La guerra de Siria deja a más de un millón de personas sin alimentos

Dunia Benjadra-Rabat

La guerra de Siria deja a más de un millón de personas sin alimentos. En la foto, un grupo de refugiados sirios en un campamento

La guerra que asola a Siria, además de los 60.000 muertos que ha provocado en los últimos 21 meses, ha dejado a más de un millón de personas sin acceso a alimentos. Esas víctimas del hambre se encuentran mayoritariamente en las principales zonas en conflicto. El principal culpable de esta situación es el régimen dictatorial de Bashar al-Asad, según informó ayer la ONU. El Programa Mundial de Alimentos (PAM) de este organismo  distribuye raciones a 1,5 millones de personas en Siria cada mes, según explicó la portavoz de la agencia, Elisabeth Byrs, en una rueda de prensa en Ginebra. Pero la ONU  estima que 2,5 millones de sirios necesitan asistencia alimentaria por lo que, por el momento, un millón de personas o más permanecen desatendidas. Entre los productos que más escasean en el país árabe se encuentran el pan y el combustible.  El PAM de la ONU no ha logrado  reforzar las labores de asistencia, debido a  que solo unas pocas  agencias tienen autorización para distribuir ayuda en el interior de Siria. La portavoz de la agencia explicó  que “nuestro socio principal, la Media Luna Roja (siria), está sobrecargado y no tiene más capacidades para expandirse”. Además, según recalcó  la portavoz del PAM, las largas colas ante las panaderías se han convertido en un hecho tan habitual como triste  en muchos lugares del país, y  existen informes que señalan la carencia de harina de trigo en casi todo Siria. El motivo no es otro que los daños ocasionados a los molinos, la mayoría de los cuales se encuentran  en la asediada zona de Alepo, en el norte del país.

Falta de combustible

Elisabeth Byrs  puso de manifiesto que el PAM está haciendo  esfuerzos y gestiones de todo tipo  para importar combustible con fines humanitarios a fin de resolver el impacto de la significativa carencia de gasolina en todo el país. Pero de momento no ha conseguido solucionar este problema. La falta de combustible  afecta a  la capacidad de la organización para trasladar la comida a tiempo, “dese el puerto   hasta las instalaciones de embalaje, y para encontrar camiones para la distribución de los alimentos”, destacó Byrs. El pasado mes de diciembre  la ONU hizo un llamamiento para recaudar 1.500 millones de dólares (1.146 millones de euros) con el fin de  ayudar a salvar a millones de sirios que sufren una situación humanitaria dramática  que se deteriora rápidamente, según lo calificó la propia organización internacional.

Diálogo sin condiciones

Por otra parte, el ministro de Información de Siria, Omran al-Zubi, invitó a todas las fuerzas opositoras sirias a participar “sin condiciones” en el diálogo nacional propuesto por el presidente, Bashar al-Asad, para salir de la crisis. En declaraciones difundidas por la agencia oficial siria, Sana, Al-Zubi explicó que el Consejo de Ministros formará un comité para contactar con todas las fuerzas políticas, nacionales y sociales para iniciar la conferencia de diálogo. Este diálogo deberá basarse, según el ministro, en el rechazo a la intervención extranjera en Siria y el respeto a la soberanía nacional. Al-Zubi añadió que la oposición siria no puede aceptar el suministro de armas procedente del extranjero, con el fin de evitar los intentos de “influir en las resoluciones independientes nacionales”.

Contra la injerencia extranjera

Así las cosas, según informa Jean-Claude Dufour desde París, la líder del ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, denunció la “injerencia” occidental, pero también de Catar y Arabia Saudí, en el conflicto sirio. En una entrevista difundida por la cadena de televisión  siria afin a Bashar al-Asad, Sama TV, Le Pen manifestó que “nosotros habíamos previsto que las revolucionaes árabes, que al principio fueron revoluciones sociales, serían recuperadas por los fundamentalistas islámicos y que la primavera árabe iba a ser una primavera islamista”. En la misma línea, la jefa de la  extrema derecha francesa culpó a Occidente de la derriva islamista de las revoluciones árabes y justificó la actividad del régimen sirio contra la rebelión armada. “Nosotros combatimos en Francia por la soberanía del pueblo francés, pero defendemos igualmente la libertad, la soberanía y la identidad de todos los pueblos del mundo y pensamos que tienen que controlar su destino”, señaló Marine Le Pen. El FN siempre ha apoyado a las dictaduras árabes de carácter más o menos laico, como el régimen de Sadam Husein en Irak y a Bashar al-Aasd en Siria.