El líder islamista tunecino Ghanuchi pide que una bloguera sea azotada por calumnias

M. Mestiri-Túnez

El líder islamista tunecino Rachid Ghanuchi ha pedido públicamente que una bloguera opositora que acusó a su yerno y ministro de Exteriores de adulterio, sea azotada con 80 latigazos. En la foto, el blog de la acusadora, Olfa Riahi

El líder del movimiento islamista tunecino Ennahda, Rachid Ghanuchi, ha vuelto a demostrar que no es un político moderado y dialogante sino un hombre de ideas autoritarias y profundamente antidemocráticas. Ghanuchi es el suegro del ministro de Asuntos Exteriores de Túnez, el también islamista Rafik Abdesselem. El jefe de la diplomacia de Túnez fue acusado recientemente por una bloguera tunecina, Olfa Riahi, de haber mantenido una aventura extramatrimonial con una mujer. El suegro del ministro reaccionó a esta acusación diciendo que Riahi, que desde las redes sociales suele manifestar su oposición al partido islamista gobernante, tendría que ser flagelada por calumnias, como ocurre en un país tan poco democrático como Irán. Dijo incluso que tendrían que recibir “80 latigazos”. Ghanuchi sostuvo que esta debería ser la pena impuesta a las personas que lanzan calumnias contra otras. Así de claro lo dijo el dirigente islamista durante un sermón religioso. La bloguera publicó en la red documentos, como facturas, que, según ella, demuestran que el ministro de Exteriores  mantuvo esa relación amorosa fuera del matrimonio en el Hotel Sheraton de Túnez durante varias noches y pagó con dinero público la habitación y otros gastos. Según el periódico Al Quds Al Arabi, Abdesselem, en un primer momento, negó las acusaciones, pero después tuvo que reconocer su estancia en el Hotel Sheraton, aunque aseguró que se alojó en ese palacio de cinco estrellas por cuestiones profesionales. Explicó que lo hizo porque su despacho se encuentra muy cerca del hotel y no porque quisiera mantener una relación extramatrimonial con una mujer. Finalmente, el ministro reconoció que se había entrevistado con una mujer en el hotel, pero aseguró que la supuesta acompañante era de la familia. Rafik Abdesselem es un antiguo periodista de Al Jazeera conocido por sus ideas islamistas ultraconservadoras. Este supuesto escándalo de adulterio ha provocado un pequeño terremoto político en el Gobierno tunecino, y, según Ennahda, las acusaciones son fruto de una campaña de desprestigio llevada a cabo contra este partido por grupos laicos. La pelota se encuentra ahora en el tejado de la joven bloguera, que tendrá que demostrar lo más rápidamente posible que sus acusaciones tienen base real. Mientras, este asunto está en boca de muchos tunecinos en todo el país.