La esclavitud golpea a Madagascar

Dunia Benjadra-Rabat

El opositor mauritano Mesaud Uld Bulkheir, que es descendiente de esclavos, lleva a cabo una lucha sin descanso por erradicar la esclavitud en su país

Madagascar sigue siendo víctima de una de las lacras más infame de la historia de la humanidad: la esclavitud. Gulnara Shahinian, el relator especial de la ONU, acabó esta semana una misión en Madagascar, una isla africana que no se caracteriza precisamente por su alto nivel de desarrollo y el bienestar de su población. El relator denunció la existencia de la esclavitud en este país y criticó al Gobierno, porque según pudo constatar, no lucha con eficacia por erradicar este grave problema. Muchas personas, una parte de ellas niños, que trabajan en el campo, las minas, el servicio doméstico o ejerciendo la prostitución lo hacen en condición de esclavos. La Oficina Internacional del Trabajo (BIT) confirmó la denuncia de la ONU. Gulnara Shahinian pone el acento sobre el hecho de que “la pobreza  y la impunidad han hecho aumentar la esclavitud, y ha aumentado el número de niños que trabajan porque los niños pobres no van a la escuela. Tienen que ayudar a sus padres. Si ha aumentado el número, es porque hay un mercado y porque hay mucha desesperanza. La esclavitud moderna está socialmente tolerada en Madagascar, porque, como dice el relator de la ONU, “la gente prefiere seguir las reglas de los jefes tradicionales que cumplir con la ley del Estado. Y esto es un gran problema, porque en esta región el Gobierno tiene poca presencia y no protege a los ciudadanos”. Existen leyes que prohíben la esclavitud, pero la pobreza y la tradición están por encima de ellas. 1,8 millones de niños entre 5 y 18 años trabajan de forma ilegal en muchas actividades como en las minas y en el campo. Cada año unos 20.000 menores son empleados para la recogida de la vainilla y en el trabajo doméstico. Muchas niñas son también obligadas a casarse contra su voluntad con solo 10 o 12 años.

Mauritania también

La esclavitud es también un grave problema en Mauritania, el país más pobre y atrasado del Magreb. Según el opositor y presidente del Parlamento, Mesaud Uld Bulkheir, que es descendiente de esclavos, aunque la esclavitud esté prohibida en Mauritania desde 1981 y en 2007 el Estado adoptó una ley que penaliza esta practica, sigue siendo una fenómeno muy extendido. En general, los poderes públicos del país suelen actuar con pasividad frente a este grave problema. Mauritania no ha cumplido con su compromiso de poner fin a la esclavitud, según Amnistía Internacional AI). Esta práctica fue abolida por las autoridades locales, pero la esclavitud permanece implantada desde hace siglos en la sociedad de esta república islámica como una tradición que ni siquiera muchos habitantes  saben que pueden denunciar. Según el presidente del Parlamento, “todos los ciudadanos se encuentran afectados por esta lucha, porque todos, moros, peuls, soninkés o wolofs la han practicado” y “tienen el deber de extirparla si queremos un desarrollo amonioso del país”, añadió este opositor del  y activista contra la esclavitud.