La guerra de Siria se ha cobrado la vida de 45.000 personas

Ahmed Chabi-Rabat

La guerra de Siria ha provocado la muerte de 45.000 personas. En la foto, un grupo de rebeldes contrarios al régimen de Bashar al-Asad en la ciudad de Alepo

La guerra de Siria es, como todos los conflictos armados, un drama en sí mismo. Es como todas las guerras, cruel y despiadada, sobre todo con los más débiles, que suelen ser los niños, los ancianos y los enfermos. El régimen de Bashar al-Asad es brutal y criminal, de eso no hay duda. Pero la actividad de algunos grupos armados de la oposición tampoco se caracteriza ni por el respeto a los derechos humanos ni por los valores democráticos, y algunos sirios no ocultan su temor a lo que podría suceder en Siria una vez que el dictador de Damasco haya sido derrotado. Pero al margen de valoraciones y especulaciones políticas, hay un dato escalofriante, y es el número de víctimas que ha causado la guerra en Siria: más de 45.000, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Su director, Rami Abdel Rahman, explicó ayer  que entre las víctimas mortales hay 31.544 civiles y rebeldes. Además, perdieron la vida más de 1.500 desertores y 11.217 soldados del Ejército regular sirio. Otros 776 cuerpos no pudieron ser identificados. Según Rami Abdel Rahman, el número de muertos  podría incluso superar ampliamente la cifra de los 45.000, porque “ni el Ejército ni los rebeldes revelan el número exacto de bajas en sus filas, porque no quieren desmoralizar a la tropa”. El miércoles, 20 personas murieron, entre ellas ocho niños, en un bombardeo contra un pueblo situado en el norte de Siria, Qahtaniyé, en la provincia de Raqa. “Decenas de personas resultaron heridas, entre ellas, toda una familia”, afirmaron portavoces del municipio, precisando que las víctimas fueron trasladadas  hasta un centro de salud. La provincia de Raqa ha sido el epicentro de una escalada de violencia estos últimos meses, durante los cuales los rebeldes han lanzado varias operaciones en este territorio cercano a la frontera turca. Asimismo, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, de aquí a junio de 2013 el número de refugiados sirios en el mundo superará el millón de personas si la guerra que golpea al país desde hace 21 meses no se deteiene. Los refugiados sirios son actualmente más de 540.000 en Irak, Jordania, Líbano, Turquía y Egipto.

Nueva deserción

Por otra parte, el jefe de la Policía militar siria, general Abdelaziz Jassim al-Chalal, en un vídeo difundido por Internet, hizo saber que había dimitido de sus funciones, porque “el Ejército se ha apartado de su misión de proteger el país” y “se ha transformado en una banda que se dedica a los crímenes y la destrucción”. “El Ejército ha destruido ciudades y pueblos y ha cometido masacres contra la población desarmada que tomó las calles para reclamar libertad”, señala el general desertor, quien concluye su parlamento con un “larga vida a la Siria libre”.  Las autoridades militares sirias minimizaron esta deserción y aseguraron que al-Chalal, simplemente, quiere “jugar al héroe”. Se desconoce el paradero del mando militar. En el vídeo, el general aparece en una sala, sentado con los papeles de su declaración sobre una mesa y un ordenador portátil a su derecha. Generalmente, los militares que se unen al bando rebelde cuentan con la ayuda del Ejército Libre de Siria (ELS). Primero garantizan la seguridad de su familia y, posteriormente, atraviesan la frontera hacia Turquía -donde se concentran la mayoría de los militares desertores de alto rango-, Jordania o Líbano. Las deserciones en el seno de las Fuerzas Armadas sirias plantean cada vez más dudas sobre el apoyo interno que el dictador Bachar al-Asad mantiene hacia su política de represión.