Obama elige a dos hombres polémicos para dirigir el Pentágono y la CIA

C. Zamorano-México DF

El presidente Barack Obama ha nombrado a dos polémicos personajes para dirigir el Pentágono y la CIA. En la foto, Obama (a la izquierda) con el nuevo jefe de la CIA, John Brennan

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, inició el año 2013 tomando dos decisiones polémicas para algunos sectores políticos. El lunes, el inquilino de la Casa Blanca anunció el nombramiento de Chuk Hagel como secretario de Defensa y de John Brennan como director de la CIA. El nuevo jefe del Pentágono, de 66 años, fue senador republicano, pero se enfrentó a su partido por su oposición solitaria a la guerra de Irak y sus votos contrarios a sancionar a Irán. También se opuso a presionar a la Unión Europea (UE) para que calificara al movimiento islamista Hizbulá como un grupo terrorista. Hagel es mal visto en las filas republicanas, pero también entre la comunidad homosexual estadounidense, que no ha olvidado que en 1998 el nuevo jefe del Pentágono hizo unos comentarios homófobos contra el embajador de Luxemburgo en Washington por su condición de gay. Hagel tampoco se lleva bien con los grupos de presión favorables al Estado de Israel, y en 2006 se quejó públicamente del peso y la influencia que ejerce en  la política estadounidense “el lobby judío”. Obama considera, sin embargo, que Hagel es un buen profesional y conoce bien el mundo militar por su condición de ex veterano de la guerra de Vietnam. Se alistó como soldado de infantería en ese conflicto. El senador republicano Lindsay Graham manifestó que  la elección de Hagel es “una provocación”,  porque sus ideas están “fuera de la corriente general” y “será uno de los secretarios de Defensa más enemigos del Estado de Israel en la historia de nuestro país”. El caso de Brennan es polémico para  los demócratas. Obama ya intentó nombrarlo en 2009 director de la CIA, pero tuvo que renunciar, porque Brennan estaba presuntamente relacionado con  con las torturas infligidas  a detenidos durante la Administración de George W. Bush. El nuevo jefe de la CIA, de 57 años, asegura que no participó directamente en el programa de “interrogación reforzada”, pero como veterano de los servicios de espionaje  siempre representó el ala más dura y menos escrupulosa con el respeto a los derechos humanos de los detenidos.  Obama lo dejó como jefe de la lucha antiterrorista, pero ahora quiere colocarlo al frente de la CIA, porque considera que fue un alto cargo clave en la operación de captura y asesinato del jefe de Al Qaeda,  Osama Bin Laden. Brennan también fue el responsable  de otro programa polémico, el de los aviones no tripulados  dirigidos para matar a terroristas y simpatizantes de Al Qaeda en Pakistán y Afganistán. Obama mantiene  muy buenas relaciones personales con Brennan, con quien trabajó en la reforma de la ley de inmigración y viajaron juntos a Irak. El nuevo equipo puesto en marcha por Obama  se completa con John Kerry, elegido para ser secretario de Estado. Kerry  no es  una figura controvertida y es un senador  con experiencia en la comisión de Exteriores que  tiene el respaldo de demócratas y republicanos.

Película controvertida

Las torturas de la CIA es un tema muy polémico en Estados Unidos. La llegada a la gran batalla de ‘La noche más oscura’, una película dirigida por Kathryn Bigelow que revela algunos secretos de la operación que acabó con la vida de Osama Bin Laden, incluyendo torturas, sobornos y espionaje electrónico, ha avivado la polémica en la vieja democracia occidental. El largometraje es una de las películas más premiadas y obtuvo cuatro candidaturas para los Globos de Oro. Desde luego a la CIA no le ha hecho gracia la cinta, que pone al descubierto las miserias, la brutalidad y las actividades ilegales de este servicio de espionaje. La etapa de George W. Bush fue especialmente dura, porque la CIA volvió a legalizar ciertas prácticas que habían sido apartadas del funcionamineto de la agencia de seguridad y espionaje estadounidense, como los interrogatorios crueles y hasta sádicos. Mark Boal, guionista del filme, recordó que, aunque se basó en abundante información real para realizar la película,  no se trata de un documental sino de una obra de ficción que intenta “reflejar y hacerse eco de un muy complejo debate sobre la tortura que está a la orden del día”. Una escena especialmente polémica es donde aparece  el presidente Obama  declarando: “América no tortura”. Para los responsables de la CIA, la controvertida película no refleja la realidad, porque  la técnicas de interrogatorio utilizadas sobre ciertos detenidos para localizar a  Bin Laden no eran actos de tortura. “Nadie ha sido ensangrentado o golpeado durante el programa de técnicas de interrogatorio reforzadas que he supervisado entre 2002 y 2007”,  escribe Jose Rodriguez, en un artículo publicado en el Washington Post, titulado ‘Lo siento, Hollywood, lo que hicimos no era tortura’. “Nadie ha sido colgado del techo. Los realizadores de la película han tomado las escenas de collares de perro de los abusos cometidos por el personal militar de [la prisión de] Abu Ghraib en Irak. Nada de eso se ha cometido nunca en las llamadas ‘prisiones secretas’ de la CIA”, asegura Jose Rodriguez. “Para dar incluso una bofetada en el rostro de un detenido, los responsables de la CIA debían recibir una autorización escrita de Washington”, prosigue Rodriguez. Por otra parte, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se incorporó de vuelta al trabajo ayer lunes después de que una contusión cerebral la mantuviera alejada de sus responsabilidades durante tres semanas. Clinton fue ingresada en un hospital de Nueva York después de que sus médicos le detectaron un coágulo entre el cráneo y el cerebro, y recibió el alta médica el pasado día 3 de enero.