La ONU teme que una intervención militar en Mali provoque graves consecuencias humanitarias

Ahmed Chabi-Rabat

La ONU no oculta su preocupación por las consecuencias humanitarias que podría provocar una intervención militar en el norte de Mali

El Consejo de Seguridad de la ONU tiene que dar esta semana la autorización para una intervención militar en el norte de Mali, donde actúan grupos terroristas yidadistas como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO), así como los tuaregs islamistas de Ansar Dine y los independentistas  y laicos del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MLNA). Los terroristas ocupan varias ciudades del Azawad y han  implantado un régimen de terror sobre la población. Las potencias occidentales, sobre todo Francia, plantean una intervención militar en el Azawad a través de tropas de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO). Estados Unidos es más reticente a esta intervención y Argelia, que ejerce una influencia política importante en la región y mantiene vínculos estrechos con grupos como Ansar Dine, se opone, porque no ve con buenos ojos que tropas extranjeras se instalen en el Sahel. La ONU no oculta su preocupación por las consecuencias humanitarias que podría provocar una intervención militar en el norte de Mali, porque este país es uno de los más pobres de África, su aparato estatal está muy debilitado y los militares se preocupan más por dar golpes de Estado que por defender la seguridad del territorio maliense. Por eso mismo la ONU no descarta que una guerra en el Azawad entre tropas internacionales y los grupos yihadistas desencadene un éxodo de refugiados. Algunos grupos defensores de los derechos humanos plantean la misma tesis que la ONU.

400.000 refugiados

Los autores de un informe de la agencia humanitaria de la ONU ponen en guardia a la comunidad internacional sobre el precio que tendría que pagar la población civil si Occidente y sus aliados de la CEDEAO intervienen en el norte de Mali. Dice la ONU que nos tenemos que preparar a que “centenares de miles de refugiados suplementarios, hasta 400.000” se vean en la obligación de abandonar el norte de Mali. Los servicios humanitarios de la ONU insisten en que no se trata de hacer una valoración catastrofista sino de prever lo peor. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se pronunció en términos parecidos el pasado mes de noviembre. Las consideraciones de la ONU no han gustado a algunos diplomáticos miembros  del Consejo de Seguridad que defienden el apoyo militar a Bamako para acabar con los grupos terroristas en el Azawad.
En otro orden de cosas, en Israel, a pesar de las condenas palestinas e internacionales, el Ayuntamiento de Jeruslem aprobó ayer miércoles un plan para construir 2.612 casas al sur de la ciudad, es decir en una zona donde según las resoluciones internacionales, después de la guerra de 1967 entre árabes e israelíes está prohibido contruir viviendas. El concejal del Likud (derecha) en el consistorio, Yair Gabair, afirmó que “Israel tiene todo el derecho y obligación de construir en su capital. Es la demostración de que no cedemos ante la presión internacional”.