Una España competitiva e innovadora emerge de la crisis económica

Clara García-Rabat

Las empresas españolas competitivas y que apuestan por la innovación y la internacionalización están capeando la crisis económica con éxito. Es el caso de la cadena de distribución Mercadona

España está en crisis. El desempleo supera el 25%, las desigualdades sociales y la pobreza han aumentado notablemente en los últimos cuatro años y las recetas basadas en la austeridad y los recortes sociales que aplican el Gobierna central y muchas autonomías provocan un enorme descontento popular. Todo indica que España seguirá en recesión en 2013, aunque la situación podría mejorar a partir del segundo semestre del año. Los nuevos gurúes de la economía anuncian negros nubarrones para España y la zona euro. Pero no todo son malas noticias. La economía española es ahora mucho más exportadora que antes de la crisis y también más competitiva y España cuenta con muchas grandes multinacionales en sectores muy variados que compiten con empresas de otros países desarrollados y emergentes. España es la quinta economía de la Unión Europea (UE) y en el ámbito internacional se sitúa entre los 10 u 12 países más potentes. En España, hay grandes emprendedores y profesionales de alto nivel que están teniendo éxito en el país y fuera de él. En un contexto de grandes dificultades una España competitiva e innovadora emerge con fuerza. Es la España del siglo XXI formada por un grupo importante de compañías que se han adelantado al mercado, han sabido prepararse para los tiempos de crisis y han conseguido expandirse. Son las empresas con vocación  que triunfan en un entorno deprimido, han abierto nuevos mercados, son prudentes en el ámbito financiero, dedican tiempo, dinero y medios a la innovación tecnológica y la formación de sus trabajadores y están dirigidas por personalidades talentosas. Según el profesor de ESADE Xavier Mendoza, esas empresas se abren camino porque han apostado claramente por la innovación y la internacionalización de sus negocios. No hay más misterio. A base de buena gestión, talento y perseverancia, han sabido mantener a flote el negocio en medio de las turbulencias de la crisis y desarrollarlo. Grandes empresas del sector de la distribución como Mercadona y multinacionales como OHL en el terreno de la obra pública y las infraestructuras,  Inditex y Mango en el ámbito de la fabricación y distribución textil, o la compañía catalana Grifols en el mundo de las farmacéuticas son un ejemplo de esa España que triunfa. Los expertos destacan que “las compañías innovadoras y con buena gestión están ganando la batalla del negocio, porque también son capaces de invertir por encima de la media en conocimiento y pagan mejor a sus empleados”. Por eso muchas empresas como Dia, Agroalimen, Banco Sabadell, Jazztel y Prosegur han ganado cuota de mercado. Según la consultora McKinsey & Company, “las compañías que invierten, aunque haya crisis, son las que alcanzan grandes objetivos”. Inditex, que es la primera multinacional textil occidental, ha logrado que sus beneficios pasen de 438 millones de euros a 1.900 millones. La clave del éxito está en la capacidad de innovación, la adaptación rápida al gusto de los consumidores y a  los cambios y la puesta en marcha del modelo de franquicias como Zara. Sin estas premisas la empresa de Amancio Ortega, que ha comprado la emblemática sede del BBVA en la Plaza de Cataluña de Barcelona, no hubiera conseguido tanto éxito en tan poco tiempo. Inditex contaba con 1.500 tiendas hace una década; hoy tiene más de 6.000. En plena crisis, la multinacional española  ha pasado de casi 80.000 empleados  a 116.000 en los últimos seis años.

Multinacionales de vanguardia

OHL es otra multinacional de vanguardia en el sector de la construcción y de los servicios porque ha sabido superar la crisis del ladrillo en España y lanzarse a la conquista del mundo. La compañía está sólidamente implantada en muchas países, tanto en los que están en vías de desarrollo como en los emergentes y en los plenamente desarrollados. “Las cosas no se improvisan”, apunta Enrique Weickert, director general financiero de OHL. La nueva estrategia basada también en la innovación y la internacionalización empezó mucho antes de la crisis, en 2002, y ahora los buenos resultados están a la vista. A pesar de la crisis, OHL ha aumentado la plantilla en la última década. La lista de empresas punteras en sectores tan variados como la industria agroalimentaria, el automóvil, el textil, la ingeniería civil, el turismo, el mercado bursátil, la obra pública y los servicios o las telecomunicaciones y las nuevas tecnologías es muy larga. Viscofan, Miquel y Costas, Gowex, Técnicas Reunidas y Vidrala son solo unos pocos ejemplos del nuevo dinamismo empresarial español. Estas compañías, como las que ya se han citado, han sabido impulsar la innovación y el I+D+I, crear puestos de trabajo, adelantarse a los acontecimientos, mantener un alto nivel de competitividad y han sabido internacionalizar parte de su producción y servicios.

Dificultades latinoamericanas

En este marco, es evidente que las grandes empresas como el BBVA, el Banco de Santander o Telefónica tienen más facilidades para alcanzar los grandes retos que la crisis plantea que las pequeñas y medianas empresas. Pero estas multinacionales también se enfrentan a problemas complejos como las expropiaciones que han puesto en marcha países como Argentina y Bolivia en América Latina. Por eso mismo algunas compañías se preparan para capear el temporal nacionalista y populista que amenaza  los intereses españoles y occidentales en América Ltaina. El BBVA y Telefónica cerraron el año 2012 con desinversiones fuera de España. Según informaciones periodísticas, el gran banco español  vendió  sus negocios de fondos de pensiones de México y Colombia, por 1.300 y 407 millones de euros respectivamente. Por otra parte,  la compañía que preside César Alierta cedía a la estadounidense SBA, por 133 millones de euros, 800 torres de telefonía móvil en Brasil. A estas operaciones, hay que sumar  importantes anuncios de venta en Europa por parte de Iberdrola (32 parques eólicos en Francia por 400 millones), el Banco de Santander (cesión parcial de su negocio de seguros a la holandesa Aegon, con plusvalía de 410 millones) y Repsol (activos de gas natural licuado que pasarían a GDF Suez por miles de millones). Para el rotativo catalán La Vanguardia, “estas ventas de última hora culminaron un año pródigo en informaciones sobre movimientos de este tipo. Unos vinieron impulsados por necesidades de liquidez, otros por el imperativo de compensar la relación entre activos y deuda, y algunos por lo que podría denominarse el efecto YPF, es decir, por el justificado temor a seguir el camino de salida que la presidenta Cristina Fernández impuso a Repsol en Argentina en abril, o el que su colega Evo Morales trazó poco después para Red Eléctrica Española y hace unos días para Iberdrola en sus filiales bolivianas: un miedo que otros precedentes de distinto calado, acompañados de constantes amenazas de expropiación y aderezados con distintas formas de corralito a los beneficios, se ha extendido por países como Ecuador, Venezuela o Cuba”. Hay que destacar que en el caso de Iberdrola, Ferrovial y Telefónica, las tres multinacionales tenían elevados niveles de endeudamiento que les convenía rebajar en un contexto de recesión en España y de desaceleración o perspectivas de frenazo en el exterior. Como indica el profesor de Finanzas Juan Ignacio Sanz, las entidades bancarias españolas “necesitaban aflorar recursos propios en sus cuentas una vez que el Gobierno les obligó a aprovisionarse”. Dicho esto, en América Latina, países como México, Colombia y  Chile  son plazas seguras y cada vez más atractivas para invertir.