“Marruecos no respeta plenamente la pluralidad política y cultural”

Paco Soto-Rabat

Amina Buayach (en la foto) denuncia que las violaciones de los derechos humanos siguen existiendo en numerosos países

Amina Buayach es la vicepresidenta de la Federación Internacional de los Derechos del Hombre (FIDH). Durante años fue presidenta de la Organización Marroquí de los Derechos del Hombre (OMDH). Esta mujer sensible y valiente analiza para Correo Diplomático las numerosas violaciones de los derechos humanos que se cometen en el mundo y también en su país, Marruecos

– Pregunta: ¿Qué balance hace usted de la situación de los derechos humanos en el mundo?

– Respuesta: “El balance que hago de los años 2011 y 2012 no es demasiado positivo, porque en muchas partes del mundo se siguen cometiendo atropellos, y Estados Unidos y Europa, a pesar de los numerosos acuerdos que han firmado con países en vías de desarrollo, suelen cerrar los ojos, o al menos presionan poco a los poderes que cometen violaciones de los derechos humanos. Las revoluciones árabes, afortunadamente, han demostrado que millones de ciudadanos del mundo árabe quieren que los Estados respeten derechos elementales como los de opinión, asociación y manifestación, y se han pronunciado a favor de elecciones libres y transparentes. Pero aún así, en el mundo árabe se violan los derechos humanos de manera habitual, incluso en aquellos países donde ha habido un cambio político, como en Egipto y Túnez. La situación de Siria es mucho peor, porque decenas de miles de personas han muerto en un  conflicto armado que opone la dictadura de Bashar al-Asad a los insurgentes. En Bahrein, el régimen del rey Hamad Al Kahlifa lleva a cabo una represión muy dura contra la oposición, y muchos opositores pacíficos sufren una auténtica persecución”.

– P: ¿No cree que la represión de las manifestaciones en muchos países árabes demuestra que los poderes públicos y la Policía no han asumido unos mínimos valores democráticos?

– R: “Sin lugar a duda es así. Muchas veces, en países como Egipto y Túnez, pero también en Bahrein y en Marruecos, los poderes públicos gestionan pésimamente el orden público. La actuación de la Policía en la disolución de manifestaciones suele ser desproporcionada en muchos casos. Eso demuestra, como plantea usted en su pregunta, que los poderes públicos siguen funcionando con una mentalidad autoritaria y se creen que los conflictos sociales se resuelven a porrazo limpio. Es un error político muy grave. Y Occidente, en demasiados  casos, no actúa en consecuencia. Me parece escandaloso el relativismo cultural que aplica Occidente respecto a los poderes del mundo árabe”.

 – P: ¿A qué se refiere exactamente?

– R: “Pues lo que quiero decir es que a Estados Unidos y Europa, por mucho que digan de cara a la galería, no les importa aliarse con regímenes islamistas que violan a diario los derechos humanos básicos y mantienen a la mujer en una situación terrible. Occidente ya hizo lo mismo con los regímenes dictatoriales árabes en el pasado, y ahora no le importa pactar con los islamistas, si éstos se comprometen a defender sus intereses. Para Occidente sus intereses son más importantes que los derechos humanos. Estados Unidos y Europa no tienen el coraje político suficiente para plantar cara a los regímenes islamistas que se han instalado en el mundo árabe. No hay más que ver lo bien que se entiende Occidente con países tan sumamente reaccionarios y opresores como Catar y Arabia Saudí. Esto es muy triste y doloroso para los demócratas y defensores de los derechos humanos en el mundo árabe”.

– P: ¿Qué lectura le merece la situación de los derechos humanos en Marruecos?

– R: “Ha habido un progreso evidente en los últimos años. Hay que ser de mala fe para negarlo. Marruecos se ha adherido a muchas convenciones y protocolos internacionales en materia de derechos humanos. Ha firmado, por ejemplo, protocolos internacionales en contra de las desapariciones forzosas y la tortura. La Constitución de 2011 es muy clara en materia de derechos humanos y libertades y los poderes ejecutivo, legislativo y judicial han hecho esfuerzos en esta línea. Pero en Marruecos aún hay problemas graves en materia de derechos humanos. La gestión de las  manifestaciones callejeras por parte de la Policía,  en muchos casos, suele ser pésima. Algunos manifestantes han muerto en extrañas circunstancias, y esto es intolerable. Tampoco hay un debate sobre las libertades individuales y la propia libertad de conciencia en el terreno político, filosófico y religioso. Esto me parece muy  negativo. Las mujeres marroquíes siguen estando discriminadas y su situación social ha sufrido incluso un retroceso desde que gobiernan los islamistas. Lo mismo ocurre en Túnez y Egipto en este terreno. Marruecos no respeta plenamente la pluralidad política y cultural”.

– P: La tortura sigue siendo también un grave problema.

– R: “La Organización Mundial sobre la Tortura establece claramente una serie de disposiciones legales para impedir esta práctica inaceptable. Marruecos ha firmado este protocolo, pero no ha eliminado del todo esta lacra. Los organismos internacionales que visitan Marruecos lo denuncian a menudo. Creemos que las puertas de las cárceles, las comisarías y los cuarteles de la Gendarmería Real tienen que estar abiertas a las comisiones internacionales que velan por el respeto de los derechos humanos”.

– P: Marruecos tampoco ha abolido la pena de muerte.

– R: “Sí, y siento vergüenza por ello, como también siendo vergüenza que la pena de muerte se aplique en Estados Unidos y China. Estos dos países y Arabia Saudí, Irán, India y Japón aplican la pena de muerte sin ningún problema. 50 países aplican todavía la pena capital. Marruecos ha aprobado una moratoria que suspende la aplicación de la pena de muerte, pero no la pena de muerte en sí mismo. Evidentemente, los activistas a favor de los derechos humanos planteamos a Marruecos que tiene que abolir la pena de muerte y punto. En Marruecos, ni siquiera los islamistas que gobiernan están a favor de la aplicación de la pena capital. Entonces, creo que es un buen momento para suprimir la pena de muerte de nuestro ordenamiento jurídico”.

– P: ¿Cree que Marruecos se ha convertido en el gendarme de la Unión Europea (UE) en materia de inmigración irregular?

– R: “Desgraciadamente, Marruecos está cumpliendo esa función de cara a África subsahariana. Nos preocupa mucho la extradición de inmigrantes africanos que viven en Marruecos, y denunciamos que en muchos casos los jueces violan las leyes y expulsan a personas sin la menor garantía. También denunciamos la situación de sobreexplotación laboral que sufren muchos inmigrantes subsaharianos en Marruecos. La inmigración irregular es un drama humano que no se puede resolver poniendo más policías, gendarmes o guardias civiles en las fronteras. Para resolver este grave problema se necesita un solución Norte-Sur en el ámbito del Mediterráneo que no esté sometida a condicionamientos políticos y geoestratégicos. La solución global solo puede ser política, económica y social”.

– P: ¿Qué le pediría usted a Europa?

– R: “Pues sencillamente que deje de aplicar una política de doble rasero y que dé apoyo a los verdaderos demócratas y no a los que odian el sistema democrático. Esa política europea está generando mucha frustración y descontento en el mundo árabe. Creo que Europa no sabe exactamente lo que quiere, está muy debilitada políticamente y fue incapaz de prever las revoluciones árabes. Necesitamos de una Europa que sea intransigente con los regímenes árabes en materia de derechos humanos”.