Nicolás Maduro confirma el mal estado de salud de Chávez

Elvira García-Buenos Aires

El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro (en la foto, el primero a la derecha), confirma en La Habana el mal estado de salud de Hugo Chávez

El vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmó ayer  domingo que el estado de salud del presidente del país, Hugo Chávez, sigue siendo delicado tras haber sufrido varias “complicaciones” de última hora. Maduro, que se ha convertido en el hombre fuerte de Venezuela desde que Chávez le traspasó el poder antes de viajar a Cuba para someterse a una nueva operación contra el cáncer que padece, hizo estas declaraciones  en una comparecencia realizada desde La Habana. Acompañado de la hija del presidente, Rosa Virginia, Maduro anunció que Chávez ha padecido “nuevas complicaciones surgidas como consecuencia de la infección respiratoria ya conocida”.  “A 19 días de la compleja cirugía, el estado de salud de Chávez continúa siendo delicado, como consecuencia de las complicaciones que están siendo atendidas, no exentas de riesgo”,  aclaró Maduro. El número dos  del régimen chavista y potencial sucesor del presidente venezolano explicó  que permanecerá en La Habana con los familiares de Chávez para seguir la evolución de su estado de salud. Maduro mantuvo  reuniones con Chávez y el equipo médico cubano que atiende al presidente venezolano.  En una comparecencia retransmitida por la televisión pública venezolana, Maduro se hizo eco del mensaje de Año Nuevo de Chávez. El vicepresidente enfatizó en el deseo del caudillo venezolano de que “2013 sea el año de la consolidación de la independencia y la unión” de Venezuela.

“Revolución militar en marcha”

Mientras, en Venezuela, detrás del poder político visible, los militares, como desgraciadamente ha ocurrido en la historia de muchos países latinoamericanos, se han convertido en el verdadero árbitro de la situación política.  “Aquí hay una revolución militar en marcha y debe ser permanente, no puede detenerse”, manifestó el propio Nicolás Maduro. El número dos del régimen, que en su juventud bebió de las aguas de una ideología tan profundamente antidemocrática como el maoísmo, será con toda seguridad el sucesor de Chávez si el Caudillo de Caracas no se recupera de su enfermedad. Algunos analistas políticos temen que las declaraciones militaristas de Maduro durante una salutación a las guarniciones castrenses el pasado 28 de diciembre, no anuncien nada bueno para el futuro del país a corto plazo. Las Fuerzas Armadas tienen el control logístico de los bienes estratégicos del Estado y muchos militares desempeñan cargos importantes en las instituciones nacionales. Para el analista alemán residente en México Heinz Dieterich, “los militares leales a Chávez son el factor clave” para la sucesión del presidente. Todo parece indicar que en Venezuela se han dado los primeros pasos de la transición hacia el poschavismo. Es muy probable que este proceso se vea salpicado por agudas luchas internas entre las diversas facciones civiles y militares del régimen. En cualquier caso, el poder de los militares es enorme y pesará como una losa en la evolución futura del país. En el  actual Gobierno, por ejemplo, los uniformados ocupan tres carteras. 11 ex oficiales y suboficiales, designados como candidatos del oficialismo por el propio Chávez, fueron elegidos hace dos semanas gobernadores de otras tantas provincias de las 23 que conforman Venezuela. Además, las Fuerzas Armadas controlan el aparato paraestatal de asistencia y control social, lo que significa que también dominan las mentes de muchos venezolanos de origen humilde. Hoy por hoy, los uniformados venezolanos no necesitan dar un golpe de Estado para mantenerse en el poder, porque ya  controlan buena parte del país, y la mayoría de los oficiales del Ejército que tienen mando de topa forman parte de la promoción del comandante Hugo Chávez y de sus principales colaboradores militares. Existe, sin embargo, una incógnita: ¿Qué pasará con los 120.000 miembros de la denominada Milicia Bolivariana? Constituyen un numeroso grupo paramilitar compuesto por los más extremistas del régimen chavista. No están bien armados y no son un peligro para los militares profesionales, pero conforman una fuerza política y humana muy agresiva y que no está dispuesta a ceder poder a otros sectores del chavismo.