“Abdelilah Benkirane deja ko a Hamid Chabat”

Ahmed Chabi-Rabat

Abdelilah Benkirane (en la foto) se ha impuesto al líder del Istiqlal, Hamid Chabat, en el ámbito electoral, social y político


“Abdelilah Benkirane deja ko a Hamid Chabat”. Así  titula la web Maghreb Intelligence -dirigida por el periodista marroquí Karim Douichi- un artículo sobre las elecciones legislativas parciales que se celebraron la semana pasada en la circunscripción de Inzgane-Aït Mellul. Como señala la citada web, los resultados electorales fueron “una verdadera ducha fría” para el hombre fuerte del histórico Partido del Istiqlal (PI), Hamid Chabat. Este antiguo sindicalista, que es tan listo como populista, se desplazó a Inzgane-Aït Mellul con un montón de ministros del PI para apoyar a su candidato local. Pero sufrió una derrota en toda regla. El islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) del primer ministro Benkirane fue el gran ganador de esos comicios:  sacó 10.000 votos más que el Istiqlal. Las demás fuerzas se situaron a larga distancia del PJD. La Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) consiguió uno poco más de 700 votos. Benkirane puede estar contento, porque su partido, aunque atraviesa serias dificultades con sus socios de Gobierno, sobre todo con el Istiqlal, y tiene que hacer frente al descontento popular en la calle, se ha consolidado como  primera fuerza política en el país. Benkirane es un político que quizá no tenga una gran capacidad intelectual; no es brillante, pero es inteligente y su estilo directo gusta al ciudadano de la calle. Es un buen parlamentario, y en más de una ocasión ha puesto en su sitio a los diputados del Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), que fue creado por Fuad Ali el Himma, ex secretario de Estado del Interior y amigo personal del rey Mohamed VI. El PJD de Benkirane es un partido popular, gana en las urnas, pero también en la calle, sus dirigentes no están implicados en casos de corrupción como ocurre con las demás fuerzas políticas. Es un partido islamista y en su seno hay dirigentes y militantes sin la menor cultura democrática, y algunas de sus posiciones ideológicas y políticas dan miedo. Pero otros partidos que se autotitulan democrátas y modernistas no son ni una cosa ni la otra. Como señala a Correo Diplomático un observador político de Rabat, “el PAM es un buen ejemplo de que el Majzén ha creado ese instrumento político para desviar la atención, dividir al campo verdaderamente democrático y adaptarse a las nuevas circunstancias nacionales e internacionales. El PAM ha engañado a mucha gente de buen fe, pero no es partido democrático, sino un instrumento del sistema para mantenerlo intacto, pues  no hay que olvidar que para Fuad Ali el Himma, el dictador tunecino Zine El Abidine Ben Ali y su Agrupación Constitucional Democrática (RCD) eran su modelo para Marruecos”.

Descenso del Istiqlal

En estas circunstancias, que nadie se extrañe si el PJD arrasó en Inzgane-Aït Mellul y Hamid Chabat no consiguió “reconquistar” el poder, como señala Maghreb Intelligence, frente a los islamistas de Benkirane. El PI lo está pasando mal desde el punto de vista político, debido a sus grandes luchas internas entre las familias burguesas que siempre han controlado las riendas del partido y personajes como Chabat, pero también porque ha sufrido derrotas electorales en comicios parciales. Además del fiasco de Inzgane-Aït Mellul, cabe destacar la derrota en Chichaua, en la región de Marrakech, donde no consiguió imponerse al Movimiento Popular (MP) del ministro del Interior, Mohand Laenser. El descontento en el PI tiene cada vez más adeptos y algunos dirigentes empiezan seriamente a cuestionar la estrategia anti-PJD de Chabat. Como dice Maghreb Intelligence, “los electores han sancionado la nueva línea del Istiqlal, que consiste en tener un pie en el Gobierno y otro en la oposición”. Esta estrategia le podría costar muy caro al PI en las próximas elecciones municipales. Sin lugar a duda el PJD sería el gran vencedor.