El numéro dos de Justicia y Espiritualidad defiende el antimonarquismo de su movimiento

Ahmed Chabi-Rabat

Fathallah Arsalane, vicesecretario general y portavoz de Justicia y Espiritualidad (en la foto), defiende la posición antimonárquica del movimiento islamista, porque es un “derecho constitucional”

Fathallah Arsalane, vicesecretario general y portavoz de Justicia y Espiritualidad (Al Adl Wal Ihsane), en una entrevista con el diario londinense en árabe Al Quds Al Arabi, defiende  la posición antimonárquica del movimiento islamista, porque es “un derecho constitucional”. Justicia y Espiritualidad es un movimiento político de inspiración islamista y sufí que fue fundado en 1987 por el jeque Abdeslam Yasín, que falleció el pasado mes de septiembre. Yasín fue un firme opositor al rey Hasán II y sufrió por ello la dura represión del régimen marroquí, y siguió en la misma línea de crítica a la monarquía con el nuevo soberano, Mohamed VI. Justicia y Espiritualidad, que rechaza la figura de jefe de los creyentes del rey de Marruecos, ha iniciado un importante debate interno para transformarse abiertamente en un movimiento político que podría participar en las elecciones. Aunque Justicia y Espiritualidad no está legalizado sino simplemente tolerado por el poder, es probablemente el movimiento de masas más sólido en Marruecos y tiene una capacidad de movilización considerable. En la primera etapa del opositor Movimiento del 20 de Febrero, Justicia y Espiritualidad fue el grupo que más militantes y simpatizantes aportó a las movilizaciones callejeras que exigían más democracia y el fin de las injusticias sociales, la corrupción y la prepotencia y el autoritarismo  del poder político. Arsalane, que se ha convertido en el número dos de Al Adl Wal Ihsane, y representa al sector más político del movimiento islamista, defendió en la entrevista la “disidencia pacífica” y el rechazo de la violencia, y negó cualquier tipo de vinclulación con fuerzas extranjeras. Sobre la institución monárquica, Arsalane dejó claro que Justicia y Espiritualidad no acepta su legitimidad y “practica su no reconocimiento de la monarquía, de manera pacífica”. “Es una opinión que defendemos sin violencia y con respeto”, puntualizó Arsalane, quien pidió al Estado que “se ajuste a su Constitución y nos garantice nuestra libertad de opinión”.

Discriminación

El vicesecretario general y portavoz del movimiento islamista Justicia y Espiritualidad acusó al Estado marroquí de practicar la “discriminación” contra su grupo. En este sentido, argumentó que “existen partidos de extrema izquierda que tampoco reconocen la monarquía ni la figura de jefe de los creyentes (del rey) y el Estado los autoriza a constituirse como partidos políticos y a actuar según su voluntad. ¿Por qué somos los únicos que estamos excluidos del derecho a ser diferentes?”. Asimismo, Arsalane se pronunció a favor de que su  movimiento se transforme en un partido político, pero aseguró que “el Estado y los verdaderos gobernantes nos lo prohíben”. Arsalane negó que existan divergencias en el seno de Justicia y Espiritualidad entre él y la hija del difunto jeque, Nadia Yasín, y atribuyó estos supuestos conflictos a “puras invenciones” de los medios de comunicación. En cuando al primer ministro islamista y dirigente del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Abdelilah Benkirane, el numéro dos de Justicia y Espiritualidad puso en duda la capacidad de decisión política y el margen de maniobra de este gobernante, porque según Arsalane, el poder real no está en el Ejecutivo.