Estados Unidos trabaja a contrarreloj para no hundirse en el abismo fiscal

El Senado de Estados Unidos trabaja a contrarreloj para evitar que el país se hunda en el abismo fiscal. Barack Obama (en la foto) cree que si demócratas y republicanos no llegan a un acuerdo en materia fiscal la economía estadounidense sufrirá un “grave daño”

C. Zamorano-México DF

El Senado de Estados Unidos, que está dominado por los demócratas, mantuvo el domingo una sesión de infarto a puerta cerrada para evitar que el país más poderoso del mundo caiga en el demominado abismo fiscal, es decir en una falta de acuerdo sobre los finanzas públicas para 2013 que llevaría a la economía estadounidense a la recesión. Esto es lo que le espera a Estados Unidos si mañana martes no hay acuerdo en materia fiscal entre demócratas y republicanos. Los demócratas quieren una subida de impuestos para la franja más rica de la población y aplicarán recortes sociales para cuadrar las cuentas públicas, pero los republicanos, aunque existan peleas internas sobre esta cuestión, no quieren ni oír hablar de subir impuestos, porque aseguran que la sufrida clase media sería la más afectada por esta medida. Para los demócratas es imprescindible que la tasa del IRPF más baja pase del 10 al 15% y la más alta del 35 al 39,6% y el impuesto sobre bienes inmuebles suba del 35 al 55% a partir del millón de dólares (750.000 euros). Barack Obama quiere mantener las desgravaciones y bajadas fiscales de George W. Bush para la mayoría de los contribuyentes, pero pretende eliminarlas para los más ricos. El abismo ideológico y político que separa a republicanos y demócratas en materia de impuestos es inmenso, y será difícil que las dos grandes fuerzas políticas del país se pongan de acuerdo. Salvo que la cordura y la responsabilidad política acaben ganando la batallas a los intererses partidistas. Los líderes demócrata y republicano en el Senado, Harry Reid y Mitch McConnell, “trabajan en una solución para prevenir esta subida de impuestos para la clase media y creo que podemos lograr un acuerdo que sea aprobado en ambas cámaras del Congreso a tiempo”, aseguró el presidente Barack Obama. “Simplemente no podemos permitir una herida política autoinfligida a nuestra economía. La economía está creciendo, pero para que eso continúe la gente en Washington tiene que hacer su trabajo”, puntualizó el mandatario de Casa Blanca. Según diferentes fuentes, demócratas y republicanos podrían llegar a un acuerdo para evitar el abismo fiscal en las próximas horas y someterlo a votación hoy lunes por la tarde. En caso contrario, las previsiones más pesimistas apuntan a que aumentarían los impuestos a la renta y la mayoría de las agencias federales, incluyendo el Pentágono, sufrirían masivos recortes al gasto público. El paro aumentaría de dos puntos, del 7% al 9%. Los demócratas quieren mantener las exenciones impositivas para ingresos de hasta 250.000 dólares anuales, mientras que los republicanos insisten en que estos se mantengan para todos, incluyendo los ciudadanos  más ricos. De todos modos, fuentes del Partido Republicano no descartan que esta formación conservadora plantee prorrogar los recortes tributarios para ingresos de hasta 400.000 dólares.

Protección de los ricos

Barack Obama lanzó este domingo su último mensaje público de presión contra los republicanos, a los que acusó de anteponer los intereses de los más ricos a los del resto de la nación. En una entrevista en el programa ‘Meet the press’ de la NBC, Obama dejó claro cuál será su mensaje si  la oposición no acepta un acuerdo. “Dicen que su mayor prioridad es asegurarse de que abordamos el déficit de manera seria, pero se comportan como si su única prioridad fuera asegurarse de que las desgravaciones de impuestos para los americanos más ricos están protegidas. Éste parece el único tema que los une”, dijo Obama. El mandatario estadounidense valoró positivamente que el presidente conservador de la Cámara de Representantes, John Boehner, y el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, estén convencidos de la necesidad del acuerdo fiscal, pero lamentó que el resto del Partido Republicano no esté por la labor. El inquilino de la Casa Blanca aseguró que es  “un optimista innato”, pero dejó claro que no puede ceder más ante los republicanos, porque “las ofertas que les he hecho han sido tantas que muchos demócratas se enfadan conmigo”. Afirmó que si no hay acuerdo, la economía de Estados Unidos sufrirá un “grave daño”. Por su parte, El senador republicano Lindsey Graham aseguró que las posibilidades de que haya un pacto son “muy altas”.