Rabat desmiente su participación en un “intento de asesinato” del presidente mauritano

Ahmed Chabi-Rabat

Abdelah Baha (en la foto), considerado como el número dos del Gobierno y hombre de la máxima confianza de Abdelilah Benkirane, niega rotundamente que Marruecos haya tenido algo que ver en el “intento de asesinato” del presidente de Mauritania, el general golpista Mohamed Uld Abdel Aziz.

El Gobierno marroquí desmintió a través de Abdelah Baha, considerado como el número dos del Ejecutivo y hombre de la máxima confianza del primer ministro, Abdelilah Benkirane, que haya tenido algo que ver en el “intento de asesinato” del presidente de Mauritania, el general golpista Mohamed Uld Abdel Aziz. Baha, que es un importante dirigente del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), en una entrevista con la agencia de prensa mauritana Al Akhbar, aseguró que las acusaciones contra Marruecos por el accidente que sufrió Abdel Aziz son “una pura mentira”. El pasado 16 de octubre, Mohamed Uld Abdel Aziz, de 55 años, fue herido de un disparo de forma accidental por un militar  en el convoy en el que viajaba. El general Abdel Aziz fue trasladado a Francia para ser sometido a una operación  después de haber sido intervenido quirúrgicamente en un hospital de Nuakchot. El mandatario mauritano ingresó en el hospital militar de Percy, en Clamart, (departamento de Hauts de Seine), donde permaneció hospitalizado durante varias semanas. Mohamed Uld Abdel Aziz, que regresó hace poco a Mauritania, descartó que hubiera sido víctima de un intento de golpe de Estado o de asesinato, pero algunos medios mauritanos, como la agencia  Al Akhbar, acusaron directamente a Marruecos de haber teledirigido la supuesta agresión armada contra Abdel Aziz. Este militar organizó un golpe de Estado contra el presidente Maauiya Uld Sid Ahmed Taya, en agosto de 2005, y en 2008 fue uno de los cabecillas que depusieron al jefe del Estado Sidi Uld Cheikh Abdallahi y al primer ministro Yahya Uld Ahmed El Waghef.

Un dirigente sin memoria

Visiblemente molesto por no haber sido recibido por el presidente mauritano durante su visita oficial a Nuakchot, el ministro sin cartera marroquí aseguró que el asesinato político “no hace parte de los valores de Marruecos, ni de los marroquíes. A pesar de las diferencias políticas no se puede actuar de esa manera”, señaló Baha. “Desmiento categóricamente (las acusaciones contra Marruecos). Y pido a los medios que verifiquen y contrasten lo que publican y respeten la deontología, la credibilidad y la profesionalidad”, recalcó el hombre de confianza de Benkirane.  El dirigente islamista se olvidó de decir que tanto él como Benkirane hicieron parte de la Chabiba Islamiya, un grupo islamista radical que asesinó al líder socialista marroquí Omar Benjellun. En su alegato a favor de Marruecos, Abdelah Baha tampoco dijo que el líder del socialismo marroquí, Mehdi Ben Barka, fue asesinado en 1965 probablemente por los servicios secretos del rey Hasan II, que contaron seguramente con la colaboración de sus colegas franceses. Tampoco tuvo en cuenta el ministro sin cartera marroquí que en tiempos más recientes personajes como los poderosos generales Hamidu Laânigri, Hosni Benslimane y Abdelah Kadiri han sido acusados por diversos colectivos y la Justicia de países como España de haber autorizado actividades ilegales como secuestros y torturas. La ONU también tiene en el punto de mira por torturas al jefe de la DST (servicios de inteligencia), Abdelatif Hammuchi. Otra cosa que no aclaró Baha son los motivos de la actual tensión diplomática entre  Nuakchot y Rabat.