El dictador al-Asad se niega a negociar con la oposición armada

Ahmed Chabi-Rabat

El dictador sirio Bashar al-Asad (en la foto) se niega a dialogar con la oposición armada, pero está a favor de una conferencia política que acabe con el conflicto y desemboque en un nuevo gobierno

El dictador sirio, Bashar al-Asad, durante  su primer discurso a la nación en cinco meses, mostró ayer su cara más  desafiante y agresiva  y se negó radicalmente a negociar una solución al actual conflicto violento que vive su país con la oposición armada,  a pesar de que la rebelión contra su régimen está ganando terreno y ha recibido el apoyo político de Estados Unidos y los principales países europeos y árabes. Al-Asad hizo caso omiso de los 60.000 muertos que ha provocado la guerra en Siria, según la ONU, aunque reconoció que es un conflicto “nunca visto” en la región. El presidente sirio se pronunció, sin embargo, a favor de impulsar una conferencia política para acabar con la guerra, que estalló hace 22 meses en el sur del país árabe. Justificó su oposición al diálogo con los rebeldes diciendo que “han traicionado al país”, y pidió también que cese el suministro internacional de armas a los “terroristas”. A cambio, al-Asad prometió  que  el Ejército sirio detendría sus operaciones militares de represión y castigo de la población y se iniciaría un diálogo nacional con el objeto de elaborar una nueva Constitución y elegir un gobierno de consenso. Después, según señaló el dictador de Damasco, dicho ejecutivo  impulsaría  un diálogo nacional con todas las fuerzas “en el interior y el exterior del país” para convocar una conferencia de la que salga la  nueva Carta Magna, que será sometida a referéndum. La rebelión armada rechazó el discurso de al-Asad, porque el presidente sirio  “solo quiere con su propuesta cortar el camino para alcanzar una solución política que pueda proceder de la reunión que mantendrán Estados Unidos y Rusia con [el mediador] Lakhdar Brahimi, y que la oposición no aceptará salvo que él y su régimen abandonen” el poder.  Asi lo dijo Walid Bunni, portavoz de la Coalición Nacional Siria, que reúne a los principales grupos armados que luchan en el país y está reconocida por la comunidad internacional. Al-Asad  aseguró que detrás de las milicias rebeldes se encuentra la red terrorista internacional Al Qaeda, que quiere destruir al país, y se mostró convencido  de que Siria “es más fuerte que sus enemigos y les dará una lección”.

Gracias a China y Rusia

Bashar al-Asad  agradeció  a China, Rusia e Irán el apoyo que dan a su régimen e interpretó esta posición como una lucha “contra la injerencia”  de los países occidentales y árabes en Siria. Calificó incluso esta supuesta injerencia de “complot internacional” contra Siria. En la misma línea, destacó que “estamos en una situación de guerra, en todo el significado de la palabra, contra un enemigo exterior”, y “defender el país es una opción legítima y legal”. Además, defendió  la respuesta militar contra los “terroristas”,  porque  “quienes hablan solo de una solución política para el conflicto o son ignorantes o utilizan el mismo lenguaje que los criminales”. Además,  el mandatario sirio insistió  en que los rebeldes responden a intereses extranjeros, lo que convierte la guerra en “un conflicto externo”. Por todo ello, anunció que  “mantendremos un diálogo con cualquiera que discrepe mientras sus principios estén basados en el patriotismo y no quieran vender el país a sus enemigos”.

Atentado en Libia

Por otra parte, según informa Mohamed Mestiri desde la capital tunecina, en Libia, el presidente del Congreso Nacional General (Parlamento), y uno de los líderes políticos más influyentes del país norteafricano, Mohamed Magarief, sobrevivió a un atentado en el que resultaron heridos tres de sus guardaespaldas. “Consiguió escapar del ataque sin resultar herido”,  informó su portavoz, Rasmy Burwein. El ataque terrorista se produjo el pasado viernes cuando el jefe del Parlamento se encontraba en un hotel de la ciudad de Sabha, en el sur del país, pero trascendió a la opinión público el domingo. Según la Policía, varios hombres dispararon contra el hotel, y aún no se  ha confirmado si Magarief se hallaba en el lugar de los hechos en el momento del tiroteo. Otras fuentes aseguraron que el ataque se llevó a cabo contra una residencia que Magarief posee en Sabha. El dirigente político encabezó una delegación parlamentaria que tenía la misión de estudiar la compleja situación  tribal que se vive en el sur de Libia después de que Sabha fuera declarada zona militar cerrada el pasado 16 de diciembre. En los últimos meses, dos  tribus de la zona se han enfrentado a tiros, lo que ya ha causado la muerte a varias personas. Los enfrentamientos tribales se han multiplicado en otras regiones de Libia, pero la situación en el sur es especialmente complicada porque es una región atravesada por las  rutas del contrabando de armas, bienes y personas y hay un alto nivel de inseguridad.