Portugal se pone en venta

C. García-Rabat

Portugal ha puesto en venta a gran parte de sus empresas públicas como la TAP (compañía aérea) y los aeropuertos

Portugal atraviesa una grave crisis económica y ha tenido que ser intervenido por la Unión Europea (UE) y otros organismos.  Su situación macroeconómica no es tan grave como la de Grecia, pero Bruselas vigila de cerca la estrategia de austeridad basada en la contención del gasto público y los recortes sociales que lleva a cabo el Gobierno de centroderecha de Pedro Passos Coelho. En el marco de esta estrategia que provoca malestar social y protestas callejeras, el Ejecutivo conservador se fa fijado el objetivo de poner en venta muchas empresas públicas. Las privatizaciones a ultranza afectan a firmas portuguesas emblemáticas como RTP (televisión pública) y la TAP (la compañía aérea), pero también los aeropuertos y un sinfín de empresas de muchos sectores económicos, como los emblemáticos astilleros de Viana do Castelo. El proceso se intensificó hace un año, cuando la compañía eléctrica EDP vendió la parte pública a la multinacional china Three Gorges por 2.700 millones de euros. Pero no fue el actual Gobierno conservador el que puso en marcha esta política de privatizaciones, sino el anterior gabinete socialista de José Sócrates, que se vio obligado a pedir un rescate de 78.000 millones de euros para evitar la bancarrota de Portugal. La Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se comprometieron a ayudar a Lisboa, pero a cambio le pidieron reformas drásticas de su sistema productivo y austeridad presupuestaria. La privatización de las joyas del sector empresarial público portugués era una de las exigencias de la troika que salvó al pequeños país comunitario del hundimiento económico. Algunas firmas estatales, como la TAP, no son precisamente empresas boyantes. Todo lo contrario, la TAP está endeudada hasta las cejas: debe 1.200 millones de euros a los acreedores. Pero muchos portugueses, empezando por los sindicatos y los partidos de izquierda, tienen la sensación de que Portugal se está vendiendo a trozos al capital privado nacional y a las multinacionales. Temen con razón o sin ella que la soberanía nacional haya dejado de existir en Portugal.

Los aeropuertos también

El Gobierno de Passos Coelho tiene que decidir si vende la explotación de los aeropuertos portugueses por más de 2.500 millones de euros a una de las cuatro compañías extranjeras que compiten por este jugoso negocio: una francesa, una brasileña, una alemana y otra argentina. Los aeropuertos portugueses no están endeudados como la TAP, y el grupo francés Vinci está dispuesto a desembolsar unos 3.000 millones de euros. Según el diario económico Jornal de Negócios, antes de que acabe 2012, el Estado venderá por unos 10.000 millones de euros los astilleros de Viana do Castelo, que emplea a 630 trabajadores y tiene una deuda de 250 millones de euros. Un grupo brasileño y otro ruso compiten por esta empresa industrial. Sobre la privatización de la televisión pública, el rotativo Expresso asegura que el Estado apenas ingresará unos 20 millones de euros, pero dejará de amortizar las pérdidas millonarias del ente. La RTP ha recibido ayudas públicas -1.000 millones de euros la última-, pero no consigue sanear sus finanzas. El grupo angoleño Newshold, propietario del semanario portugués Sol, podría ser el comprador de la RTP.