La crisis de la República Centroafricana compromete a Francia

Jean-Claude Dufour-París

La crisis desatada en la República Centroafricana coloca a Francia, antigua potencia colonial del país, en una situación delicada, porque tiene que defender sus intereses y a sus expatriados franceses, pero no puede intervenir militarmente. En la foto, un grupo de ciudadanos centroafricanos protestan contra la injerencia extranjera

La crisis política y militar desatada en la República Centroafricana después de que la coalición  rebelde de  Seleka haya conquistado varias ciudades del país y se encuentre a las puertas de la capital, Bangui, coloca a Francia en una situación muy delicada. Este país, que es la antigua potencia colonial de la República Centroafricana, sigue teniendo grandes intereses económicos en dicho territorio, que es rico en oro y diamantes, aunque su población sea terriblemente pobre, y podría verse en la obligación de defender la seguridad de la colonia francesa afincada en Bangui y otras ciudades. Francia ya lo ha hecho en otros países africanos sin que la comunidad internacional se lo impidiera, pero los tiempos no están para aventuras militares de incierto futuro. La situación económica de Francia es muy mala y la opinión pública no vería con buenos ojos el envío de tropas a la República Centroafricana, aunque estén en juego los intereses económicos y geoestratégicos de la antigua metrópoli colonial y la seguridad de los expatriados franceses. Además, Francia ya no tiene suficiente capacidad militar, política y económica para mantener un dominio sobre sus antiguas colonias a la vieja usanza, e importantes actores  como Estados Unidos y China le han ganado claramente la partida al viejo país de la “grandeur”, que se ha instalado en una profunda y patética decadencia. La propia situación interna de la República Centroafricana obliga a París a calcular muy bien su estrategia antes de tomar una decisión. Además, Francia tiene otra preocupación más importante en este momento: preparar y supervisar una intervención militar en el norte de Mali para acabar con las actividades de los grupos terroristas yihadistas. De momento, el presidente François Hollande ha pedido al Ministerio de Defensa que tome todas las medidas necesarias para proteger las sedes de empresas e instituciones galas en suelo centroafricano y garantizar la seguridad de sus 1.200 nacionales. París mantiene en el país centroafricano un efectivo de unos 200 militares, la mayoría en Bangui. El Gobierno centroafricano pidió ayuda a Francia para frenar la expansión de los rebeldes y algunos ciudadanos protestaron frente a la embajada gala en Bangui y ocuparon la sede de Air France para denunciar “la pasividad” francesa en esta crisis.

Avance de los rebeldes

La coalición rebelde de Seleka llamó  al poder a “deponer las armas”, porque considera inútil una batalla en Bangui frente a un presidente, François Bozizé, que “ya perdió el control del país”. “Pedimos a todos los hijos e hijas de Centroáfrica, a todos los efectivos de las fuerzas de defensa y de seguridad aún fieles al régimen de François Bozizé (…) que depongan las armas inmediatamente”, declaró Seleka en un comunicado. “Seleka pide a todas las poblaciones centroafricanas dondequiera que se encuentren, que acepten y colaboren en la paz y la concordia nacionales”, destaca el comunicado. Este movimiento rebelde tomó las armas el 10 de diciembre para exigir que “se respeten” los acuerdos de paz concluidos entre 2007 y 2011. Desde ese día se fue apoderando de ciudades estratégicas, como Bria (centro), Bambari (centro sur), Kaga Bandoro (centro norte) y se acercó peligrosamente a Bangui por el norte y por el este. Los acuerdos de 2007 pretendían poner fin a un largo periodo de inestabilidad y de rebeliones y planteaban  un ambicioso programa de desarme y de reinserción. Desgraciadamente este pacto no se cumplió. Como señala el investigador universitario Roland Marchal, “los objetivos de Seleka no son muy claros. Es una coalición de grupos diversos con reivindicaciones diferentes”. Esta realidad es una factor de inestabilidad añadido. Para tratar de frenar la crisis, la fuerza multinacional de África Central (Fomac) va a enviar más tropas al país, donde ya tiene a 500 militares, para tratar de proteger la capital. Chad, que es el principal aliado de Bozizé, también  ha enviado refuerzos para frenar a los rebeldes. Los países occidentales cuestionan  la victoria de Bozizé en las elecciones de 2011 y denuncian la corrupción institucional, mientras que el país no consigue avanzar económicamente y frenar el grave problema del hambre.

Misión Diplomática

La Misión Diplomática de la Comunidad Económica de Estados de África Central (CEEAC) mandó a sus representantes a Bangui para tratar de encontrar una solución al desbarajuste político y militar que vive el país. Mientras, el debilitado presidente, François Bozizé, pidió ayuda a la comunidad internacional e hizo un llamamiento a la juventud para que organice la resistencia a los rebeldes incluso “con arcos y flechas”. “Pedimos a nuestros primos franceses y a Estados Unidos, que son grandes potencias, que nos ayuden a repeler a los rebeldes a sus posiciones iniciales de forma que ello permita celebrar conversaciones en Libreville para resolver esta crisis”,  declaró Bozizé ante una multitud en una céntrica plaza de la capital. Teóricamente, Bozizé y Seleka están dispuestos a entablar un diálogo para resolver la crisis, según fuentes de la CEEAC, pero de momento la realidad es de enfrentamiento total y absoluto.