites burocráticos obligatorios compró el piso.

Avalancha de compradores

El caso de este empresario de Meknes  no es una excepción. Un gran número de profesionales marroquíes con buen poder adquisitivo han decidido trasladarse a España para comprar bienes inmobiliarios que los bancos españoles, los principales propietarios de centenares de miles de viviendas vacías, están deseosos de vender. En una primera fase se volcaron en los turistas rusos, alemanes y británicos, pero después la demanda vino de los marroquíes y los argelinos. Muchas familias marroquíes de clase media que envían a sus hijos a estudiar a España se han convertido en un mercado potencial para la compra de viviendas españolas, según la revista Challenge. El fenómeno ha alertado a las autoridades marroquíes. La Oficina de Cambios recordó en un comunicado que la adquisición de bienes inmobiliarios en el extranjero por personas físicas marroquíes que tengan su residencia fiscal en Marruecos tiene que someterse a un acuerdo previo con este organismo.