“España y Marruecos son dos países complementarios”

Paco Soto-Rabat

Abdelouahed Akmir (en la foto), director del Centro de Estudios Andaluces y Diálogo de Civilizaciones de Rabat, es un firme partidario del entendimiento entre España y Marruecos y rechaza categóricamente el enfrentamiento

Abdelouahed Akmir es el director del Centro de Estudios Andaluces y Diálogo de Civilizaciones de Rabat, una entidad privada a favor del acercamiento entre pueblos y culturales diferentes, y en particular entre España y Marruecos. En esta entrevista con Correo Diplomático, Abdelouahed Akmir, que también es profesor universitario y ha vivido en España y en América Latina varios años, analiza la naturaleza de las relaciones hispanomarroquíes.

– Pregunta: Profesor, ¿cómo valora el estado actual de las relaciones hispanomarroquíes?

– Respuesta: “Estas relaciones pasan por un buen momento, creo que el mejor momento en los últimos 20 años. Los Gobiernos de España y Marruecos son conscientes de que ambos países se necesitan, porque comparten intereses comunes, y ambos Gobiernos no quieren cometer los errores del pasado. Antes, cualquier discrepancias acababa con la llamada a consultas de los embajadores. Las cosas han cambiado. Hasta hace poco hubo momentos muy tensos. Por ejemplo, cuando se desmanteló el campamento saharaui cerca de El Aaiún. En España, hubo una campaña que vulneró la búsqueda de la verdad. Hubo un apoyo incondicional al Polisario y no se escuchó a la otra parte. El antiguo portavoz del PP en política exterior en el Congreso, Gustavo de Arístegui, mantuvo posiciones en el tema del conflicto del Sáhara poco equilibradas. Después, en Marruecos, el Istiqlal organizó una manifestación en Casablanca en contra del PP. ¿A quién beneficia esta estrategia? A las buenas relaciones entre España y Marruecos desde luego que no”.

– P: ¿Cree que finalmente España y Marruecos, como señalan políticos, diplomáticos, hombres de negocios y expertos, han dado un salto cualitativo en las relaciones bilaterales?

– R: “España ha cambiado en las formas su relación con Marruecos. Mariano Rajoy en España y Abdelilah Benkirane en Marruecos han sabido reconducir las relaciones bilaterales desde la moderación. Me parece muy interesante. La última Reunión de Alto Nivel (RAN) entre los responsables de los dos países demostró la madurez que han alcanzado las relaciones bilaterales”.

– P: A su juicio, ¿cuáles son los principales problemas que los dos países tienen  que resolver?

– R: “Los dos países tienen unas relaciones muy complejas que están sometidas a la dictadura de la geografía. Tienen incluso que enfrentarse a problemas comunes como la inmigración subsahariana que llega a España a través de Marruecos. En Marruecos, hay unos 20.000 subsaharianos en situación irregular que quieren cruzar el Estrecho de Gibraltar. Las relaciones entre España y Marruecos en materia de inmigración, que se sellaron entre 1992, tienen que actualizarse, porque la situación ha cambiado. Hay también nuevos problemas como el terrorismo islamista que actúa en el Sahel y afecta a países como Mauritania, Mali, Senegal y otros países de África occidental. El terrorismo es un problema que nos afecta a todos, y especialmente a Marruecos y España, y la situación se ha complicado porque ahora sabemos que Al Qaeda trafica con cocaína a cambio de armas. Como he dicho antes, España y Marruecos tienen que actualizar sus relaciones. Los marroquíes son el primer colectivo inmigrante en España y están sufriendo de forma dura la crisis económica. Se están viendo afectados por la reforma laboral. Muchos de esos inmigrantes tienen profundas raíces en España, pero están amenazados de expulsión porque se han quedado sin trabajo. También han aumentado considerablemente las tasas universitarias, lo que afecta directamente a las familias de clase media marroquíes que tienen hijos estudiando en España. Una familia marroquí tiene que pagar una media de 3.000 euros por tasas universitarias. Son familias de clase media y no pueden hacer tanto esfuerzo. Los dos Gobiernos tendrían que dialogar sobre esta cuestión”.

– P: La cuestión económica presiona constantemente las relaciones entre ambos países.

– R: “Creo que España y Marruecos son dos países complementarios. España tiene a Marruecos a un paso. España tiene en Marruecos a un gran mercado, este país cuenta con una mano de obra barata, estabilidad política, infraestructuras modernas, una incipiente clase media… España exporta muchos de sus productos a Marruecos, que es un  buen mercado para las pequeñas y medianas empresas españolas. Además, Marruecos es un puente entre Europa y África y, por lo tanto, un buen instrumentos para que España se instale en el continente africano”.

– P: ¿Cuáles son los orígenes históricos de la incomprensión entre España y Marruecos, dos países vecinos que, sin embargo, tienen una historia compartida?

– R: “No se puede negar la historia ni mover la geografía. Desde el siglo XVI España y Marruecos se han mirado con cierta desconfianza. Es la historia de un gran malentendido. Isabel la Católica, en su testamento, dice claramente que el enemigo viene del Sur y cree que hay que dominar las dos orillas del Estrecho. En el siglo XIX, Antonio Cánovas del Castillo decía lo mismo. Decía que la frontera natural de España era el Atlas. En el siglo XX pasa lo mismo. Marruecos tiene su presencia en los grandes acontecimientos que vive España. En 1909, el desastre del denominado Barranco del Lobo en Marruecos que sufren las tropas españolas guarda relación directa con la Semana Trágica en Barcelona. También hay una relación directa entre la Guerra del Rif, entre 1921 y 1926, la corrupción en el Ejército español y el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923. Y posteriormente el caos y la caída de la monarquía en 1931, el golpe de Estado de Franco en 1936, la guerra civil, en la que 80.000 marroquíes luchan con los franquistas, y la dictadura. En 1975, estalla la Marcha Verde impulsada por Hasán II el 16 de octubre de ese año. Muchos años después se producen los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004, cuyos autores son marroquíes. A causa de estos atentados el PP pierde el poder y gana el PSOE. Una serie de periodistas y otros personajes, como Casimiro García-Abadillo, acusan al Estado marroquñi de haber organizado los atentados. Esto no nos lleva a ninguna parte, salvo al enfrentamiento y al odio. He querido demostrar que en la historia de España, Marruecos suele estar muy presente”.

– P: ¿Piensa que en España el miedo al ‘moro’, el rechazo al que viene del Sur,  es la raíz del comportamiento negativo de muchos españoles hacia los marroquíes?

– R: “Pienso que hay una serie de intelectuales, por ejemplo, personas como Serafín Fanjul o César Vidal, que hacen gala de un denominador común: el odio al islam y a los musulmanes. No critican o no atacan al islamismo y a los extremistas, sino a 1.500 millones de musulmanes, y están convencidos de que desde el tiempo de los moriscos los musulmanes que viven en España son una quinta columna al servicios de un islam invasor. Es absurdo, pero es así. César Vidal ha llegado a comparar al profeta Mohamed con Osama Bin Laden. El discurso de esta gente genera odio e islamofobia, crea un caldo de cultivo hostil a los musulmanes”.

– P: ¿Es posible crear una élite hispanomarroquí que sea capaz de defender los intereses comunes que nos unen?

– R: “Esa élite ya existe, pero no tiene acceso a los grandes medios de comunicación. Creo, por otra parte, que España tiene que cuidar mucho más la imagen que proyecta sobre Marruecos y los musulmanes, por ejemplo, en los libros escolares, porque, a pesar de la democracia, los contenidos de esos libros han cambiado poco. El futuro de España es multicultural y la sociedad española tiene que asumirlo plenamente”.

– P: ¿Hay también en Marruecos una incomprensión basada en tópicos hacia el vecino del Norte?

– R: “Se nota poco, la verdad. España nunca fue vista como una potencia colonial en Marruecos en los tiempos del Protectorado. Yo soy de Tetuán y los españoles, en aquella época, viván en los mismos barrios que los marroquíes. Eran tan pobres como nosotros. Incluso los funcionarios. España es un país querido por los marroquíes. En Marruecos, hay verdadera pasión por el fútbol español; los marroquíes son del Barça o del Real Madrid. Yo saco mi propia conclusión: no hay hispanofobia en Marruecos. Ni siquiera la hubo cuando la invasión de Irak, aunque España mandó tropas. Pero los marroquíes condenaron a Estados Unidos y el Reino Unido y no a España. Hay que tener en cuenta que incluso el franquismo, aunque fuera una dictadura, mantuvo buenas relaciones con el mundo árabe y no reconoció a Israel. Esta amistad viene de lejos y hay escritores, como Juan Goytisolo, que han hecho una gran labor a favor de un mejor entendimiento entre marroquíes y españoles”.

– P: El papel de Francia en Marruecos, aunque sigue siendo muy importante, parece que ha tocado fondo. ¿Esto le puede facilitar el camino a España para que incremente sus relaciones con Marruecos?

– R: “Francia colonizó una parte de Marruecos. Luego se retiró pero dejó profundas raíces en el país. Los lobbies franceses son muy importantes en Marruecos, y lo son en el ámbito económico, político y cultural. Hay grandes empresas, bancos, escuelas, institutos, asociaciones culturales de todo tipo, y también hay una gran influencia francesa en la élite marroquí. Francia ha tenido mucha habilidad y ha sabido mantener una posición hegemónica en Marruecos, Argelia y Túnez después de la independencia de estos países. España se retiró sin dejar nada. Tendrá que hacer muchos esfuerzos si quiere recuperar el terreno perdido. España tiene a su favor que es un país querido por los marroquíes”.