Reporteros sin Fronteras denuncia la represión contra los periodistas turcos

Ahmed Chabi-Rabat

Turquía no garantiza la libertad de expresión y de prensa, y muchos periodistas, sobre todo kurdos, están en la cárcel. En la foto, páginas de un periódico turco

Turquía quiere entrar en la Unión Europea (UE) y hace esfuerzos por homologarse al Viejo Continente en el terreno de las libertades públicas. Pero aún tiene que recorrer un largo camino para que la libertad de expresión y de prensa esté completamente garantizada. Los periodistas turcos son un objetivo de la represión de un Estado que todavía no se ha democratizado plenamente. La voz de alarma sobre esta situación la dieron la Comisión Europea, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) y el Instituto Internacional de Prensa. Ahora le toca el turno a Reporteros sin Fronteras (RSF). Los responsables de esta ONG aseguran que la situación en materia de libertad de prensa en Turquía es peor que en China, Irán, Siria y Eritrea. “Turquía es ahora la mayor prisión para periodistas del mundo, una triste paradoja para un país que se presenta a sí mismo como un modelo democrático regional”, denuncia RSF en un comunicado. RSF señala que 72 periodistas están actualmente encarcelados, de los cuales al menos 42 son reporteros y asistentes, la mayoría de ellos kurdos. La ONG afirma que están detenidos únicamente  por su trabajo periodístico y no porque hayan cometido algún delito. El Comité para la Protección de los Periodistas también denuncia la existencia  de 49 periodistas encarcelados en Turquía. Según el director ejecutivo de esta ONG, Joel Simon, “vivimos en una época en la que los cargos por subversión y las etiquetas de ‘terrorista’ se han convertido en los medios favoritos que usan los gobiernos para intimidar, detener, y encarcelar a periodistas”. Los periodistas suelen ser un blanco fácil para la dura legislación antiterrorista adoptada por el Estado turco. El conflicto armado entre el Estado y la guerrilla kurda del PKK (considerada un grupo terrorista por Ankara, Estados Unodos. y la UE) se ha cobrado más de 40.000 vidas desde 1984. Esta situación hace que  muchos jueces apliquen de forma poco rigurosa   la legislación antiterrorista. El descontento de los periodistas es tal que el viceprimer ministro turco, Bülent Arinç, prometió  suavizar la actual ley antiterrorista. Según el ministro, “el CPJ ha corregido su número de periodistas encarcelados de 76 a 49, que yo creo que todavía no es correcto. Pero las cifras no son relevantes. Lamento que haya incluso un solo periodista encarcelado por lo que ha escrito o dicho”.

Nuevo encarcelamiento

Hace unos días,  la reportera kurda Sadiye Eser se convirtió en la periodista número 50 -o 73, según la fuente que dé los datos- que ingresa en prisión por sus actividades profesionales. La Justicia  la acusa de formar parte del KCK, un presunto grupo civil de apoyo a la guerrilla del  PKK. El Instituto Internacional de Prensa informó de que los cargos se basan en el testimonio de un “testigo secreto” que afirma que la reportera encarcelada  acudió a un acto prohibido organizado por los independentistas kurdos y “tomó notas”. La acusación es absurda, sin lugar a duda, pero esas cosas ocurren en Turquía.