La guerra de banderas golpea Belfast

Jean-Claude Dufour-París

Una guerra de banderas ha provocado violentos disturbios en las calles de Belfast, la capital de Irlanda del Norte. En la foto, una escena de violencia callejera nocturna

Belfast, la capital de Irlanda del  Norte, vive desde hace tres días una guerra de banderas, porque la población protestante no ve con buenos ojos que la enseña británica solo ondee en determinadas fechas emblemáticas y no a diario. Este hecho ha desatado una ola de violencia como no se veía en esta ciudad desde que el IRA renunció a la lucha armada y las partes enfrentadas alcanzaron un acuerdo a favor de la paz y la normalización política en este territorio administrado por Londres. La capital de Irlanda del Norte vive una guerra de banderas de baja intensidad desde hace un mes, pero después de la tregua navideña este conflicto se recrudeció. Y ya son tres noches consecutivas de ataques y enfrentamientos con la Policía. A pesar de esta situación de violencia, el Ayuntamiento no piensa cambiar la decisión respecto de la bandera británica. Durante estos últimos días, hubo momentos de extrema violencia en las calles de Belfast que recordaban los años de plomo del combate político y armado entre los independentistas irlandeses y las fuerzas unionistas. El sábado pasado un hombre fue incluso detenido por intento de asesinato al disparar supuestamente a unos agentes de la Policía. De momento, al menos una quincena de personas han comparecido ante el juez y están acusadas de participar en las protestas violentas. Los lealistas británicos iniciaron las protestas tras una decisión municipal, aprobada el 3 de diciembre a propuesta del partido multiconfesional Alianza por 29 votos a favor y 21 en contra. En este sentido, el acuerdo municipal, en la práctica, equipara el estatus del Ayuntamiento de Belfast a edificios gubernamentales o al castillo de Stormont -sede del Gobierno autónomo-,  donde la enseña de la Union Jack ondea solo en fechas concretas, pero no todo el año.

Calmar la situación

Los Líderes políticos y religiosos  tenían previsto reunirse el domingo por la tarde para intentar calmar la situación y buscar una salida a este conflicto de símbolos. El sábado, durante una protesta,  un centenar de protestantes  atacaron salvajemente  a las fuerzas de seguridad, con bombas incendiarias y ladrillos, según explicó la jefa policial Paula Hillman a la BBC. Las autoridades locales calificaron las últimas jornadas en Belfast de episodios de “violencia seria y sostenida”. Por su parte, el jefe de la Federación de Policía, Terry Spence, aseguró  que no tiene dudas de que los paramilitares protestantes  de la denominada  Fuerza Voluntaria del Ulster (UVF, en inglés) han estado implicados en esos disturbios. En 2009, esas milicias unionistas asesinaron a tres agentes de Policía y dos soldados.