Victor Ponta se impone al presidente rumano Traian Basescu

Piotr Kowalski-Varsovia

El socialdemócrata Victor Ponta (en la foto), vencedor de las elecciones legislativas en Rumanía, ha sabido imponerse al presidente, el conservador Traian Basescu, y será de nuevo primer ministro

El primer ministro en funciones de Rumanía, el socialdemócrata Victor Ponta, ganó  las elecciones legislativas el 9 de diciembre en nombre de la Unión Social Liberal (USL), lo que significó un duro revés político para su principal adversario, el presidente conservador Traian Basescu. Ponta ha hecho todo lo posible por apartar a Basescu de la jefatura del Estado y controlar las principales instituciones, lo que le valió una dura reprimenda de la Unión Europea (UE). Basescu sigue en el poder, pero está muy debilitado, mientras que Ponta y su aliado liberal, Crin Antonescu, consiguieron más del 58% de los votos y controlan dos tercios del Parlamento. Al jefe del Gobierno en funciones del país más pobre y corrupto de la UE, junto con Bulgaria,  le ha salido bien la jugada: ganó las elecciones, y Basescu tuvo que nombrarlo el lunes para el mismo cargo. “Teniendo en cuenta que los representantes de los partidos políticos que participaron el lunes en las consultas formularon una sola propuesta, el señor Basescu  designó a Victor Ponta como candidato al puesto de primer ministro”, indicó la Presidencia de la República de Rumanía en un comunicado. Ponta tendrá hasta el viernes para formar un nuevo gobierno, que será ratificado por el Parlamento ese día. No habrá sorpresa, porque el dirigente socialdemócrata tiene en sus manos un enorme poder legislativo, mientras que la derecha –y el propio Basescu- está en franca retirada tras la contienda electoral. La decisión de Basescu de designar a Ponta como sucesor de sí mismo despeja la incertidumbre que se había mantenido después de la cita electoral, pero no resuelve la crisis política del país ni las tensiones entre el presidente y el primer ministro. Basescu y Ponta se detestan, en términos políticos y probablemente personales, pero el jefe del Estado no tuvo más remedio que nombrar como primer ministro a su principal rival.  La Alianza Rumana de Derecha (ARD), partido al que pertenece Basescu, apenas obtuvo el 18% de los sufragios, y por lo tanto no tiene capacidad política y parlamentaria para frenar el avance de la coalición de socialdemócratas y liberales.

Cohabitación delicada

Habrá que ver a partir de ahora si la cohabitación entre Traian Basescu y Victor Ponta es aceptable, lo que facilitaría la resolución de la crisis política e institucional del país, que tuvo que ser rescatado financieramente por la UE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Bucarest necesita de Bruselas y de los organismos internacionales  para mantenerse económicamente y renegociar un préstamo preventivo que expira a principios del año que viene. Basescu finaliza su mandato en 2014.  Por ello, Ponta está dispuesto a enterrar el hacha de guerra y mantener una relación institucionalmente correcta con Basescu, después de haber hecho todo lo posible, el verano pasado, por destituirlo tras derrocar a los presidentes de las dos Cámaras legislativas y al Defensor del Pueblo y de querer recortar las atribuciones del Tribunal Constitucional. En su programa de gobierno, Ponta prometió a los rumanos bajar los impuestos, que Basescu subió, utilizar mejor los fondos comunitarios, luchar contra la corrupción y fijar el tope de participación electoral en 51% para que un referéndum sea válido.