Yassin ha muerto pero la “Yamaâ” sigue

José Luis Navazo      

Nuestro colaborador en Tetuán, José Luis Navazo, señala en este artículo que el jeque Abdeslam Yasín (en la foto) ha muerto, pero la Yamaâ sigue viva, y se esperan acontecimientos políticos importantes en este movimiento islamista marroquí

Desde algún sector parece haberse recibido con alborozo el reciente óbito, en la madrugada del pasado 13, del jeque Yassin, fundador del posiblemente mayor movimiento de masas del Magreb, la “Yamaâ” de Justicia y Espiritualidad (Al Adl wal Ihsane), cuyos disciplinados militantes, si bien según fuentes oficiales no pasarían de los cincuenta mil,  en realidad superan ampliamente la cifra de los cien mil. Por otro lado, la ceremonia de la confusión no se hizo esperar: en Internet, el Foro de Marroquíes de España insiste en hablar de “partido político” (¿?), desde Maroc Hebdo se presenta a la Yamaâ como una “organización islamista salafista” (¿?), analistas como Chema Gil (Vegamediapress) entienden sin ningún pudor que “toda su ideología y su forma de actuar bebe en las fuentes originales del yihadismo combatiente, el mismo que Al Qaeda (…)” mientras que en la última edición de Jeune Áfrique, Francoise Sudán relaciona a “ciertos de sus militantes con el yihadismo más radical”. En principio y en apariencia, miel sobre hojuelas para el Marruecos del Neomajzen.

Pese a ser Yassin descendiente de una familia humilde aunque Chorfa (y por tanto descendiente del Profeta Mohamed al igual que la Dinastía Alauí) y ser, sin duda, líder de la principal organización marroquí en contra del rey Mohamed VI y su figura de Amir Al Moumenim, Palacio bien pudiera haber perdido una excelente ocasión de guiñar un ojo a los “adilistas” enviando a una personalidad (no hacía falta que fuera de primer rango, como el Príncipe Mulay Rachid) al funeral del jeque en la mañana del 14 de diciembre, si bien por parte del gobierno asistió su titular de Justicia y Libertades, Mustáfa Ramid. Máxime cuando entre los rangos de Justicia y Espiritualidad podrían encontrarse algunos sectores dispuestos, tras la muerte de Yassin, a dar el paso de entrar abiertamente en el proceso político, lo que obviamente podría dar un vuelco al panorama del mismo. Ahora bien, ¿le interesa al régimen un nuevo partido político islamista de cuño “adilista”?. Es dudoso, pues los “hermanos” de la Yamaâ, si bien pudieran aceptar las estrictas reglas de juego incluyendo la aceptación de la figura de Amir Al Moumenim, lo que no sería poco, no iban a conformarse como los “islamistas de Palacio” del PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo), liderados por Abdelilah Benkirán, a ser una mera fachada así como a desplantes y zancadillas veladamente anticonstitucionales.

Por otro lado, la larga enfermedad de Yassin ha permitido a la Yamaâ disponer de un tiempo precioso para reorganizarse mientras los líderes de sus principales órganos colegiales, el Consejo de Orientación y los Círculos Políticos, preparan la sucesión. ¿Qué ocurrirá ahora con la Yamaâ adilista?. De entrada su mediática y polémica hija, Nadia Yassin,  ha quedado descartada hace tiempo como heredera tan solo por el hecho de ser mujer, si bien alrededor del clan familiar representado por su marido Abdellah Chibani y en posesión de buena parte de los fondos del movimiento podría aglutinarse el digamos sector tradicional y legitimista; otro núcleo importante son los llamados Círculos Políticos, algunos de los cuales podrían verse tentados a constituirse en partido y finalmente un minoritario sector residual, huérfano de la influencia de Yassin, podría radicalizarse. De forma interina, las riendas del movimiento han sido tomadas por el veterano Mohamed Abbadi. Además de en las numerosas comunidades de MRE (Marroquíes Residentes en el Extranjero) de Francia y los Países Bajos, Justicia y Espiritualidad tiene una fuerte presencia en Madrid, estando particularmente asentada en Levante y Cataluña además de Baleares, posicionándose contra el salafismo extremista (la ideología de la Yamaâ se asienta tanto en el sufismo como en el activismo político de los Hermanos Musulmanes) así como contra la versión oficial del sunnismo malekí y la influencia de Rabat en el seno de la numerosa colonia marroquí, más de un millón de personas, residente en España.