Putin arremete contra Estados Unidos por su ley sobre derechos humanos

Evgueni Medvédev-Moscú

El presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, como en los mejores tiempos de la guerra fría entre Estados Unidos y la URSS, calificó ayer de “antirrusa” la ley que ha aprobado  Washington sobre derechos humanos. Putin dio su primera conferencia de prensa desde que regresó al Kremlin como jefe del Estado y la octava desde que inició su carrera política al frente del país. No pudo dejar en el tintero lo que piensa de la denominada ley Magnitski aprobada recientemente, que sustituye a la enmienda Jackson-Vinik, adoptada en 1974. Esta ley continuó durante más de 20 años después del hundimiento de la URSS  y el fin de la guerra fría entre las dos superpotencias y sus respectivos aliados. La nueva normativa, que niega el visado y congela los activos de los funcionarios rusos vinculados con abusos de derechos humanos, guarda relación con la muerte de un abogado ruso, Serguei Magnitski, en una cárcel en 2009. En respuesta, la Duma estatal (Parlamento) rusa aprobó en segunda lectura una ley que, entre otras medidas, prohíbe la adopción de niños rusos por parte de estadounidenses. El propio Putin reconoció que la reacción de la Duma  fue “emocional”, pero se mostró de acuerdo con dicha prohibición. El jefe del Kremlin, que en tiempos soviéticos fue un agente del KGB (servicios secretos),  señaló que el Congreso estadounidense ha aprobado una ley  que humilla a Rusia.  Aseguró  que el Gobierno ruso es partidario de que los funcionarios no tengan cuentas en el extranjero y también admitió de que en su inmenso país  existen  problemas con los derechos humanos. Ahora bien, no toleró que desde Estados Unidos se preocupen por los derechos humanos en las cárceles rusas, cuando también existen problemas en las de ese país. Es más, afirmó que “cuando se cometen delitos contra los niños rusos adoptados, en la mayoría de los casos la justicia norteamericana no reaccionan”. En la misma línea, el mandatario ruso se refirió a centros de detención estadounidenses como los de  Abu Ghraib y Guantánamo, donde los militares  han “torturado” y quizá se “continúe torturando” a presos supuestamente vinculados a Al Qaeda. Putin recordó también las cárceles secretas de la CIA en otros países y preguntó: “¿Se imaginan lo que sucedería si algo parecido ocurriera aquí? ¡Nos hubieran comido vivos hace tiempo!”

Estabilidad política y económica

Sobre cuestiones de  política interior, Vladimir Putin  negó tajantemente que hubiera impuesto un régimen autoritario y recordó que a pesar de las numerosas presiones se negó a permanecer en el Kremlin en 2008. En esa época Dimitri Medvédev fue elegido presidente y Putin primer ministro, y ambos formaron un tandem que funcionó a la perfección.  Según dijo el mandatario ruso, en ese momento no pensaba en la posibilidad de volver a ser presidente, ya que la situación no era para hacer planes a largo plazo, pues la crisis económica había llegado a Rusia y nadie sabía en aquella época qué sucedería. Según Putin, el Gobierno ha dado estabilidad política y económica. “Creo que hemos garantizado la estabilidad como condición indispensable para el desarrollo. Creo que esto es algo fundamental”, dijo el presidente. Y dio datos:  las reservas de divisas han seguido aumentando y llegan hoy a casi 400.000 millones de euros y el  crecimiento del PIB (hasta octubre) ha sido del 3,7%, lo que, teniendo en cuenta la coyuntura internacional, es un buen índice. Además,  se refirió al aumento del salario medio y a la disminución del desempleo (del 6,6% el año pasado al 5,4%). Asimismo, se  mostró notablemente “orgulloso” por el aumento de la tasa de natalidad.

Dimisión en Chequia

Por otra parte, según informa Piotr Kowalski desde Varsovia, en la República de Chequia, el presidente del país, Václav Klaus,  destituyó ayer a la ministra de Defensa, Karolina Peake, una semana después de que asumiera dicho cargo. Esta decisión compromete el futuro político de la coalición de partidos de centroderecha que gobierna en Chequia. Después de jurar el cargo, el pasado 12 de diciembre, Peake expulsó de sus puestos a diferentes altos cargos del Ministerio que estarían supuestamente implicados en diversos casos de corrupción. El primer ministro, Petr Necas, no vio con buenos ojos estas destituciones y le pidió a la ministra que renunciara al cargo. “Esto supone el fin del Gobierno”,  aseguró la ministra cesada a la televisión checa. “Si algunos hombres pensaban que otros hombres iban a controlar a la nueva chica en el Ministerio, y no actué de acuerdo a sus planes, me deberían haber avisado”, recalcó Peake.  La ministra  es la líder del partido Liberal Demócrata (LIDEM), que con cinco parlamentarios forma parte de la coalición del Ejecutivo checo. Todas las formaciones de centroderecha que componen el Gobierno de Necas suman 98 escaños de 200 que tiene la Cámara Baja, por lo que tienen que recurrir a diputados independientes para evitar cualquier medida en su contra impulsada por el Partido Social Demócrata, que lidera la oposición.