Comienza la carrera independentista de Artur Mas

Diego Sañudo-Madrid

Artur Mas (en la foto) presenta un reto independentista al Gobierno central, entre otros motivos, para desviar la atención de la población catalana, que sufre una dura política de austeridad y recortes sociales

El presidente de la Generalitat y de Convergència i Unió (CiU), Artur Mas, inaugura legislatura y un nuevo equipo de Gobierno a pocos días de que acabe el año con unos objetivos que sabe incumplibles. Mas juega una carta muy arriesgada con muchos propósitos, hablamos sin duda de su proyecto independentista. Pese a que en su discurso Mas habla de que el suyo “debe ser un Gobierno de diálogo permanente, de palabras, no de ruidos ni de chillidos, de llegar a acuerdos y de pactar”, tanto “dentro como fuera de Cataluña”, no ha tardado en poner fecha límite a desarrollar un proceso de independencia apremiado por su apoyo político, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Tampoco sorprende su interés pues es un tema que permite hacer malabarismos y usarlo como cortina de humo que haga olvidar otras políticas no tan favorables especialmente de cara a los ciudadanos. La lucha por una Cataluña independiente de España es la premisa que le llevó a solicitar elecciones adelantadas con un fiasco que no se esperaba y que se tradujo en pérdida de escaños y la necesidad de pactar con un antagonista político con el que su único nexo de unión es precisamente el discurso soberanista. Francesc Homs, el número dos del Gobierno catalán desde el pasado 27 de diciembre, para quien Mas ha creado una consejería, la de Presidencia, ha sido el encargado de afirmar que se han comprometido con ERC a plantear al Gobierno de Mariano Rajoy la celebración de una consulta que, según el consejero, se va a celebrar “sí o sí”. Es algo con lo que se podría incurrir en un delito pues si la consulta  no cuenta con la autorización del Gobierno central sería ilegal.No obstante, el presidente catalán ha preferido rodearse de políticos de su máxima confianza, y los más destacados son aquellos que ya estuvieron presentes durante la pasada legislatura y mostraron un máximo apoyo al plan soberanista de Mas. Así, además de Homs, Mas contará con otro hombre fuerte, Germà Gordó, quien controlará el Departamento de Justicia y se ocupará junto con Homs de buscar el mejor discurso para llevar a buen puerto la consulta convenciendo a ambos bandos de las bondades y la legitimidad de la misma.

Lo que el plan soberanista esconde

Pese a que CiU sabe que no logrará la autorización del Gobierno central, el plan soberanista sirve como otro elemento de juego para la estrategia de Artur Mas de tratar de explotar la utopía independentista mientras le sea posible. Las dos fuerzas soberanistas han establecido ya un calendario con diversas fases, como la de “dar de margen todo el primer semestre del 2013” para negociar una autorización que ya saben que no va a llegar, ha destacado Homs. En torno a esta autorización está previsto que como medida de apoyo se apruebe una declaración de soberanía por parte del Parlamento de Cataluña para ratificar sus intereses antes de aprobar una ley de consultas que no requiera la autorización del Gobierno central, algo para lo que Cataluña “tiene suficientes competencias exclusivas y jurisprudencia del Tribunal Constitucional  para hacer la ley”, según el consejero de Presidencia. Mientras que muchos encuentran en Artur Mas un político nacionalista que persigue la independencia a cualquier precio, otros ven que el objetivo real de su plan es que el ciudadano de a pie no tenga tan presente los duros recortes sociales y la subida de impuestos que ha llevado a cabo el Gobierno de CiU, con un rigor de exigencia que nada tiene que envidiar a los llevados a cabo por Mariano Rajoy. Un claro ejemplo de esto sería los recortes que llevan sufriendo los empleados de la Generalitat en los últimos dos años y que parecen no tener fin pues el nuevo Gobierno catalán ya amenaza con otra ronda de ajustes para lograr los 4.000 millones de euros que tiene que reducir el próximo año. Su nueva fórmula de austeridad recaerá de nuevo en “el sector público y la sociedad civil”. La anterior también ha afectado al sistema sanitario y a sus usuarios de manera severa así como a la educación. Si bien el Gobierno central ha hecho también recortes importantes, este tipo de medidas sí tienen fecha de caducidad en las promesas de Rajoy, mientras que en Cataluña ni se plantea su temporalidad y no hay sector que se libre; otro ejemplo sería el aumento del impuesto de patrimonio un 5%.

Llamamiento a los empresarios

Mientras, Homs ya ha demostrado que va a ser un incendiario y ha afirmado que de cara al proceso de independencia el Gobierno catalán cuenta “sin dudar” con los empresarios. Además, puntualizó que éstos “saben” que Madrid “nos chupa la sangre a través de los impuestos. Nos aplican aquello del ‘ni hacer ni dejar hacer’”, tratando así de darle una vuelta a una situación impositiva que hace de Cataluña un lugar cada vez menos apetecible para las propias empresas. Además, Cataluña  pierde una cuota cada vez más alta en el mercado español y los propios ciudadanos de otras comunidades autónomas están comenzando a sentir animadversión hacia los productos catalanes, con el cava como elemento estrella por su significado en las fiestas navideñas. Asi las cosas, Artur Mas deseó “una Cataluña que pueda ejercer su plena libertad y en la que toda la ciudadanía pueda decidir libremente y en paz nuestro futuro como nación” en su discurso institucional de Nochevieja emitido por la televisión catalana. El líder de CiU aseguró que “una mayoría de catalanes y catalanas quiere construir un país nuevo, arraigado a la tierra milenaria, pero mirando hacia arriba”.