Felices fiestas, queridos lectores

Por Paco Soto

Correo Diplomático desea a todos nuestros lectores, incluso a los que nos atacan y sabotean desde países cercanos a España y Marruecos, unas felices fiestas

Queridos lectores, esta semana que empieza algunos de nosotros nos vamos a tomar unos pocos días vacaciones. Tres o cuatro. El esfuerzo que estamos haciendo por conseguir que Correo Diplomático sea un buen periódico digital en español sobre actualidad internacional vale la pena. Poco a poco y en un tiempo reducido hemos dado un  salto importante. Empezamos siendo una página web hace poco más de un año y ahora queremos ser un buen periódico online. Todos estamos haciendo un esfuerzo realmente importante, porque amamos nuestra profesión y respetamos a nuestros lectores. Y nos gusta la democracia, creemos en la libertad de expresión y aceptamos la discrepancia y el debate de ideas. Por eso en Correo Diplomático escriben personas con posiciones políticas, ideológicas y filosóficas distintas. Nos une la pasión por la verdad y el trabajo bien hecho. A veces acertamos, otras nos equivocamos. Pedimos comprensión y paciencia a nuestros lectores. En este periódico online todos nos esforzamos por hacerlo bien cada día que pasa: la dirección, la redacción, los corresponsales, los colaboradores… Solo hemos dado los primeros pasos, queremos ir mucho más lejos, convertirnos en un espacio mediático en lengua española sobre el mundo, que sea influyente, además de abierto, plural y democrático.

Sabemos que generamos envidia entre algunos mediocres que jamás nos podrán hacer sombra, porque no tienen ni la competencia profesional, ni la honradez intelectual, ni la grandeza moral suficientes. También sabemos que algunos adversarios se empeñan en ponernos palos en la rueda, nos atacan y nos insultan, pero no nos afectan. Todo lo contrario: reaccionan como lo que son: nada. Solo les queda el derecho a la pataleta. Nosotros, los periodistas y colaboradores de Correo Diplomático, hacemos este medio porque creemos en su viabilidad y utilidad y porque queremos y respetamos a nuestros lectores, que son de países diferentes y de lenguas, culturas, ideas y religiones distintas. Quiero dejar en claro  una cosa: soy el director de publicación de Correo Diplomático, pero bien poca cosa podría hacer yo solo sin la ayuda del editor, Karim Douichi, un periodista marroquí  curtido en mil batallas, demócrata convencido y duro polemista. Gracias, querido Karim, por tu ayuda y confianza. Y gracias también a todos vosotros, queridos periodistas de Correo Diplomático en Rabat, corresponsales y colaboradores que hacéis posible que cada día se actualice y mejore Correo Diplomático. Gracias, Ahmed, Dunia, Clara, Diego, Evgueni, Piotr, Jean-Claude, Raúl, Mohamed, Carlos, Elvira, Guillermo, Fanou, Bachir, José Luis, Rachid, Mariusz, Néstor, Jean-Pierre, Ricardo… Y tantos otros.

Gracias de todo corazón. Algunos de vosotros no podéis firmar con vuestros nombres, porque trabajáis en otras empresas que no  lo permiten. No importa, porque para nosotros os habéis convertido en esos personajes que firman crónicas, entrevistas y reportajes. Gracias, amigo cubano, que desde España firmas tus artículos de opinión con el nombre de El Manisero. No lo haces por capricho, sino porque no quieres que tu familia que vive en Cuba sufra represalias por tus ideas. A ninguno de vosotros le hemos preguntado por sus ideas políticas o creencias religiosas, si es que las tiene. Pero no vamos a negar que estos días son unas fechas entrañables para muchos de nosotros. La Navidad es una de las festividades más importantes del cristianismo, junto con la Pascua de resurrección y Pentecostés. Millones de personas más o menos creyentes y practicantes celebran esta solemnidad, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén. Jesús, que también es uno de los profetas del islam, nació y murió judío, por mucho que algunos se empeñen en negarlo. Incluso para aquellos que mantienen distancia con la creencia y la religión, la Navidad es un día con un aroma especial. Después llega el año nuevo. Ya veremos lo que nos depara 2013. Vivimos tiempos difíciles en Europa, pero también en  otras partes del mundo. Muchos seres humanos siguen sufriendo injustamente por culpa de un sistema que en demasiados lugares de este planeta nuestro concentra la riqueza en pocas manos y distribuye la miseria en muchas. En todas partes hay seres humanos que sufren, y no se lo mercen; porque nadie se merece  morirse de hambre, estar en la cárcel por sus ideas, no poder expresarse libremente, haber nacido y vivido toda su vida en un campo de refugiados, estar en paro y perder su casa porque ya no la puede pagar… Nadie se lo merece, ni siquiera los culpables de tanto dolor. A todos los que sufren les queremos mandar un saludo solidario.Y a nuestros compañeros y lectores de Correo Diplomático, incluso a los que nos atacan y sabotean desde países cercanos a España y Marruecos, les deseamos felices fiestas.