Los franceses emigran masivamente a Quebec

Jean-Claude Dufour-París

Los franceses, sobre todo los jóvenes con estudios universitarios, emigran masivamente a Quebec. En la foto, una vista de Montreal, la capital de la provincia de Quebec

Francia va muy mal económicamente. No tan mal como otros países grandes de la Unión Europea (UE) como España e Italia, pero mucho peor que Alemania, la locomotora económica de la Europa comunitaria. La economía francesa es poco competitiva, el endeudamiento público es considerable, el país innova muy poco, la burocracia es un mal endémico y el paro es mucho más alarmante que lo que reflejan los datos oficiales. Hay 3,1 millones de desempleados en Francia, según las estadísticas del Gobierno, pero algunos expertos destacan que el paro real es de unos 5 millones de personas. El saldo migratorio es prácticamente nulo desde que empezó la crisis en 2008. Cada año, de media, llegan a Francia unas 500.000 personas y se marchan del país el mismo número. Los dirigentes franceses, pero también la mayoría de los grandes medios de comunicación, no se atreven a reconocer que Francia ha dejado de ser un gran país de inmigración. España, a pesar de su grave crisis económica, tiene más inmigrantes que Francia. Alemania también. Francia dejó de ser un país atractivo para los extranjeros y muchos jóvenes franceses, decenas de miles, han abandonado el país hacia destinos más interesantes desde el punto de vista laboral y profesional. Francia ofrece pocas oportunidades a la franja de jóvenes mejor preparada de la historia, es una nación envejecida, que reacciona con lentitud ante los cambios mundiales, y  no asume que hace años que dejó de ser un ejemplo a seguir para el resto del mundo. Las perspectivas para 2011 no son buenas: la economía francesa apenas crecerá un 0,1%. En Europa occidental, muchos jóvenes italianos, españoles, portugueses, griegos e irlandeses han abandonado sus países ante la falta de perspectivas profesionales y vitales. Los jóvenes franceses hacen lo mismo, pero la diferencia con otros países europeos es que en Francia las autoridades no reconocen esta dramática  realidad. Y, sin embargo, el fenómeno es masivo. Unos 400.000 franceses, la mayoría jóvenes, residen en el Reino Unido. Países emergentes como Brasil se han convertido también en un destino preferente para la juventud francesa. Quebec, donde se habla la lengua de Molière, es también un lugar que atrae a muchos jóvenes franceses sin trabajo y sin perspectivas. Algunos tienen estudios universitarios, otros son simples trabajadores. Es el caso de Cédric Marty, un panadero de 29 años originario del departamento del Aveyron (sur de Francia) que vive en Montreal desde hace seis meses. Cuenta que las condiciones de trabajo son mejores que en Francia. Trabaja en una cadena de panaderías, está contento de su vida en Quebec y piensa quedarse en esta provincia canadiense  muchos años.

Como en casa

La bretona Gaëlle Mazé, licenciada en biología, también piensa quedarse a vivir en Quebec, porque se encuentra a gusto. Tiene 23 años y su objetivo es trabajar un día en el Museo de Historia Natural de Toronto. “Me gusta el país, el ambiente es cálido, me siento como en casa”, declara esta joven a un diario francés. “Están locos por Quebec”, titulaba recientemente el diario Journal de Montreal, al referirse al éxodo masivo y sin precedentes de franceses hacia Quebec. Cada año, la embajada de Canadá en París entrega 6.750 permisos de trabajo y de vacaciones a jóvenes franceses con edades entre los 18 y 35 años. En los nueve primeros meses de 2012 unos 4.000 franceses emigraron a Quebec. En el mismo periodo del año 2011 la cifra fue de 2.400. Se calcula que unos 150.000 franceses residen actualmente en Quebec, de los cuales unos 10.000 son estudiantes universitarios. Algunos están en situación irregular, porque no tienen ni permiso de trabajo ni de residencia. Es el caso de Romain, un joven camarero que trabaja en un establecimiento de Montreal, pero no tiene papeles. A pesar de su situación irregular, Romain asegura que “no quiero regresar a Francia, porque en Quebec todo es mucho más fácil y hay trabajo”. El presidente de la Asociación Francesa de Quebec, Georges Mosser, explica que “ha aumentado considerablemente el número de autónomos y pequeños empresarios que solicitan información para emigrar a Quebec”. Pero esos inmigrantes solo representan el 2% de los  franceses que se han establecido en Quebec. Canadá necesita a muchos licenciados y Francia es uno de los países europeos que le puede ofrecer esa mano de obra cualificada. Pero no todo es de color rosa en el país norteamericano, que tiene un desempleo del 7,2%. Encontrar trabajo es fácil y hay más oportunidades que en Europa, pero “Canadá no es ningún El Dorado”, advierten algunos expertos. Muchos jóvenes franceses y de otras nacionalidades atraviesan serias dificultades económicas y de integración social y se sienten abandonados por sus países de origen. No tienen visado, viven prácticamente en la clandestinidad, y sobreviven a base de trabajos esporádicos y mal pagados. Pero a pesar de estos problemas, la mayoría de los franceses que se han ido a trajar a Quebec y a otros lugares de Canadá piensan quedarse en ese inmenso país, porque allí tienen trabajo, cobran más que en Francia y las posibilidades de construir un presente y un futuro son muy superiores a las que ofrece el envejecido y decadente Hexágono.